Música

21-Adele: Eterno resplandor de una mente con recuerdos

Por Mily Yorke

“Y así vamos hacia adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastradoshacia el pasado” – El gran Gatsby (F. Scott Fitzgerald)

Cuando uno escucha 21 es imposible no escuchar, a su vez, las palabras de la propia Adele en relación a su disco, al que define de una manera desgarradora y sincera: “Se trata de que el amor de tu vida te rompa el corazón y se vaya. Trata sobre el paso del tiempo y el hecho de que él haya salido adelante mientras una sigue caminando sola”.

Dentro del amplio espectro de cantantes solistas actuales que se nutren de la incomodidad de las experiencias para componer himnos catárticos, Adele podría unírseles a Kate Nash y Amy Winehouse, aunque sin el cinismo de la primera y la brutalidad explícita de la segunda. Sin embargo, lo que distingue a Adele del resto es su manera de plantarse ante situaciones dolorosas y repensarlas con la ingenuidad de una joven de 21 a la que le cambió la vida y se encuentra, como ella misma dijo, sola.

Si ya en 19, su disco debut, había una figura a la que se dirigía tanto para renegar de su insistencia fútil por ser amada (“Chasing Pavements”) como de su aceptación de ser la única que efectivamente ama (“Melt My Heart To Stone”), en 21 el panorama es similar pero la cantante logra que su voz explote a través de cada uno de los temas. Esto se nota en la apertura del disco, el irresistible “Rolling in the Deep”, que combina la clásica letra confesional con un sonido avasallante que no volvería a repetirse en el resto de las canciones.

Porque desde esa crónica de una separación violenta (“TurningTables”) en adelante, 21 se va tornando mucho más triste y low key, especialmente cuando la cantante se pone a hablar del pasado y golpea donde más duele. Son justamente esas canciones introspectivas las que definen a una compositora de una fortaleza abrumadora.

Son esas canciones, justamente, las que mejor le salen a Adele. Uno de esos golpes se titula “Don’t you remember”, que concluye con el simple pero devastador interrogante “¿Cuándo te volveré a ver?”, luego de haberse preguntado si él, quien sea que fuere, la borró por completo de su memoria. El volverse sobre el pasado se instala de manera definitiva como leit-motiv del disco en “Take i tAll”, donde vuelven los fantasmas y las dudas.

“No mires a esta tonta que se está cayendo a pedazos, llévate todo contigo” llora Adele y no le teme al ridículo en la declaración de amor “One and Only”, en la que a todo pulmón pide por una oportunidad. Algo similar ocurre cuando toma prestadas las palabras de Robert Smith y coverea, claro, “Lovesong” para transformarla en una dulce lullaby que encaja a la perfección con la temática de 21.

Todo el disco es puro amor en sufrimiento, amor a flor de piel, amor por sufrir a flor de piel. En este sentido, el cierre se produce con una de las mejores canciones compuestas por la muchacha inglesa: “Someone Like You”. Nada que empiece con la frase “Escuché que sentaste cabeza, que encontraste a una chica y que ahora estés casado” puede augurar un final feliz.

Adele literalmente se desgarra en el estribillo, su voz pasa de la entereza a momentos en los que parece quebrarse y extinguirse para siempre, un poco lo que le sucede a esa mujer (ella misma, podemos suponer) que, nuevamente, es arrastrada hacia atrás (“Vos sabés lo rápido que pasa el tiempo, solo ayer estábamos viviendo lo mejor de nuestras vidas”) pero que vive para contarlo.

Así, 21 funciona en dos niveles. Si padeciste de un desengaño amoroso, posiblemente lo disfrutes como cualquier masoquista que quiere escuchar en la voz de otro el sentimiento propio. Si, por el contrario, no pasaste por las situaciones de las que habla de Adele, te van a dar ganas de enamorarte y de que te rompan el corazón. Todo eso, para poder ser atravesado por estas canciones como corresponde: con el sentimiento latiendo, como escribió Fitzgerald, siempre de manera incesante.

Mily Yorke

Escribe sobre Cine en La Nación pero su creatividad a la hora de volar no tiene limites. Por eso amamos tenerla en Negro&White. Diferente, ama el brit pop y en especial a Thom Yorke. Hoy sueña desde Londres.