Sociedad

#Brexit: el Reino des-unido y la des-Unión Europea

Por Iara Tevez Nesteruk

En la mañana del 24 de Junio de 2016 nos despertamos con una de las noticias internacionales más relevantes de los últimos tiempos: Reino Unido se despide de la Unión Europea. Mediante un referéndum impulsado por el primer ministro David Cameron, el pueblo británico decidió con el 52% de los votos irse de la Unión Europea. El Brexit (Britain’s Exit – salida británica) dibujaba un panorama poco alentador para el Reino Unido.

¿Sorprendente? Si. ¿Preocupante? Demasiado. La retirada inglesa cambia absolutamente el mapa geopolítico y de poder del sistema internacional, amenazando la propia estabilidad de la Unión Europea y el frágil vínculo de los países que componen el Reino Unido (Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte).

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Tal es así, que los resultados dentro del Reino Unido no pueden ser más dispares: mientras que Inglaterra y Gales votaron afirmativamente por irse, Escocia e Irlanda del Norte decidieron manternerse dentro de la Unión Europea con porcentajes del 62% y 56, respectivamente; socavando la estabilidad del reino.

Recordemos que en el 2014 Escocia impulsó un referéndum para decidir su independencia del Reino Unido, que en ese momento contó con una mayoría en contra. Una de las razones opuestas a la independencia escocesa fue la posible salida de la Unión Europea. Con esa posibilidad más cerca que nunca, y un gran abismo de incertidumbre por delante, las autoridades  ya están preparando el proyecto de un segundo referéndum para decidir la independencia escocesa del Reino Unido, lo que les podría asegurar su permanencia dentro de la UE. Nicola Sturgeon, ministro principal, declaró que “el votante dejó claro que el pueblo de Escocia ve su futuro como parte de la Unión Europea”

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Por el lado de Irlanda del Norte, la primera ministra Arlene Foster mostró su contento con el Brexit, en contraste con la posición del pueblo cuya mayoría votó por el remain (quedarse). Sin embargo, la oposición ya está exigiendo un referéndum para unirse a Irlanda e independizarse del Reino Unido, manteniendo también su lugar la Unión Europea. En el territorio de Gibraltar, un absoluto 95% a favor del Remain ha llevado a pensar en la posibilidad de cosoberanía entre España y el Reino Unido.

La inestabilidad del Reino Unido terminó de firmarse con la renuncia de David Cameron, el primer ministro y esencial defensor de la Unión Europea. Mediante una conferencia de prensa anunció que no podría liderar al país en lo que se avecinaba – muy contrario a sus planes – por lo que, dejaría su puesto en Octubre de este año. Además, horas antes de que se conocieran los resultados definitivos, pero ya con una tendencia muy marcada hacia el leave (irse), la libra esterlina cayó a su nivel más bajo en treinta años.

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Las consecuencias a nivel interno comenzaron a reconfigurar peligrosamente el futuro británico. La incertidumbre será el enemigo más grande al que el Reino Unido se deberá enfrentar y se deberá repensar nuevamente cuál es su lugar en el sistema internacional.

La supervivencia de la Unión Europea también está en vilo. La crisis de los refugiados actual, puede ser una de las principales causas del resquebrajamiento de una estructura que hace unos años parecía sólida. Movimientos ultranacionalistas, xenófobos y anti-musulmanes han comenzado a resurgir a lo largo del viejo continente.  Las elecciones parlamentarias de los últimos años demostró una tendencia en donde partidos de extrema derecha están ganando cada vez más espacios políticos y piensan impulsar sus propios referéndums en países como Italia, Francia y Holanda. El ultranacionalismo no hace más que levantar muros donde antes existían puentes.

Sería imposible negar que la xenofobia, potenciada por la crisis de refugiados y la ola migratoria, tuvieron algo que ver en la decisión del pueblo británico. Pero también un antecedente histórico acarreado por las generaciones más antiguas de un sentimiento nacionalista británico y una des-identificación con la noción de paneuropeísmo.

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Es por eso que, según la tendencia, fueron los millenials (jóvenes entre los 18 y 30 años) los que votaron mayoritariamente a favor de la permanencia en la Unión Europea. Con hashtag como #WhatHaveWeDone (“¿qué hemos hecho?”) o #NotInMyName (“No en mi nombre”) esta generación más familiarizada con la interculturalidad o la noción de ciudadanía global, se ha abocado a demostrar su descontento por el resultado del referéndum en las redes sociales.

El argumento pro-salida está configurado con significantes vacíos que no hacen más que simplificar el problema estructural de la Unión Europea. ¿Necesita una reforma estructural importante? Sí, tanto política, económica (visibilizada con la crisis griega), como cultural. ¿Eso se soluciona con el abandono de la integración? No. Es mucho más que el “let’s take back control”, es la pregunta si realmente vemos a la cooperación e integración como la solución a los problemas mundiales.

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Con una amenaza trasnacional latente tan importantes como el cambio climático, en lugar de enfocarse en la integración como una herramienta que puede asegurar una mayor regulación y solución a este problema sin fronteras; el Reino Unido decidió encerrarse. La mentalidad a corto plazo y el egoísmo siempre parece ganar en las decisiones políticas.

De igual manera, la cámara de los Lores deberá derogar algunas leyes que lo vinculan con la Unión Europea primero, como así iniciar el procedimiento de retirada de la Unión, explicitado en el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Este proceso durará alrededor de dos años por lo que la separación no será instantánea ni simple, ya que el proceso burocrático que queda por delante es muy arduo.

Más allá del Brexit como caso puntual, es necesario recalcar las dos fuerzas que se resisten las unas a las otras: soberanía vs. integración. En un mundo globalizado como en el que vivimos, donde las fronteras de los Estados comienzan a confundirse y los problemas son cada vez más transacionales, ¿Qué noción de soberanía manejamos? Una soberanía para el aislamiento como la elegida por el Reino Unido, o una soberanía para la integración por las que abogan Escocia e Irlanda del Norte, con la esperanza de independizarse de Reino Unido pero mantener su lugar en la Unión Europea. La permanencia de las estructuras del Estado es importante, pero también la construcción de instancias integratorias. El mundo no es el mismo de hace dos siglos: la globalización hizo que las fronteras poco a poco se borren y los Estados no pueden darse el lujo del aislacionismo sin consecuencias. Ni siquiera Reino Unido.

Iara Tevez Nesteruk

Licenciada en Relaciones Internacionales y Diplomada en Comunicación digital y Social Media. Feminista. Le gusta hablar de política, música y series. El fuego como filosofía de vida: es mejor arder que apagarse lentamente.