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Entrevistas

Ana Torrejón, mucho más que la directora de @BazaarArgentina

Por Eva Luna

Fotos por Majo Arrieta

La cita es en uno de los shoppings más importantes de la ciudad de Córdoba. Tres columnistas de moda y una fotógrafa se reúnen en la planta baja del centro comercial, expectantes por lo que está por suceder. Entusiastas, conversan con medios amigos y saludan conocidos, mientras esperan su turno para charlar con la editora en jefe de una de las revistas más prestigiosas de Argentina.

De repente, la ven y está en todo su esplendor. La admiración se magnifica. Labios rojos, corte a lo garçon, trench beige, pantalón chupin, plataformas altas con picos en la parte delantera. Ana Torrejón sonríe, como es habitual en ella, y habla con las organizadoras de “Las 100 preguntas de moda que siempre quisiste hacer”, el evento que la tiene como protagonista, invitada por Jazmín Chebar y Córdoba Shopping.

Llegó el momento. Les indican el lugar donde se desarrollará la entrevista y la encuentran frente a frente. Ana las saluda a cada una cariñosamente, y ellas la sienten cercana, como si la conocieran de toda la vida. Y con un café en mano, comienza a contestar la primera del centenar de preguntas que le harán durante esa tarde gris y húmeda en la ciudad mediterránea.

Ana Torrejón. Ph: Maria José Arrieta

El año pasado diste una charla en Córdoba sobre el lujo contemporáneo. ¿Cuál es el valor cultural del lujo?

Se habla de lujo desde hace cientos de años. El lujo es una desviación entre lo que podemos tener y lo que nos ofrecen. Es una atención, un objeto, una sensación, o una situación que está alejada de nuestras posibilidades y que nos suena placentera o fetichista. Entonces, su valor es histórico, social, cultural y también puede ser un valor pecuniario, porque ciertos objetos de lujo que han sido producidos por manos expertas en materiales que son muy escasos, realmente son mensurables.

Si hay algo que tiene Harper’s Bazaar Argentina es que es federal. Es la gran diferencia que tiene con otras revistas de moda en el país. ¿Cómo es ese proceso de federalización de contenidos?

[Sonríe] Desde el momento que me decís esto, me estalla de alegría el corazón. En lo particular, siempre he creído que la misión de un medio es que sea nacional y que refleje las voluntades del país donde está inserto. A esto lo compartimos con un grupo humano y lo hemos intentado implementar a lo largo de estos dos años. No es sencillo. Nuestro hermoso país es un país donde las rutas no son tan accesibles, no tenemos zonas que podamos cruzar en trenes. Por ejemplo, hay zonas que han estado muy aisladas por las cenizas del volcán Puyehue, en Chile.

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Hubo todo un corredor en la Patagonia que estuvo con los vuelos vedados. Las distancias son largas porque vivimos en un país grande. Pero por otra parte, hemos hecho el ejercicio en la revista, desde que salió, de visitar las capitales de provincias y además estar en contacto a través de los maravillosos soportes que hoy tenemos, que son los digitales. Ahora que estamos en el segundo aniversario y empezamos a celebrarlo hoy, que la revista está en los kioscos, estamos en Córdoba. Entonces, es una promesa cumplida y es una vocación que tiene sus gustos. Es difícil, pero vale la pena.

Ana Torrejón. Ph: Maria José Arrieta

¿Cómo definís el contrato de lectura de Harper’s Bazaar?

El contrato de lectura es un acuerdo que Bazaar hace con sus lectores. En principio hay una voluntad que es la de trabajar un lenguaje que sea accesible, que sea un lenguaje técnico, donde la denominación de las cosas se corresponda con un acervo histórico y cultural del mundo de la moda. También hay una vocación en la utilización de un lenguaje que no sea sexista.

Es un contrato de lectura donde las emociones son importantes, donde se pondera la información por sobre todo. El contrato de lectura se aleja de toda sentencia imperativa dogmática -en eso nosotros no creemos-, y busca favorecer al otro en la inclusión de un diálogo, aunque sea un diálogo imaginario.

Con estas particularidades que tiene la revista, que salen de lo común en el mercado editorial de la moda, ¿Encontraste cierta resistencia por parte de algún sector?

Básicamente las cosas están hechas con compromiso y bien hechas. La voluntad de Bazaar como un medio de comunicación es tener excelencia, ese es el primer postulado y nosotros hemos ido buscando a las y los lectores. Yo no creo que nadie tenga ganas de comprar una revista nueva si no hay un medio que está dispuesto a establecer un guiño y a decir “a mi me interesa tu mirada, tu perspectiva”. Entonces, es un trabajo lento, donde tiene que haber respuestas.

