Mar del Plata

[30MDQST] Recuerdos de Festival: El día que conocí a Leonardo Favio.

Por Vanesa Fognani

Seguramente en el transcurso del proceso de escritura de estas líneas la emoción me invada tal como me irrumpió aquel día. Desde un tiempo que tengo la suerte de bordear desde mi profesión el mundo de la crítica, este hacer diario implica acercarme a una película desde un aspecto sumamente lúdico, jugar con la narrativa propuesta por el director, discutir con el objeto, crear otro(s) texto(s). Asimismo esta faena me dio la suerte de vivir cosas inéditas, graciosas, espectaculares,  pero  lo mejor que me pasó en estos años, la anécdota que más agitación me generó, fue la que  se desprende del “El día que conocí a Leonardo Favio”.  Pero antes de adelantarme en  mi relato,  tengo que expresar que desde mi infancia soy seguidora del mejor director de cine argento – en mi opinión- su cine siempre me transmitió un emoción ligada con el hacer telúrico, sus personajes dotados de una ingenuidad y sensibilidad única, me han acercado con una épica ligada a las reminiscencias autóctonas; Juan Moreira y  El romance del Aniceto y la Francisca  reivindican  un género clásico como es  la gauchesca

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El cine de Favio, con sus ralentis grandilocuentes, sus planos medios dotados de una intención artística hermosa – quizás uno de los mejores planos medios de la historia del cine sea uno de los planos de  El Dependiente,  en donde una jovencísima Graciela Borges toma el té con el genial Walter Vidart- me sumergieron desde mi primera juventud en una exegesis cinéfila maravillosa. Con esas huellas y esa pasión por el cine de Favio, me dirigí a la presentación del 23° Festival de Internacional de cine de Mar del plata. Favio venía de estrenar su nueva versión de Aniceto, estreno que no tuvo demasiada suerte en la taquilla porteña,  el deterioro producto de su enfermedad era visible, pero la energía y las ganas de filmar estaban intactas. Los escasos días de pantalla de la película me distanciaron de poder ir a verla en fílmico.  “Favio reestrena Aniceto en Mar del Plata” resonaba  como  radipasillo, pero  el secreto mejor guardado por la organización del Festival era que Favio iba a estar presente en el Teatro Auditorium.

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Recuerdo la sala llena de señoras que aguardaban coquetamente en las escalinatas del cine, una multitud que arengaba para ver la última película de Favio. Una proyección hermosa de una película poética y visionaria artísticamente, Hernán Piquín luciendo como nadie esa camisa blanca, sus pasos mágicos de ballet que intensificaban las belleza de cada parlamento y completaban El romance del Aniceto y la Francisca y… con ese final trágico, con ese plano intenso de la muerte de Aniceto, el silencio absoluto de los presentes. Aún hoy siento ese silencio, y desde una puerta al costado del escenario, apareció EL; el silencio se transformó en ovación. Lo tenía a menos de un metro, mi ídolo era vitoreado con felicidad, y era reconocido finalmente por su increíble película, la secuencia duró poco, pero mi recuerdo viene asiduamente a mi cabeza. Ocho años después, la escritura trae el cuento para sumergirme en una nostalgia hermosa, así fue mis queridos lectores como conocía a Leonardo Favio.

 Nota al pie: Dentro del marco de los 30 años, habrá un homenaje a Leonardo Favio, se proyectaran dos documentales acerca de “El maestro”: Favio, la estética de la ternura se proyectará el 3NOV/19:50HS y 5NOV/13:00HS en el cine Del Paseo. Sala II y, Favio, Crónica de un director 1NOV/15:00HS y 02NOV/13:30HS en el cine Del Paseo.

 

 

 

Vanesa Fognani

Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Estudió la carrera de Crítica de Cine en la revista EL AMANTE. Actualmente es redactora de la sección espectáculos del portal de noticias NOTINAC.