Música

Brandon Flowers y The Desired Effect

Por Mauri Llaver

Los proyectos solistas derivados de grandes bandas son siempre interesantes para analizar y el caso de Brandon Flowers lógicamente no es la excepción. Divo, cantante y sin ningún lugar a dudas frontman de The Killers, Flowers lanza su segundo trabajo paralelo en este mayo de 2015 (después del sorprendente Flamingo de 2010) y la cuestión es simple: nos gusta.

Una mirada por encima al tracklist puede resultar un poco engañosa. Los títulos parecen indicar un pop romántico genérico y ultra sobrelavado que, me imagino estamos todos de acuerdo, no puede llegar demasiado lejos en lo que respecta a lo musical. Sin embargo –y para suerte de todos los oyentes– lo de adentro (que es lo que importa, ¿no?) supera con creces lo insinuado por los nombres. Superficial, ¿yo?… mejor sigamos.

Cualquier tipo de pensamiento dubitativo previo fue despejado rápidamente con el primer single lanzado en anticipación del disco. Can’t Deny My Love es toda una aventura en sí misma. La combinación de voces, tanto masculinas como femeninas, los ganchos, el manejo de los tiempos, y la perfecta superposición de capas; un perfecto resumen del disco y de probablemente una de las canciones candidatas para nuestros elegidos de fin de año de NW. De cualquier manera, The Desired Effect no es un disco de 3 ó 4 hits y un resto de relleno acompañante, el material es bueno y parejo y la construcción, sólida. Funciona bien.

El pop está, Las Vegas está, el glamour está. La incorporación de una voz femenina que se encontraba a nivel de trazas en Flamingo no hace ni un poco de daño; más bien lo contrario, potencia perfectamente la voz de BF y agrega una variable más a una ecuación que resulta muy agradable. Dreams Come True y Still Want You (no era mentira lo que decía sobre los títulos) son perfectos ejemplos del último punto. La primera da inicio al disco con una especie de fanfarria y rock atemporal que nos traslada, con tan solo una fracción de sinapsis imaginativa, a la casa de Flowers, Las Vegas.

El potencial de himno pop vibra a lo largo del disco de la mano de los teclados, guitarras, percusión y sampling electrónico en la cantidad exacta. Lonely Town, también single, invita como mínimo a mover los hombros como esa persona tímida en la fiesta que no quiere/sabe bailar, pero el ritmo le gana, mientras que Diggin’ Up The Heart, un homage a Elvis que recuerda por momentos a From Here On Out de The Killers, es tal vez una de las canciones más simpáticas del año. Long live Brandon, amigos.

De cualquier manera, y en directa contradicción con el párrafo anterior, es un error aventurarse en la búsqueda de The Killers en el disco, en parte porque no es la idea con la cual fue concebido, y en parte porque es una búsqueda infructuosa. BF logra separar bien sus (por ahora) dos facetas musicales, y nosotros estamos agradecidos por ello, ¡más para nosotros!

Estamos en presencia de un gran disco, una excelente combinación de sonidos y eras, algo así como estar mirando al pasado a través de la cámara de Instagram. Es todo un placer escuchar a Brandon –que por alguna extraña razón considero mi amigo personal–* volver a hacer lo que mejor hace: alegrarnos, enamorarnos y, por qué no, conquistarnos.

*Brandon Flowers no es mi amigo personal, ni siquiera es mi amigo. Es más, estoy bastante seguro de que no me conoce.**

** Desgraciadamente.

Mauri Llaver

Estudiante de Doctorado en Química pero amante de la escritura. Lleva el periodismo en la sangre y los pelos al ritmo de su playlist rockero.