Nosotros somos un medio de comunicación, por lo tanto estamos a disposición de los lectores, y lo que hacemos es un servicio. Este es un trabajo que se hace pasito a paso, contestando preguntas, dándoles posibilidades a los lectores para que se expresen, favoreciendo encuentros que no sean acartonados, como el de hoy, que no es una charla sino un intercambio de preguntas y respuestas, porque estamos todos metidos en esta trama de la moda y de los medios. Quizás en algunas cosas yo pueda darles respuestas y en otras no.

Ana Torrejón. Ph: Maria José Arrieta

Roland Barthes dice que la moda circula a través de los soportes mediáticos y en su libro “El sistema de la moda”, trabaja y da cuenta sobre los signos sociales que construyen la moda. ¿Cuáles son estos signos en la moda argentina, según tu criterio?

Puedo hacer aproximaciones, pero no son serias académicamente, porque tendría que estar haciendo una investigación en el CONICET [Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas]. Sí te puedo decir ciertos aspectos o vectores que se empiezan a percibir en la trama de la moda argentina. Uno de los vectores tiene que ver con las expresiones indumentarias dentro del sistema democrático. Del año ’83 a esta parte, la “calle” se liberalizó. Por ejemplo, portar una barba o una melena en un hombre es un signo, un campo de extensión indumentario de la moda que está absolutamente permitido, porque no hay presunción de ocultamiento de identidad [como creían los militares durante la dictadura de 1976]. Esto es un tema.

Otro tema que podemos tener es la aplicación del pantalón como instrumento para la actividad pública de las mujeres en la esfera pública y en la esfera privada. Esto tiene que ver con la democratización. En estos últimos años, creo que la ley de identidad de género ha aportado muchísimo, porque la moda no sólo construye una identidad, sino que acompaña la ley en esta cuestión tan profunda que la sexualidad se construye, no es biológica.

La otra cuestión es que podemos hablar, dentro de la moda argentina, de las apropiaciones culturales y las reapropiaciones. Ustedes saben que, por ejemplo, las bombachas de campo vienen de Turquía. Fueron utilizadas por los aliados en la guerra de Turquía contra Rusia. Estas bombachas llegaron en torno a 1800, terminada la guerra, como sobrante de stocking y engrosaron los stocks de las pulperías, y nosotros las hicimos nuestras. Rápidamente por su funcionalidad, el hombre de campo reemplazó por la bombacha al chiripá. Entonces, las bombachas no son originarias, pero hoy marcan una identidad y el diseño se puede volver a apropiar.

O sea, creo que hay momentos en donde hemos estado más cerrados al mundo, como ha sucedido en el año 2002, donde por nuestras circunstancias económicas teníamos que replegarnos, pero encontrábamos nuestras propias estrategias y esas estrategias se hicieron marcas. Son marcas de las que hablamos y podemos notar ciertos vectores o ciertas emergencias. Yo creo absolutamente en que la moda se entreteje con la cultura de un pueblo y son una sola. Y creo que los medios surgen de esa estructura cultural, entonces es muy lógico que el desarrollo de los medios y el desarrollo de la moda surjan de manera sincrónica.

Ana Torrejón. Ph: Maria José Arrieta

El consumo es un factor de suma importancia para el desarrollo de la moda, dice Gilles Lipovetsky en “El imperio de lo efímero” y en “La felicidad paradójica”. ¿Los medios enseñan a consumir moda a los lectores? ¿Cómo?

Te puedo decir cuál es mi visión acerca de los medios. Éstos van al sistema de la moda y lo que hacen dentro de ese sistema es encontrar dónde está la noticia. La encuentran, la editan, la curan, le dan un texto. Eso forma parte de ese contrato, del contrato escrito y del contrato visual. Un medio no tiene una finalidad pedagógica per se, sino que tiene una finalidad informativa.

Para tener una finalidad pedagógica tendríamos que hablar de ciertos híbridos. Cuando digo híbridos nos suena una visión negativa de la palabra. Por ejemplo, los magalogs. Son las fusiones entre catálogos y magazines. Es un término que surge en la década del 70 y propone dentro de una estructura editorial, digamos, presentar una gama de productos que no necesariamente son del catálogo de venta de una marca determinada. Entonces, la generalidad sería mostrar esa noticia.

Estoy segura que los medios cumplen con esa dinámica de las sociedades de consumo, que es la de socializar las noticias rápidamente. Pasa que las noticias en el mundo de la moda van más allá de “un taxi chocó en una esquina”. Es “la maxifalda hace su ingreso nuevamente después de 20 años de estar silenciada”. Entonces, hay una palabra y un objeto que atraviesa este conjunto de ideas.

Ana Torrejón. Ph: Maria José Arrieta

Sos una activa usuaria de Twitter y precisamente no hablás mucho sobre moda, sino más bien de tu visión de la sociedad. ¿Por qué esta decisión?

Porque la moda es una parte de mi vida, importantísima, que precisa para estar viva y ser ejecutada, para formar parte de mi obsesión profesional, de una visión integral. Yo no creo en una visión de moda que esté eximida de una visión de sociedad, de una visión política, del mundo del espectáculo, de una visión lúdica.

