Sociedad

Brasil: ¿cuida la vida o el avance económico?

Por Mariana Blanco

Un gobierno nacional representa en teoría a todas las personas que en su tierra nacen, viven y mueren. Bajo esta perspectiva, lo que el gobierno de Brasil está haciendo en el Amazonas es inadmisible… Sin embargo, el foco de este gobierno está puesto en continuar su crecimiento económico, dejando de lado en este caso el cuidado de su pueblo y de la naturaleza que sin querer el planeta dejó a su cuidado.

Esta lucha entre progreso y la cultura tiene larga data. En este caso, se trata del proyecto de la construcción de la central hidroeléctrica Belo Monte sobre el río Xingú, ubicado en la zona oriental de la selva amazónica. A pesar de haber sido pensada en los 80, su ejecución estuvo principalmente postergada por la protesta de los pueblos que rodean la cuenca del río, quienes apoyan el cuidado de la biodiversidad y el ecosistema propios de la región. Tomemos en cuenta que la idea es desviar casi todo el caudal de agua de este río.

En el marco del crecimiento industrial brasilero, y la búsqueda de energía suficiente para satisfacerlo, se aprobó en 2011 la construcción efectiva de esta represa.

Se afirma que una vez finalizada, Belo Monte sería la tercera central hidroeléctrica más grande del mundo; a pesar que pocas veces al año llegaría a rendir los 11.000MW que se presumen, alcanzando en promedio un rendimiento de tan solo el 40 por ciento de su potencial.

Sin embargo, dadas las protestas de activistas y pobladores, desde que comenzó la obra en marzo del 2012 los avances son intermitentes . La repercusión que ha tenido a través de internet –y no gracias a los grandes medios de comunicación– de la situación de los pueblos y de la selva que rodea el río Xingú ha llamado la atención de organizaciones como la OEA. En el 2011, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recomendó a Brasil a partir de 3 medidas cautelares suspender el proyecto al fin de proteger los derechos de los habitantes originarios del lugar. Esta acción se tomó gracias a la insistencia de 40 ONGs brasileñas.

Pero el gobierno bajó los ojos y continuó. Hasta la justicia brasileña quiso detener las obras, aduciendo que no se habían hecho evaluaciones independientes de daños ambientales y que no se había consultado a los pobladores locales. La Corte Suprema revocó el mandato de suspensión, y la obra… continuó.

Recientemente, en marzo del 2013, 150 personas pertenecientes a diversas etnias locales, protestaron en la zona de construcción de la empresa Norte Energía, responsable de la ejecución de la represa. Según se cuenta en la página web de esta empresa, en la construcción todo está OK. Miembros del senado brasileño visitaron las obras en abril para constatar el cumplimiento de ciertas condiciones ambientales y volverán en agosto para revisar el avance de las obras.

La lucha continúa. El 3 de mayo 200 personas paralizaron nuevamente las obras buscando más tiempo para que se concreten estudios sobre el impacto ambiental de Belo Monte. Quieren también que el gobierno le dé lugar a la convención 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), que obliga a los responsables de este tipo de obras a consultar previamente a las poblaciones afectadas sobre su ejecución. La respuesta del Estado: enviar tropas para evitar futuras protestas.

Más de 500km2 de selva inundados. Más de 50mil personas serán desplazadas. Daños irreparables a selva amazónica. Consecuencias señaladas por los grupos de activistas y reconocidas por el gobierno.

Es la historia de Latinoamérica. Progreso vs recursos naturales y culturas originarias. ¿Es esta una historia más entre miles? Seguro. Pero esta se desarrolla al momento que sus ojos repasan estas líneas y su ejecución traerá múltiples consecuencias, no solo en Brasil, sino en los demás ideales de desarrollo de la región.

Mariana Blanco

Periodista y orgullosa docente. Contagia frescura y parece incansable. Confía en que su profesión puede aportar un poco de claridad y entendimiento a la sociedad. Hace mucho enamorada y hace poco casada. Se preocupa por cada ser vivo y es vegetariana.