Música

Bajofondo y Presente, un permanente estado de viaje

Por George Blanco

Me animo a decir que cuando escuché en vivo la intro de Presente, que es la misma con la que Bajofondo comienza el show de la gira homónima, cerré los ojos -y por mi obsesión para con cada película en la que trabaja Gustavo- y me encontré con la música de Biutiful. Y no es que Presente tenga necesariamente algo que ver con la última obra de Iñárritu en la que trabajó Santaolalla, es que simplemente al artista, tan amplio como su infusión de culturas, entiende que muchos de los que estamos ahí, maravillándonos con él, adoramos su pasado y no podremos evitar pensar, con el transcurso del show, que aquel capítulo llamado Presente no es más que eso: una película, una hermosa película.

Gustavo Santaolalla, Luciano Supervielle y el resto de los músicos, entonces, nos coquetean con una obra que prometerá repasar lo mejor de su carrera (la de Gustavo), una especie de dejavú en el que se incluye alguna reminiscencia a Ronrocó y, claro, los anteriores discos del colectivo del Río de La Plata. Que se entienda: Presente, grabado en 2012 y editado en marzo, es un disco que refleja ese estado del tiempo en su máxima expresión. Es el momento que atraviesan los músicos y, también, porqué no, por el que pasamos todos al escucharlo. Esta noche, en la Plaza de la Música (Córdoba) al verlos en vivo. Bajofondo nunca será igual, está en constante movimiento, incansable. Presente es símbolo de esa perpetuidad del momento, de la ingenuidad de un tiempo que refleja el punto más alto de creatividad de sus músicos, que casi sin notarlo se sumergen -y lo hacen con nosotros- en un estado corporal, casi hipnótico, con ritmos más intensos que en sus antecesores, mucho histrionismo y mucho baile como en “Pide piso” (la transición es magnífica).

Presente, entonces, podría ser la banda sonora de un film o parte de la música ambient de cualquier boliche (sacrilegio), y todo por el mismo precio (“Código de barra”). Los primeros temas de Presente apenas son un mix de composiciones que sin embargo no permite encasillarlos en ningún género (signifíca, otra vez, que es una banda irrepetible); desde el candombe a la milonga pasando por el funk, el jazz y el hip hop. De entrada, precisamente, le dan espacio a esa milonga tan característica (“Circular”), una reliquia de la que Bajofondo no puede escapar y por la cual le agradecemos.

Presente es tan armonioso que en el trance, el espectador no se da cuenta del cambio progresivo a través de un denominador común del disco, el ADN de Presente: el rock. Presente también posee guiños a esa melancolía y el romanticismo (“Lluvia”, el mismo Circular), tan dulces e inevitables, capaces de mediar entre un verdadero campo de sensaciones y estados de ánimo.

Pena en mi corazón es la primera canción del álbum con Gustavo en el micrófono, y también respeta el pasaje de la banda en su mejor versión. De la apacible tranquilidad a una explosión de energía y música, perfectamente sincronizada con Supervielle marcando el tempo, un showman que por momentos se convierte en maestro de ceremonia. Bajofondo pretende que con Presente cada uno elija su representación. Un verdadero viaje que del que se va y se viene, se respira un climax especial, y en el que también hay un break. Para la fiesta con “Así es”, y con el rock de salón mechando con milonguita y un electroroto para “La trufa y el sifón”, un verdadero himno de Presente y de lo mejor del historial de la banda

Párrafo aparte para mencionar la tremenda performance en vivo, parte de una gira que ya los ha llevado -una vez más- afuera y que planea recorrer todo el país y el mundo (en la foto de galería el show en el SXSW de Austin). El octeto orquestal manipula de manera casi irrespetuosa cada instrumento (Martín Ferrés tuvo un problema en su bandoneón; Santaolalla: “Esto significa que tocamos música que no es para estos instrumentos”), logrando un acompasamiento digno de una gran obra musical. Es el identikit de Bajofondo, es cierto, pero Presente se centra aún más en la tarea. Javier Casalla llora y ríe a la par de su violín, se anima a las voces y es capaz de sentarse en la bata. En Bajofondo todos tocan de todo. El ritmo frenético del gran Luciano Supervielle contagia a cada uno de los integrantes, que se completan con Gabriel Casacuberta (bajo) y Adrián Sosa (batería). Veronica Loza entiende el juego con las visuales y es la primera en disfrutar del show.

La mención siempre será para Gustavo Santaolalla, que sufre la intensidad de cada nota como si fuese la última, que ríe y parece llorar, salta y corre, mira a los ojos a sus interlocutores. Nunca está de más decirlo: Gustavo podría quedarse en su casa de Los Angeles, componiendo para Hollywood, para evitar meterse en un micro de gira y amar cada día más a la música. Gustavo es un artista que no olvida su pasado para inmacular su Presente. Un artista sensible y movilizado, de esos que dejan la certeza de que “nunca dejarán de hacer música”.

El tango está presente en éste disco, aunque de manera mucho más universal, dejando de lado voces para volver a las raíces musicales de una género tan subvalorado como bello. Los samples, aunque menos que en Mar Dulce, traen a colación a grandes como Eduardo Rovira (“Segundos afuera”). Bajofondo también coquetea con el hip hop, y confirma que no deja lugar por descubrir. “Escuchen todos el colectivo Bajofondo, que del Río de la Plata ya llegó, toca candombe y hip-hop, toca tango y rock & roll, y cuando arranca no para (.) Los que nos quieren imitar no nos pueden igualar, les faltan huevos a la hora de tocar”, reza Olvidate.

Presente es una masterpiece, una obra tan conceptual como inspiradora y que perfectamente admite su escucha en el patio de tierra, en el Teatro Colón o simplemente en un iPod. En vivo lleva los sentidos a un punto de inflexión, un concierto de casi tres horas en el que no faltarán desde las caricias al alma hasta la voragine (propia de Presente) de un paso de baile y que hasta deja hacer pogo. Un disco que traslada a cada uno la responsabilidad de imaginar las fronteras, musicales y sensoriales; y que hará literal aquello de “dejarse llevar”. En Presente, la experimentación radica en el acople de cada una de esas piezas, los instrumentos, sus músicos, que en el nuevo trabajo componen una identidad tan definida como buscada desde Bajofondo Tango Club (2002).

El show presentación de Presente, entonces, podría ser la conclusión de un estado irrepetible, de perfección, del que sus músicos viven todos los días. Por suerte para nosotros, decidieron registrarlo.

George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.