Me parece que presentar la moda como un fenómeno aislado, la desposee mucho de interés. Por eso a veces me divierte decir que la moda no es boba. A la moda la mata la tilinguería. A veces a la tarde hablo de moda en las “pausas frívolas”, que me divierten, porque por ejemplo hay cosas que me aburren mucho, cuando hablamos todos de un protocolo que está caduco, ¿no? O sea, ¿Qué es un protocolo? Si estoy vestida hoy de caperucita roja, dirías “esa señora no vende chocolates” en el patio de comida del shopping. Ergo, es una mujer extraña. Entonces, el protocolo es nada más que estamos en un traje social para disfrutar una tarde en el shopping, es una cuestión muchísimo más relajada.

A veces me hace gracia toda esta cuestión tan estereotipada, de ser y estar, cuando en realidad creo que el protocolo es estar bien con vos mismo, saber quién sos, ser honesto, ser curioso. No se, quizás espera la gente cuando me sigue en Twitter que yo de más datos, o por ejemplo que hable de lo que yo uso, y no lo van a ver ni en mis tuits ni en mi blog. No hago actividades patrocinadas, pero porque me parece tan tonto.

Sin embargo, sí me va a gustar contarles que tomé un cafecito, si escuché una conversación, qué precioso está el paisaje, lo bien que lo puedo pasar viajando 22 horas en un Vía Bariloche volviendo porque la neblina no te deja volar. Para mi todo eso es una aventura fantástica. Y también vamos a hablar de mujeres que nos inspiran, que sacralizan un montón de ideas y que crean moda.

Ana Torrejón. Ph: Maria José Arrieta

¿Qué es lo que más te gusta de tu ciudad, Puerto Madryn, en Chubut?

La verdad, Puerto Madryn sabe todo acerca de nosotros, de mi familia: quiénes fueron mis abuelos, cómo llegamos, por qué llegamos. Para mi es muy importante que uno tenga muy presente sus orígenes. Entonces, voy a Puerto Madryn para estar sola, para ver el mar, para pensar en las personas que quise mucho que ya no están, para rezar por ellas y pedirles que recen por mí, para que mi hijo, que no es de Puerto Madryn, sepa la tremenda libertad que uno tiene en su pueblo.

Yo vengo de una familia de inmigrantes europeos, y sin embargo amo la Argentina. Mis mejores vacaciones de invierno son en Argentina. Yo vengo siempre a Córdoba para las vacaciones de invierno. A mi se me ensancha el corazón cada vez que puedo visitar el país y esa es la prioridad para con mi hijo. Mis queridos abuelos, que ya no están más, nunca dijeron “éste país” o “hacete cargo de tu país”. Para ellos el país fue algo bendito, con mayor o menor suerte, porque el que se sube a un barco no siempre tiene suerte.

Pero me gusta ir a Madryn con lo bueno, con lo malo, con lo triste y con lo alegre. Yo voy un ratito todos los años. Después puedo viajar a un montón de lados. Ir a Madryn también es como ser argentina.

Ana Torrejón. Ph: Maria José Arrieta

¿La elegís para volver a vivir en un futuro?

Yo podría vivir en cualquier parte. O sea, yo podría vivir en Madryn, podría vivir acá (por Córdoba), en Salta. Vivo en Buenos Aires, que es una ciudad que me encanta, que la disfruto enormemente. No soy una persona apegada. Eso quizás tenga que ver con la historia de uno, como nosotros somos una familia que ha andado mucho, pero es una necesidad, y eso es lo que intento decirles a ustedes, a los jóvenes periodistas o a los diseñadores.

Uno tiene que ahondar en los propios dolores y en las propias alegrías, porque si uno no hace eso de blanquear la propia identidad, va a elegir palabras de otro, va a elegir colores de otro. Lo que le interesa al que lea tus noticias o al que vea tus vestidos, o al que lea un libro teórico que escribas si sos investigadora en la universidad, es la perspectiva. Esos son nuestros espacios personales de enorme libertad.

Entonces, por eso es bueno que la moda no sea boba, para que sea diversa, que sea de todos los estratos sociales, que sea esa manera de verse colectiva, o con las particularidades de lo colectivo, con los matices.

Pasaron 20 minutos y las ganas de seguir charlando no se disipan. Es que una conversación con esta periodista de larga trayectoria, que con esfuerzo se ha convertido en una referente de la moda nacional, no pasa todos los días. Por lo menos para aprendices como esas tres columnistas, que se van exultantes por la amena experiencia y la oportunidad de haber construido conocimiento con una especialista. Inolvidable.

Eva Luna

Editora de la sección Moda. Se mete de lleno en el universo de las marcas más prestigiosas del mundo y con estilo personal -único- viste de gala las páginas de N&W.