Música

Backstage: Nevermind, de Nirvana

Por Jose Heinz

Backstage, el ciclo de rock presentado por Dadá Mini Bar y el periodista Jose Heinz, trae una fecha impresionante. Coincide con el 20° aniversario del disco que definió una estética, una actitud de los 90. Nevermind, de Nirvana, supuso el avance de Kurt Cobain y Nirvana a la cresta de la ola, lo que terminaría por abrumarlo algunos años más tarde, más precisamente el 8 de abril del 94, en Seattle. Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Ghrol, sin darse cuenta habían hecho uno de los mejores discos del rock contemporáneo.

La cita es a las 19 en Dadá Mini Tienda Bar (Achaval Rodríguez 250), del barrio Nueva Córdoba.

Temas como “Smells like teen spirit” o “Come as you are” se convirtieron en verdaderos himnos de la juventud en la década, en un disco que fue abanderado de la rebeldía adolescente, que luego vería su próxima etapa con el nü metal y el metal alternativo. Incluso el álbum revolucionó a la sociedad a partir de su icónica portada.

En ese contexto, “Backstage: Detrás de los grandes discos del rock”, presenta un documental ambicioso, tremendo por donde se lo mire, sobre Nevermind. Además de la proyección, disertarán el periodista de La Voz Del Interior y cantante de The Tristes, Germán Arrascaeta (@gron) y Karina Mana, vocalista y violera de Hyperstatic.

Te dejamos la crítica de aquel disco, publicada en 1991 y escrita por un periodista de Rolling Stone

A pesar de los ataques de nervios que crónicamente sufren los fanzines cada vez que un héroe del rock independiente firma contrato con uno de los principales sellos discográficos, han existido insobornables estrellas del post-punk, desde Hüsker Dü a Soundgarden, que han desembarcado en el mundo de las corporaciones sin corromper su música. Más frecuentemente, sin embargo, las ambiciosas bandas “del under” se aferran a sus principios como un ancla, sumiéndose en las profundidades del fracaso comercial. La integridad, sin dudas, es una pesada carga para quienes se proponen escalar los ránkings.

Liderados por el cantante y guitarrista Kurt Cobain, Nirvana es la última de las bandas surgidas del underground que ha sabido probar la tolerancia del gran público a la música alternativa. Debido a la estrechez de la porción del público que disfruta del rock de guitarras no metalero, la versión de la verdad de de este trío del estado de Washington probablemente sea tan creíble como la de cualquiera. Una dinámica mezcla de power chords, frenética energía y sobriedad sónica, Nirvana erige sólidos edificios melódicos (hard rock del pegadizo, cuyos exponentes principales serían los Replacements, Pixies y Sonic Youth), que luego se ocupa de demoler con gritos desaforados y caóticas explosiones guitarrísticas. Cuando Cobain se pone punk, y su voz, un instrumento muy versátil, deja de acariciar para raspar a fuerza de gritos desencajados, el bajista Chris Novoselic y el baterista Dave Grohl aportan el elemento decisivo de control y equilibrio para evitar que las canciones se desintegren en el caos. Si bien Nirvana no está haciendo nada verdaderamente nuevo, Nevermind tiene las canciones, el carácter y el espíritu confiado de algo que es mucho más que la reformulación de un puñado de los éxitos de mayor octanaje del rock universitario.

Lee la crítica completa en este link

 

 

 

 

 

Jose Heinz

Música y arte con tanta simpleza como sabiduría. Todos pensábamos que su user de Twitter era por su fanatismo por Radiohead, pero no. Periodista en La Voz.