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Carta abierta a Lance Armstrong: “Gracias, ganador por siempre”

Por George Blanco

La mañana del 22 de octubre, la UCI finalmente dio a conocer la sanción y le quitó a Lance Armstrong sus siete Tour de France, además de suspenderlo de por vida. Asimismo, Pat McQuaid, el presidente de la UCI, ha dicho que pide disculpas públicamente  por el fallo de la máxima entidad del ciclismo en la verficación por parte de los controles que hacían, entre otros, la USADA, quien formalmente lo acusó en un informe demoledor, que despertó suspicacias y realidades sobre el ciclismo, en épocas (1999) en que todos se dopaban y pocos casos eran descubiertos. Queda, por la integridad de Lance, esperar que él hable, por el bien de Livestrong y por quienes admiramos su lucha como persona para sobreponerse a las dificultades que la vida le puso enfrente. Amado y odiado, controvertido, polémico, Armstrong pagará por lo que hizo. Sin embargo, con errores y virtudes, pasará de ser un ejemplo a ser un humano que, mal o bien ya es leyenda. Y casi con seguridad, en las mismas condiciones, Lance hubiese sido el mejor de todas formas. Lamentablemente, eso nunca lo podremos saber.

Entré tarde al mundo del ciclismo. Quiero decir, siempre me gustó, lo miraba de reojo, como un fenómeno particular pero lejano. La pasión por él llegó con los años, y gracias a su primo cercano: el atletismo. Una tarde, mientras tomaba una gaseosa con un amigo, purchase Adobe Photoshop Cs3 Extended Retouching Motion Pictures Nicolás, me dijo: “Yo no tengo ídolos, aunque hay una excepción: buy dianabol with paypal Lance Armstrong. Lo miré extrañado. Era cierto, a Nicolas no le simpatizaban muchos los ídolos. Hasta unos días después (juicio que hice a nivel personal, no entendí del todo porqué). Hoy, casi que agarré una bici gracias a http://southamptonfreelibrary.org/clomid-citrate-50mg clomid citrate 50mg Lance Armstrong.

Pero entonces, comencé a estudiar -y a deleitarme- con ese deportista que por cierto me parecía, como a todo el planeta, excepcional, pero que no conocía tan bien. Era la época del http://narissadoumani.com/oem/download-video-copilot-optical-flares.html download video copilot optical flares Tour de Francia, y entonces, con mucho cuidado, prestaba atención a cada movimiento de los ciclistas, a cada regla, a los puertos de montaña, a los sprinters, a los diferentes maillots, a las técnicas de carrera y también al paisaje. Luego, buscaba en nolvadex anti estrogen Youtube cada una de esas etiquetas y le agregaba la de buy online sigmaplot 125 ‘Lance Armstrong’. Hubo un video, en el Tour del 2000, con Armstrong en un sprint en medio de la montaña, que me provocó lagrimas de emoción “¿Qué había hecho hasta acá que no conocía la obra de este tipo?”.

Después, mi amigo me prestó el libro autobiográfico de Armstrong: download Transoft Aeroturn Pro 5 “Mi vuelta a la vida. Mi lucha contra el cáncer”. No sin elaborar muchas conclusiones, llegué a una que después, y visto los hechos que afectan desde hace días a http://www.flexmail.eu/steroid/16/dianabol-steroid-cena.html dianabol steroid cena Lance Armstrong, se volvería esencial: el tipo sólo quería ganar las batallas, sin importar qué se le pusiera en frente. El tiempo le enseñó a no correr por un número, sino a hacerlo por la gloria. Así, de forma increíble hasta para los mismos especialistas, Lance Armstrong le ganó a un igf1 cáncer de testículos que hizo metástasis en sus pulmomes y cerebro.

Un pasaje de aquel libro me marcó, justo cuando yo transitaba los primeros momentos como atleta amateur. En él, Lance dice algo así como que durante sus primeros años de competencia experimentó el sindrome del deportista joven, que salía a ‘tirar todo’ en el comienzo de la competición y luego era superado por los más experimentados, aunque todos auguraban para ese joven de http://www.nursesnow.com.au/oem/best-price-geomagic-wrap-2015.html best Price Geomagic Wrap 2015 Dallas un futuro prometedor.

Le pasó en sus inicios en el Tour, y entonces allí entendió: “Aun no estaba preparado para ganarlo. Mi cabeza no lo estaba”. Al tiempo se le diagnosticó el cáncer. En más de una referencia, Lance atribuye a esa enfermedad el motor necesario para lograr su cosecha que, por más acusaciones que se le hagan, es inobjetable. No hablo exactamente de las estadísticas, que podrán ser de seis, siete o ningún http://narissadoumani.com/oem/download-windows-web-server-2008-r2.html download windows web server 2008 r2 Tour (ganó todas las ediciones entre 1999 y 2005), sino de su asombrosa capacidad de transformación, tanto física como mental, de su ya huella imborrable en cuestiones como la lucha contra el cáncer.

