Moda

Alber Elbaz y la tiranía de los números

Por Ludmila Llaver

El mercado de pases de la moda es probablemente una de las partes más emocionantes del negocio, ya que el refresh de las marcas siempre genera expectativas y emoción. Sin embargo, how you buy instagram followers hay algunas salidas que, por diversos motivos, más que emoción best creatine supplement generan tristeza y, hasta me atrevería a decir, enojo en la colectividad fashion. Y sin dudas, una de las salidas más polémicas y rechazadas por el público es la de Alber Elbaz de Lanvin, quien después de 14 años al mando de la marca francesa anunció su salida, días después de presentar su colección S/S 2016.

La decisión no fue unilateral, como el comunicado de prensa oficial de Elbaz dejó en claro: “En este momento de mi salida de Lanvin por la decisión del accionista mayoritario de la compañía, deseo expresar mi gratitud y pensamientos cálidos a todos los que han trabajado conmigo apasionadamente en la reactivación de Lanvin en los últimos 14 años.. juntos, hemos superado el reto creativo presentado por Lanvin y hemos restaurado su resplandor y ha regresado a su posición que le corresponde entre las casas de lujo absoluto de Francia”. Lo cual, para cualquier conocedor de moda, es al menos shockeante, teniendo en cuenta que Alber básicamente desenterró a Lanvin después de años bajo el radar.

 

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La calidez y el amor al arte de Elbaz transpiran en todos y cada uno de sus diseños a lo largo de estos 14 años, con su amor por las creaciones poéticas, los detalles femeninos y su deseo de diseñar para todas las mujeres, no sólo las celebridades. Lanvin, la casa de moda más longeva de Francia, había perdido gran parte de su brillo y su renombre, y fue Alber quien se encargó de volver a posicionarla como una de las maisons más codiciadas del mundo, usando su ingenio publicitario y su alegre y optimista personalidad para revitalizar a la legendaria marca. Osado pero siempre con los pies en la tierra, Elbaz logró que Lanvin se convirtiera en un favorito entre celebridades de la talla de Emma Stone, Meryl Streep y Natalie Portman, pero también reconcilió la alta moda con la mujer de todos los días, celebrando los diversos tipos de belleza y garantizando la mejor atención para todas y cada una de sus clientas.

El legado de Elbaz además incluye la creación de nuevas categorías bajo la marca Lanvin, como las líneas para niños y de novias, así como algunos de los accesorios más codiciados de la industria, desde carteras hasta joyería y hasta zapatillas. ¿Cómo olvidar los collares happy de la colección de otoño 2013, o la ya icónica cartera de la misma línea? Ni hablar de las zapatillas que Michelle Obama popularizó en una de sus apariciones públicas: Elbaz supo hacer que Lanvin se volviera ubicua, y que lejos de promover el aspecto inaccesible de la moda, esta se volviera divertida, sensual y hasta un poco cheeky.

alber5El problema, sin embargo, sería el mismo que desplazó a Frida Giannini de Gucci más temprano este año, y a Alexander Wang de Balenciaga: los números no cerraban. Esperando por primera vez en casi diez años una pérdida, parece que el encanto de Elbaz no fue suficiente para convencer a Shaw-Lan Wang, dueña mayoritaria de la compañía, de que su talento era suficiente. Y si bien el descontento parece ser mutuo -el diseñador ya se había quejado de la falta de estrategia de la marca, y de ciertas acciones comerciales en Asia que según él comprometían la integridad de Lanvin– sigue siendo un shock que uno de los nombres más queridos y respetados de la industria sea descartado así como así, de forma fría y, digámoslo, ingrata.

La indignación no viene tanto por la salida en sí -después de todo, 14 años en una marca es todo un logro en la moda contemporánea, y como decíamos antes, el cambio siempre es bienvenido- sino por la forma en que fue llevada a cabo: una decisión meramente comercial y unilateral por parte de la accionista mayoritaria de la compañía. En el contexto del fast fashion y el ritmo vertiginoso impuesto por las demandas comerciales, parece que la calidad humana y creativa ya no tienen el espacio privilegiado que en su momento supieron ocupar, y ni siquiera grandes como Alber pueden escaparle a los tiránicos balances económicos anuales.

 

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Sin embargo, el futuro está lejos de ser sombrío para Alber Elbaz: ya sea como nuevo director creativo de Dior -puesto para el que se rumorea que está siendo considerado luego de la sorpresiva salida de Raf Simons– o incluso creando su propia marca, todo indica que el talento de Elbaz tiene más que lo necesario para seguir deleitando a su público. Quien lo reemplace en Lanvin tendrá un gran espacio por ocupar, no sólo en lo creativo, sino también en lo humano.

Ludmila Llaver

Mendocina, futura periodista, apasionada por la música y la lectura. Creativa y pensadora, asegura que nunca se puede tener suficiente cantidad de libros... o de pares de zapatos.