Música Recitales

Aerosmith y una noche inolvidable con el Rock N’ Roll

Por Iara Tevez Nesteruk

 

Fotos por Franca Ghirardotti

La primera vez que Aerosmith tocó en Córdoba fue el 16 de Noviembre de 1994. En ese momento, yo era un feto en la panza de mi mamá. Por suerte pude verlos por primera vez (y tal vez última), en su gira de despedida 21 años después.

A las 21 horas del 5 de Octubre de 2016, los nervios se empezaban a notar en el estadio Juan Domingo Perón. Esos minutos eternos antes de que la banda salga a escena se vivieron en completo silencio, absolutamente todos expectantes a cualquier cambio de luces o música de fondo que indicara que Aerosmith subía al escenario. Cinco minutos después, se comenzaron a escuchar los primeros acordes de Back In The Saddle y la voz de Steven Tyler cantando el primer estribillo.

¿¿¿Córdoba, están listos??? From Massachusetts, AEROSMITH”. Como una supernova explotando y llenando de energía al estadio, empezaron el recital. La noche empezó power con Love In An Elevator, Cryin’, Jaded y Crazy de corrido. ¿Cómo se puede sobrevivir después de tremendo hits? La vitalidad que transmitían estos señores, con casi 45 años de carrera, era arrolladora.

Steven Tyler, con su cabellera alocada, movimientos desenfadados y su voz tan característica no fue el único gran protagonista de la noche. Constantemente mis ojos se desviaban hacia Joe Perry, que fascinó con riffs agudos y potentes. Uno de los mejores momentos de la noche fue el cover de Stop Messin’ Around de Fleetwood Mac, con Joe en el micrófono y Steven en la armónica. En las pantallas transmitían simultáneamente un video en el que se ve a Joe Perry sentado en las escaleras de la catedral con algunos peatones, caminando por la peatonal y con una camiseta de Messi. Como si fuera un mortal más y no la representación de lo que para mí es un dios del rock.

Tocaron otros dos covers: Come Together de los Beatles y Train Kept A-Rollin’ de Tiny Bradshaw. Además el intendente de Córdoba le entregó a la banda la llave de la ciudad, un regalo simbólico por su (tal vez, no perdamos las esperanzas) última visita a Córdoba.

La noche estuvo plagada de grandes hits. El pogo fue imposible de evitar en Walk this Way, Rag Doll, Dude (Looks like a Lady) o Livin’ In the Edge. Uno de los momentos más inolvidables (y escribo esto mientras vuelvo a ver el video, con piel de gallina) fue I Don’t Wanna Miss a Thing. Al principio, sólo la voz de Steven Tyler y el piano, a los que progresivamente se iban sumando los integrantes de la banda pero acompañados durante toda la canción por el estadio entero, que con un poco de tonada cordobesa no se equivocaban ni en una sola palabra de la letra.


Uno por uno, se fueron despidiendo y las luces se encendieron. Aún se escuchaba el “Olé, olé, olé, olé”, como el público argentino está tan acostumbrado. ¿Será la última vez que los veamos sobre un escenario cordobés? Espero que no. Ojalá que Aerosmith siga de gira por muchos años más, extendiendo sin fin su tour despedida como los Rolling Stones o The Who.

Un vídeo publicado por Franca Ghirardotti (@franghi) el

Durante el encore, en la pasarela colocaron un piano blanco. Y sí, faltaba El Tema, con mayúscula, para cerrar la noche: Dream On. Nuevamente, Steven y el piano, y la piel de gallina. ¿Quién no se emociona con ‘dream on, dream yourself a dream come true’? El cierre perfecto, que se completó con Sweet Emotion cómo último tema.

Los recitales te hacen olvidar de todo, hasta de la gente que te rodea. Sos solamente vos, la banda y las emociones que te producen. Pero cuando me volví a conectar con la realidad, a mi alrededor vi una mezcla de generaciones. A mi lado, un chico de mi edad y adelante una pareja con su hija pre-adolescente. Más allá, un señor de unos 60 años. Si algo me demostró Aerosmith es que físicamente no importa la edad que tengas, la única condición que se exige para disfrutar una buena noche de rock es que tu espíritu sea joven

Iara Tevez Nesteruk

Licenciada en Relaciones Internacionales y Diplomada en Comunicación digital y Social Media. Feminista. Le gusta hablar de política, música y series. El fuego como filosofía de vida: es mejor arder que apagarse lentamente.