Ficción y Realidad

Aquella bella infancia con Titanes en el Ring

Por Maria Victoria Altamirano

Hay efemérides que solamente sirven de excusa para hacer un flashback y recordar momentos inolvidables de la vida. Decir que un 3 de marzo de 1962 comenzó a emitirse Titanes en el ring, la gran creación de Martin Karadagian, es el puntapié para que se disparen mil recuerdos de la infancia.

¿Por qué este programa, que nació en Argentina y tuvo éxito en toda Latinoamérica aún despierta emociones? Hay varias respuestas posibles: ”Titanes…” reunía a grandes y chicos, hombres y mujeres con la misma pasión, no importaba entender de catch (lucha libre) sino enfrascarse en la eterna batalla entre el Bien y el Mal. Cada lucha se vivía con pasión, al punto que al comienzo los golpes se tomaban como reales. Luego con el tiempo fueron variando hacia poses más teatral y allí nacieron las inolvibales “tomas”: la doble Nelson, la patada voladora, la quebradora (esa era para “partir la espalda”) el piquete de ojos (lo usaban los malos porque era ilegal ) y el famoso “Cortito”, ese era el golpe que la tribuna pedía porque marcaba que el malo perdía seguro (golpe con el codo y listo).

Las mujeres si bien también nos fanatizábamos íbamos en desventaja porque los personajes eran todos hombres, entonces en el barrio estaba el Caballero Rojo, el “Ancho” Peucele (el de mi barrio no medía más de 1, 30 mts y era flaquito, pero el hecho era identificarse), el Pibe 10, el Indio Comanche, Pepino el payaso, el Gitano Ivanoff, y no faltaba quien robara un rollo de papel a su mamá para disfrazarse de la temible Momia.

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Dos décadas en televisión, éxito en Latinoamérica, el estadio Luna Park (sinómino de boxeo en aquellos tiempos en Buenos Aires) lleno, y un sinfín de personajes nacidos de la imaginación de este hijo de armenios que pasó en su infancia toda clase de penurias económicas. Se dice también que Karadagián y Di Sarli leían libros de historia para crear nuevos personajes: Ulises el griego, Julio Cesar, Taras Bulba.

El programa se planteaba como una serie de luchas (siempre entre el bueno y el malo) con formato de pelea “en serio”. Un relator (delicioso Carlos Di Sarli) que ponía la piel de gallina mientras relataba las luchas y decía “chicos no intenten esto en casa”. Un maestro de ceremonia al mejor estilo boxeo que presentaba en medio el ring las peleas: Jorge Bocacci.

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Al comienzo (allá por el ’62) Karadagián hacía de “malo” pero vivo el Armenio, cambió de bando pronto para alegría de todos. Hay infinitas anécdotas sobre Martin y sus titanes. Todavía aparecen quienes dicen ser “el verdadero” tal o cual. En general finalizado el ciclo, muchos quedaron en el olvido, recordando sus momentos de gloria en el ring cuando cada pelea era no solamente ganarla sino lograr el respeto del público.

Párrafo aparte merece el malo pero malísimo y tramposo árbitro William Boo (Héctor Brea), que por esas cosas del la corrupción lograba que siempre lo nombraran para arbitrar las luchas mas importantes. Esos momentos eran tremendos porque se sabía que la lucha sería cruel y que el bueno corría serios riesgos de perder injustamente. Eso era sufrir.

Quedan en el tintero hablar de todos los personajes (más de 75), de las historias que se conocieron de algunos de ellos (una de las mayores incógnitas era quien había sido el Caballero Rojo, juro que yo conocí ya de grande a un viejito gordo de barba que me juró que era él) pero hasta acá lo que se sabe es que El caballero era Humberto Reynoso, fallecido en 2007.

En realidad, en este recordatorio de algunas de las páginas más lindas de los que fuimos niños en los 70 y 80 , creo que es mejor recordarlos en sus personajes, dejar sus vidas privadas detrás de las máscaras y los disfraces que hicieron nuestras delicias de niños.

La lucha final entre La Momia y el gran Martin, esa vez hubo empate, pero el Cinturón de campeón Mundial quedó para Martín. Karadagían se fue a luchar con los “malos” en alguna parte del Universo en 1997. Su recuerdo quedará siempre en la memoria.

Porque «Ya llegó Karadagian.. el gran Martin es un titán.. Martin es el Titan de Titanes en el ring.. Don Martin es un galán que a la viudita tiene mal.. lo quiere enamorar y no lo puede conquistar… Ahora tiene un secretario que se llama Joe Galera usa siempre un gran bastón y vigila alos de afuera.. Porque Martin ya es genio y figura..con Joe Galera y con la Viuda.. Siempre será Martin no hay otro paladín .. el más genial campeóon mundial

Maria Victoria Altamirano

Periodista amante del rock y la literatura. Autentica y frontal. Podría pasar el día bailando al ritmo de Elvis o escuchando en paz a El Cigala. En N&W demuestra que las mujeres saben de arte y tienen mucho que decir al escribir.