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#BAFWeek y redes sociales, una nueva forma de cobertura periodística

Por Lorena Pérez

Confieso que mi vida laboral comenzó momentos anteriores al boom tecnológico. Su repercusión fue inmediata dado que la tecnología transformaba nuestra vida y por ende, la comunicación. Si bien las redes sociales no contaban con la fuerza que hoy le gestionan nuestro estilo de vida, en lo que a moda respecta el impacto fue total.

La era digital nos encuentra mirando desfiles montados en otro continente al momento que se llevan a cabo y hasta con mejor ubicación que al asistente que mandan a la quinta fila. Hoy los ojos del lector pueden ser todos aquellos que se valgan de los soportes techies para vincularse con la audiencia. El líder de opinión ya no tiene al periodista, en este caso, como figura central.

Otra confesión que hago es que soy de las personas que no aplauden inmediatamente después del final del desfile. Mi atención está en registrar esa última pasada que me habilita a resumir los looks más destacados, según lo edite el diseñador, para luego compartirlo en mis Redes Sociales y que además me sirva como soporte visual para sostener mis palabras en la crónica.

Aunque hay algo que tan pronto los smartphones llegaron a nuestra vida, me impacto y se me manifestó en #BAFWEEK: el fin del aplauso cerrado, del placer de mirar la pasarela y que el interés se lo lleve el celular, incluso cuando se sabe lo poco profesional que resulta su resolución ante la imagen y no hará justicia a lo que está sucediendo en la pasarela. Esta acción queda legitimada para un ser real: es el mensaje para el lector / seguidor que no está mirando la magia sobre la pasarela que nosotros sí.

Entonces, una vez sentado en el front row, ¿algún periodista ve los desfiles? Muchas veces me ha tocado mirar las pasadas a través del iPad de al lado, muy similar como sucede cuando seguimos un show por twitter. ¿Se pierde o se gana? Creo que las capacidades que se necesitan para entender lo nuevo se adquieren haciendo la experiencia. A prueba y error.

La capacidad de observación e inquietud pueden provocar resultados maravillosos o el más grande de los hartazgos. Creo que la comunicación de la moda argentina está perdiendo la capacidad de asombro. Son más las veces que las novedades que se re-transmiten en todos los canales de un medio o un periodista fueron vehiculizadas por una agencia de prensa que por la generación de un contenido. En muchas ocasiones están esperando a que les llegue la gacetilla con la confirmación o noticia que salir a buscarla, y eso que esto es algo propio del oficio del periodista y que en la actualidad el mercado de la inmediatez lo requiere, dada la gran oferta de información que circula por la web.

Son pocos los periodistas que apelan a la palabra como soporte para una reseña o detección de tendencias, aún en 140 caracteres. El análisis de las pasarelas se resuelve en adjetivos o palabras que metafóricamente contemple el gusto por un look, aunque valoro el esfuerzo, ya que inexplicablemente en el predio de La Rural, donde se lleva adelante #BAFWEEK, no hay WiFi, por lo que es meritorio que los asistentes aún resistan y deseen poner en alto sus teléfonos para registrar el momento.

La necesidad de reinventarse es vital en esta era digital, acercarnos a la tecnología para cubrir las colecciones trasciende la palabra vacía. Impera comprender como funciona el sistema de la comunicación digital, que rediseñó el modo de vincularse con el lector, también intermediario y actor partícipe de la noticia.

Aspirar a la excelencia periodística con métodos inesperados o innovadores pueden fortalecer y dar lugar al deseado espacio que la comunicación de moda demanda. La manera de mirar los desfiles cambió y sería estupendo que estos movimientos generen una forma más profesional para comunicarlos.

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Lorena Pérez

Periodista especializada en moda. Creadora de BlocDeModa. Usuaria y experta en redes sociales. Fanática de Sex & The City. Madre y docente.