Система микрокредитования физических лиц сформировалась и получила широкое распространение всего каких-то 5-6 лет назад. Что это дало обывателю? Например, на данный момент вы легко можете получить займ на карту мгновенно круглосуточно без отказа 50000, а это, согласитесь, является очень серьёзным показателем успешности работы системы микрозаймов. Никогда раньше деньги в долг нельзя было получить настолько просто.
Sociedad

Sigamos indignados que todos somos Mohamed Bouazizi

Por Guillermo Quijano

Ilustración: Juan Pérez Gaudio

Mohamed Bouazizi se prendió fuego. Vendía frutas y verduras en un carrito para sobrevivir. No le alcanzaba para pagar un permiso de venta ambulante ni para coimear policias. Mohamed Bouazizi tenía 25 años. Estaba por cumplir 26. Mas o menos la misma edad que Mascherano. Pero nunca jugó en la selección de su país, ni en River, ni en el Liverpool. Menos en el Barcelona. Nunca tuvo oportunidad de estudiar. Empezó la secundaria, pero tenía que trabajar para ayudar a su familia.

No tenía seguridad social, ni seguro de desempleo, ni asignación universal por hijo, ni plan de vivienda, ni netbook del Estado. Lo único que tenía para hacer su destino era un carro con frutas y verduras. Un año las cosas se pusieron más duras. Ocurrió (si, como si no tuviera responsables “ocurrió”) una crisis económica internacional junto a un poco de sequía y malas cosechas. Aumentaron los precios. Pero él siguió trabajando. Salía todas las mañanas a la calle.

Hasta que un día le confiscaron el carro. Algunos dicen que también le pegaron. Se indignó y se llenó de bronca. Fue a la casa de gobierno de su ciudad. Pidió hablar con el gobernador. Nadie lo atendió. Fue hasta un estación de servicio cercana, compró un bidón de nafta y se prendió fuego. A los pocos días murió. Pero de la misma forma que no sabía lo que había causado la crisis internacional que le había hecho la vida imposible ese año, tampoco sabía que su propio cuerpo quemado iba a prender un reguero de pólvora que le daba la vuelta al Mediterráneo, cruzaba el Canal de la Mancha y llegaba hasta Wall Street.

Mohamed Bouazizi, “Bazbuza” como le decían en el barrio, murió el 4 de Enero de 2011. Como muchas veces antes en la historia humana, la simpatía por los que sufren le ganó al miedo y a las armas. Dicen que esta vez, además, alguien hizo un grupo de Facebook. Como se llamaba “Todos somos Mohamed Bouazizi” muchos se sumaron. Que hicieron muchos grupos más. Y que gracias a eso la propaganda del gobierno fue inútil. Zine el Abdine Ben Alí, el presidente que Bouazizi y sus compatriotas tunecinos venían eligiendo por 23 años, tuvo que huir de su país el 14 de Enero.

La reacción civil demanda una manera diferente de gobernar (AFP)

El 11 de Febrero, la indignación tiró un centro y la bronca cabeceó en Egipto. Hosni Mubarak, otro eterno del poder renunció. Le siguieron con menos prensa, protestas en Yemen, Siria, Baréin. Con gente muerta en todos lados. En Libia se desató una guerra civil el 15 de Febrero que llevó a al caída y finalmente a muerte del perdurable Muammar Gaddafi en Octubre. Más al Este, en el cuerno de África la hambruna producto de la sequía mata a miles, pero ahí existe poco o ningún gobierno al que reclamarle. Queda muy lejos y hay poco petróleo como para que sea rentable intervenir.

El 15 de Mayo la indignación empezó a hablar Castellano, Catalán, Gallego, Vasco. Al igual que Bouazizi, muchos españoles se indignaron. En Grecia y en Italia, las protestas contra el gobierno ya tenían un año pero tomaron nueva fuerza. La misma crisis les estaba robando a los europeos oportunidades de estudiar, trabajar, curarse, hacer su vida. Claro, al norte del Mediterráneo existen la seguridad social y las elecciones libres. Pero aún así no alcanza.

Es que todo el mundo está cubierto por un fantasma llamado por algunos “Capitalismo Financiero Global” (el verdadero responsable de la crisis). Se trata de un orden social cruel: produce iphones, ipods, ipads, Cristianos Ronaldos. Pero lleva todas esas cosas a dónde está la plata, no a dónde se necesitan. Por eso se van a jugar mundiales de fútbol en Rusia y Dubai. Igual, lo grave es otra cosa: faltan las más básicas oportunidades (en forma de alimento, salud, educación) a los que menos tienen.

La indignación llegó a EEUU y la reacción joven protestó en Occupy (AFP)

Bajo el fantasma del Capitalismo Financiero Global no alcanza con ese viejo trato que tenemos con nuestros políticos: elegimos a los menos peores, ellos nos dejan trabajar y nos castigan si nos portamos mal. Eso no va más. Como escribió un filósofo francés el “dejar vivir, hacer morir” de la política de los siglos pasados ya no funciona. Aunque que nos “dejen vivir” y podamos trabajar, puede que no nos alcance para pagar por los medicamentos que necesitamos para tratar las enfermedades que ese mismo trabajo produce. La política al servicio del capitalismo financiero global no necesita ni siquiera querer hacernos algo para maltratarnos, porque ahora funciona el “hacer vivir, dejar morir”. Si no tenemos quien nos cuide, la indolencia se encarga de nosotros. Morimos de trastornos de alimentación, de desnutrición, de depresión o de sobredosis de droga o alcohol. A veces de infartos por stress o por tirotearnos con la policía.

En eso, la bronca y la indignación se mudaron a Wall Street. En Septiembre un grupo ocupó un parque en nombre del 99% que siempre pierde por goleada en el juego del Capitalismo Financiero Global. Desde los edificios, los del 1% brindaban con un Champagne. Pero nadie puede dejar de indignarse, porque el Capitalismo Financiero Global es algo que nos pasa a todos, ricos y pobres por igual. A los ignotos niños abandonados en Somalia y Etiopía; o las Amys Whinehouses en el centro de Londres. No es que el Capitalismo Financiero Global sea la causa de todos nuestros problemas, pero sin duda es la principal. Las posibilidades de elegir nuestros destinos nunca han sido tan pocas.

Podemos llegar a pensar que Latinoamérica estamos un poco mejor. Y es cierto parcialmente, porque el fantasma nos asustó antes, entendimos de dónde venía el problema y tomamos palitivos. Aunque nuestra seguridad social sea peor que la europea, pareciera que nuestra política juega a otra cosa y con eso más o menos zafamos. Pero se trata de un problema global y no hay salida que no sea global. Eventualmente ningún Secretario de Comercio nos va a alcanzar para aislarnos del resto del mundo.

A lo mejor la crisis va a un entretiempo (siempre vuelven), a lo mejor no. La bronca, eventualmente se calma porque todos nos cansamos en algún momento. Mohamed Bouazizi se cansó de que lo dejaran morir y decidió matarse a si mismo en una última protesta. Nosotros todavía tenemos opciones. La bronca tiene que dejar paso a la discusión profunda de que tipo de mundo queremos para vivir y tenemos que tratar de involucrarnos un poco más en ese partido. Todo depende de que no nos acostumbremos. De que sigamos prestándole atención a ese retorcijón en las tripas que nos da cuando vemos algo injusto, cuando nos quitan algo que es nuestro. Nuestro futuro depende de que sigamos indignados.

Guillermo Quijano

Politólogo y estudiante de posgrado en Comunicación. Interesado en la parte social de la ciencia y las ciencias sociales. Exacto al hablar de filosofía y fútbol.