“Tenía una nueva concepción de mis propios objetivos, que no tenian nada que ver con la fama ni con los éxitos conseguidos con la bicicleta. Algunas personas no comprenderán esto, pero yo sentía que mi función en la vida ya no era la de ser ciclista.”

No estoy escribiendo esto para hablar de sus capacidades como http://www.flexmail.eu/steroid/37/dianabol-uk-law.html dianabol uk law ciclista. Cualquiera que quiera verlo con sus propios ojos, puede hacer lo que yo en YouTube. Entonces, me pregunté ni bien transcurrieron los últimos días del caso, si Armstrong estaba preparado para enfrentar a un tribunal, si haría frente a esas acusatorias y si, en caso de ser culpable, asumiría las consecuencias. Su decisión del viernes me dejó helado, pero con la certeza de que sí, Lance estaba preparado. No para todo lo anterior sino para, como él dijo, “dar vuelta la pagina”.

La USADA acusa a Armstrong de doparse desde 1999, acusación en base a más de diez testimonios de ex compañeros suyos y profesionales de la medicina. Además, sostiene que tiene muestras de sangre, aunque aún no ha probado nada. La UCI (unión internacional de ciclistas), a su vez, podría aceptar el pedido de la USADA y retirar a Lance sus 7 títulos en el Tour y la medalla de bronce en Sidney 2000. Armstrong dice que sólo la UCI puede hacerlo.

Preguntas y respuestas en el caso Armstrong

Agregó que de ahora en más su objetivo era seguir ayudando a enfermos de cáncer a través de su fundación Livestrong, algo que con los años se había convertido en un verdadero motivo de vida. En un principio me angustié, pensé en la pagina de Wikipedia “¿Qué dirá ahora de los Tour desde su edición 1999?”, o “¿Le sacarán todos sus patrocinios, perderá toda su plata?”. Todas cosas frívolas al lado del pensamiento que ascendió paralelamente en mi cabeza: “Lance, con esta decisión, vuelve a estar adelante de todos. Es el más rápido, es quien tiene la última palabra”. Sonreí. En mi cabeza traté de recordar algunas de mis reflexiones al leer su libro.

Lance Armstrong siempre quiso tener la última palabra, ni siquiera en sus años como niño terrible, con sus maestros, ni con sus entrenadores, compañeros de equipos, ni hablar de los rivales. Lance Armstrong, como una verdadero ególatra, siempre acababa por tener la razón.

Quizá debía tropezarse, caer, pero siempre se levantaba y gritaba más fuerte. Con sus buenas y malas decisiones. Ni el cáncer pudo hablar mas fuerte que su corazón. Sus piernas, como verdaderas armas de guerra, batallaron más de lo que cualquier ser humano en el mundo. A la última de esas guerras, la que emprendieron el diario L’Equipe, la USADA (asociación norteamericana de antidopaje) y algunos de sus ex compañeros del equipo US Postal, volvió a ganarla Lance Armstrong.

Al cometido, que era suspenderlo de por vida y quitarle sus títulos, lo lograron sus contricantes, a pesar de no tener pruebas concretas de que Lance se dopara (nunca dio positivo, en una carrera intachable fuera de la bici). Al objetivo encubierto, que era volver a la discusión pública un aliado para derrotar a Lance Armstrong, no lo lograron. El hombre más fuerte del mundo pudo más que eso. Decidió no apelar, entendió que la gloria, hasta el día de hoy, había sido otra, una imposible de quitar. Una que no está en los libros. Perdió en los papeles (si lo demuestran está bien que pague), pero ganó en otro lado, difícil de entender para muchos.

Y entonces buena parte del mundo deportivo llora con su partida de las competencias oficiales (sus últimas habían sido fechas del Ironman y Half Ironman, de triatlón), pero ríe al mismo tiempo sabiendo que el espíritu de Lance Armstrong nunca podrá ser derrotado. Los tribunales de Houston quedaron vacíos, el expediente que comenzó la USADA tal vez se archivado y ASO, la empresa que organiza el Tour de France, seguramente quite de su sitio web el nombre de Armstrong de los ganadores.

El espacio vacío se verá ridiculizado al lado de la leyenda, algo capaz de superar cualquier obstaculo. El mito viviente que, después de vivir horas difíciles, apareció divirtiéndose en una carrera de Mountain Bike en Aspen, Colorado, se mostró de pie, hinchado de orgullo. “Nadie necesita llorar por mi”, dijo. Nos quedamos tranquilo. Lance Armstrong, una vez más, está preparado. Lance, el inmortal.

George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.