Música

25 años de Mothers Milk, el disco génesis de los Peppers

Por Ale Yunes

Se cumplen 25 años de uno de los discos icónicos de los Red Hot Chlili Peppers, y no es tema menor festejar el LP que se volvió el emblema a la resurrección de la banda californiana. Muerte, rehabilitación y cambios de formación tiñeron a Mothers Milk con tintes de esperanza – y alta calidad-.

Para 1988 solo quedaban las ruinas del grupo que con su irreverencia y estilo arriesgado había llegado a hacerse conocido pero estaba lejos de los grandes escenarios. Anthony Kiedis se encontraba inmerso en adicciones, Hillel Slovak -guitarrista- había muerto de sobredosis y Jack Irons había abandonado la banda.

Mientras transcurrían, un semi estable Flea se juntó con Anthony Kiedis y entre discusiones decidieron darle un último intento a los Red Hot Chili Peppers -como hace poco recordó Kiedis en la inducción de la banda al salón de la fama-. Poco tiempo después y urgidos por los cambios en la formación, se sumaron un adolescente fanático de la banda, John Frusciante y Chad Smith, baterista más inclinado al heavy metal. Conformando así lo que sería la alineación más duradera e impresionante de la banda.

De esta manera y siendo bien expeditos, se sumergieron en sesiones interminables para escribir, grabar y producir lo que sería sin lugar a dudas un disco bisagra para los californianos. Adentrándonos en lo musical el disco suena a la costa oeste de fines de los ochenta, difícil de explicar de otra manera. El punk dominaba la escena under californiana y un incipiente hip hop comenzaba a influir en el verseado vocal.

Lo que queda claro es el espíritu que se mantiene e incrementa en estos nuevos Peppers. El funk, fundamental para la gran mayoría de la cadencia rítmica del grupo, se distorsiona y se encrudece con los maravillosos acordes de Frusciante, que llevan a la banda a un nivel de composición superior a lo mostrado en discos anteriores.

Acá es cuando evidenciamos por primera vez una de las comuniones musicales más eximias en la historia del rock -en lo personal, mi favorita- el tándem Flea-Frusciante. Quita el alienta una historia de amor tan maravillosa como la que interpretan estos músicos con sus instrumentos.

El LP lo tiene todo, grandes versiones de Higher Ground y Fire, de Stevie Wonder y Jimmi Hendrix respectivamente. Good Time Boys, Subway To Venus, Nobody Weird Like Me y otros tantos en un disco compuesto en gran forma.

Cuando reflexionamos en lo bueno que es haber escuchado discos como Californication, Blood Sugar Sex And Magic, By The Way, no podemos dejar de remarcar la importancia que tuvo este LP para que los otros existiesen. Pero Mother’s Milk no solo gana importancia por haber sido la puerta hacia un nuevo futuro para los Peppers, cobra valor por su contenido, sus altos niveles de composición, interpretación y producción. Lo que lo vuelve un disco perfecto para escuchar en cualquier momento.

Ale Yunes

"Una vida dedicada al cine y la música". No vamos a indagar cuantos años, pero damos fé de que el muchacho sabe y hace cosas de puta madre. Hace poco descubrió su nueva pasión: la escritura. Realizador audiovisual.