Viajes

Brasil: 2000km en 12 días

Por Victoria Agulla Tagle

El avión sale desde Córdoba a las 16 horas rumbo a São Paulo, centro financiero de Brasil, donde tenemos unas 12 horas de espera, para luego seguir hasta nuestro destino final: Porto Seguro, ciudad ubicada en el extremo sur del Estado de Bahía y entrada del turismo de playa bahiano -a diferencia de sus alrededores, la ciudad no es una zona muy linda para quedarse a veranear-. Hay unas lindas casitas, pero no son muchas, así que ni bien llegamos, alquilamos un auto y -con un cronograma más o menos armado y bastante errado (sobre todo en términos cronológicos)- nos vamos para el norte.

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La idea es llegar a Ilheus esa misma noche, sin embargo la falta de mantenimiento de algunas rutas no creo que nos lo permitan. En el interior del país, la mayoría de las carreteras son de tierra salvo las rutas nacionales, las cuales están muy nuevas pero bastantes ahuecadas (no es recomendable transitarlas de noche). Tras viajar seis horas por la BR101, deleitarnos con paisajes tropicales verdes y húmedos, tomar unos largos mates y comer unas sabrosas cocadas, llegamos a Ilheus. Esta ciudad resuena en los lectores de Jorge Amado, por haber sido el hogar del reconocido escritor brasileño. Como capital del cacao, Ilheus tiene muchos puestos donde venden chocolates y derivados de éste. Esta ciudad costera es bonita pero sin mucho para ver más allá de su teatro, iglesia y cine municipal.

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En sus alrededores están las playas del Sur y del Norte. El mar en esta parte de Brasil es -para mi gusto- demasiado calmo, las olas son las típicas que no alcanzan a formarse o si lo hacen, se rompen en la orilla.

Con Neil Young sonando en los parlantes de nuestro Sandero (las radios brasileñas en esta zona no son muy audibles), seguimos viaje por la carretera regional BA 001.

https://www.youtube.com/watch?v=fQfUz6lP2BQ

Rodeados de montañas verdes, palmeras gigantes, ríos caudalosos, self services ruteros y vendedores ambulantes, nos encontramos de paso y por sorpresa con Itacaré, un pueblito hippie chic muy animado pero bastante caro para nuestro presupuesto de mochila. Un camping salía entre 60 y 100 reales (¡casi 500 pesos!) por los dos. Las playas de aquí son de lo más divertidas de Bahía. En el mar se puede hacer surf, lástima que alquilar una tabla salía 70 reales. Itacaré tiene dos calles importantes, una peatonal y otra costanera. En la costanera hay un negocio donde venden Cacao original. Su sabor es intenso, auténtico y natural. Sin grasa, aceites y productos químicos. Chocolate con un poquito de azúcar. También hay algunas variantes con frutas o mousse. Pero el puro, es el más rico que probé en mi vida.

Dos días fueron suficientes para recorrer esta costa. Así que con esta grata y sabrosa sensación, dejamos Itacaré.

Seguimos viaje por la BA-001. Resulta que no hay muchas vías “alternativas” en las rutas de Bahía, ni tampoco carriles como para “perderse” en el medio del campo selvático brasileño. Sin embargo, camino a Valença nos encontramos con un caminito que nos dirige no sabemos donde.

-N:¡Mirá este camino! ¿A dónde irá?

-V: Mmm, ¿te parece meternos?

-N: Si, veamos que hay.

-V: Debe ser algo privado, es muy raro que no esté señalizado.

Aún así seguimos hasta sorprendernos con un paraíso en el medio de la montaña.

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Apenas llegamos nos viene a recibir una señora, quien muy simpática -pero con un toque de desconfianza- nos pregunta:

S: ¿Qué los trae por acá?

N: Estábamos yendo camino a Salvador de Bahia y nos dio intriga este camino y queríamos saber de qué se trataba.

S: Esto es un centro donde hospedamos gente.

N: ¡Es una belleza de lugar! ¿Hay lugar para quedarse?

S: En realidad, hay que reservar con 1 o 2 meses de anticipación.

Después de unos minutos más de charla, la señora nos entrega su tarjeta, recorremos un poco más el campo y partimos. ¡Qué ganas de quedarnos acá! Pero, claro, ahora si entendemos el por qué de esta exclusividad. Nos encontrábamos con un recóndito centro holístico. Estaba en lo cierto, si era un terreno privado. De lo más hermoso que hemos visto.

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Así seguimos para Valença, ciudad portuaria sin mucho para recorrer. Este lugar es conocido ya que desde acá se puede ir en Ferry al Salvador y en un barquito al Morro de Sao Paulo, pero como teníamos el auto, nos fuimos directamente allí. Luego de viajar tres horas llegamos a Itaparica, ciudadela sin gracia desde donde se cruza a la capital bahiana, pero ya era muy tarde (18h -a esa hora empieza a atardecer-), había una cola de 5km para tomar el ferry.

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A la madrugada del día siguiente estábamos cruzando hacia São Salvador da Bahía de Todos os Santos. En esta metrópolis predomina la clase media baja, siempre alegre y optimista. Aquí se ven puestos de comida (tapiocas, acarajé, sándwiches, panchos, cozinhas, etc) por doquier. Es en Salvador (así lo llaman sus habitantes) donde se puede ver la esencia de Bahía. IMG_6770 En Bahía en general, hay mucha movida cultural, la gastronomía, la música y el arte son pasiones originales de la zona. Las calles empedradas, junto a las casitas de colores hacen de Salvador una ciudad popular, atractiva y bonita. Con el apodo de la Roma Negra, esta capital es la que tiene mayor cantidad de negros y mulatos en su población -esta es una de las causas de la influencia de la cultura africana en este estado-, además es la ciudad más poblada del Noreste brasileño. IMG_6765 IMG_6766 Lo cultural y lo histórico está intrínsecamente relacionado a la época colonial. Salvador, como primera capital de Brasil, conserva la arquitectura antigua especialmente la del casco histórico, más conocida como el Pelourinho. Esta parte se trata de un conjunto de casitas, iglesias y monumentos, distribuidos en diferentes niveles de la ciudad pero todos bastantes contiguos. Éste se conserva mejor que nunca desde que fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

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Es aquí donde uno comprueba que está en la capital cultural de Brasil. Como ciudad exportadora, centro industrial, administrativo y turístico, Salvador absorbe todo lo que llega a su puerto, llenándose de mundo. Por su bahía entraron saberes, culturas y religiones que hacen de su civilización una radiante mixtura.

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Esto se refleja principalmente en la dualidad religiosa que se da entre el catolicismo y candomblé. El candomblé es el culto los orixas (dioses de la religión yoruba) basado en el alma o espíritu de la naturaleza; de ahí su clasificación de animista (creencia en las cualquier elemento del mundo humano o del natural están dotados de alma y son venerados o temidos como dioses). Como en la mayoría de las religiones, en el candomblé los orixas reciben homenajes regulares con ofrendas, música y danza, además de una vestimenta súper especial. Carnaval, capoeira, samba de roda, son los componentes básicos del ambiente que se vive en el verano brasilero. IMG_6769 Felices de haber conocido la Capital de la Alegría, acompañados de más música latina, partimos.

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Por la 16, nos vamos para el centro de Bahía, el corazón de las sierras brasileñas, donde el misterio y la magia te cautivan y la naturaleza te curte hasta hacerte suspirar.

Victoria Agulla Tagle

De sangre creativa e inquieta. Con una sensibilidad especial para la fotografía, descubre al mirar y narra al capturar. Lectora social con gran futuro periodístico.