Música

Chet Faker, epítome de lo cool

Por Iara Tevez Nesteruk

En la escena musical, ya no pasa desapercibido. Hace cuatro años el australiano Testosterone cypionate through insulin syringe Nick Murphy dejó el anonimato para convertirse en su multifacético alter ego, http://steroidsbesthgh.com/types-of-hgh-for-bodybuilding_g1/ Types of hgh for bodybuilding Chet Faker. Tomó prestado su nombre de Chet Baker, el famoso y trágico cantante de jazz, exponente de lo que se conoce actualmente como cool (o west coast jazz).

“Escuché un montón de jazz y era un gran fan de Chet Baker y la forma en la que cantaba cuando se iba introduciendo en la música mainstream. Él tenía un estilo vocal frágil – real, roto, cercano e íntimo. El nombre – Chet Faker – es una oda a Chet Baker y el estilo de música que tocaba, algo que me gustaría, aunque sea, intentar imitar en mi propia música.” Explicó en una entrevista.

Y es así como su homónimo, Human chorionic gonadotropin prostate cancer Chet Faker marca el límite, define un antes y un después en la música contemporánea. Es epítome de lo cool, no en el sentido del subestilo de jazz, sino como término de innovación cultural. Todo lo que hace Faker es inteligente, ambicioso, pero sobre todo demasiado cool.

Su fama comenzó casi accidentalmente cuando lanzó a la blogosfera un cover del hit noventoso No Diggity de la banda Blackstreet. Para cualquier persona que no está acostumbrada al R&B de los 90’s, la canción no pasaba de ser una más del estilo. Sin embargo, tenía ese “algo” que convierte a una canción en hit instantáneamente: el ritmo y el coro pegajoso. Chet Faker logró captar ese “algo” y convertir a esa canción enterrada en el cementerio de los cassettes en un hit contemporáneo que enamoró a los snobs de la música. El cover, incluido en su primer EP Thinking in Textures, se lleva todos los aplausos y construye la imagen auditiva que acompaña a todas las canciones de Murphy: el minimalismo de un down-tempo electrónico, con el sonido vocal soul de Murphy.

Durante los dos años siguientes, se dedicó a realizar colaboraciones con otros artistas, pero la más importante fue Left Alone, una pista del primer disco homónimo del DJ australiano Flume, lanzado en 2012. El hemisferio sur está haciendo grandes cosas. Si la música de Murphy encuentra un lugar en el downtempo y trip hop – con su sonoridad relajada y sensual -, Left Alone tiene como background los beats de dubstep y house característicos de Flume, mucho más rápidos y enérgicos. El resultado es una colaboración soñada de tres minutos y medios, que demuestra que los opuestos pueden complementarse perfectamente.

Sin embargo, eso no quedó ahí. En el 2013 ambos lanzaron el EP Lockjaw que contiene tres canciones que siguen la misma lógica de complementación. Si bien, en algunos tracks se nota más la influencia y supremacía de uno de los dos, la presencia de ambos se hace notar. “Sus fortalezas son mis debilidades y viceversa, así que nos complementamos. Somos como el yin y el yang, algo así. Este EP no suena particularmente como Flume o específicamente como, ya sabes, un record de Chet Faker. Es como un híbrido de ambos sonidos en uno, y siento como si todo lo que hicimos fue colaborativo, y eso se nota.” Contó Flume en una entrevista.

Es imposible quedarse quieto cuando escuchas este EP, tu cuerpo se mueve involuntariamente al ritmo de la música. Tres canciones perfectamente orquestadas que te dejan con ganas de más. El paisaje mental que te dibuja son las luces de los faroles que van quedando atrás mientras manejas por una gran ciudad: empieza el ruidoso y enérgico Drop The Game, hace contraste con la melancólica y romántica letra. No hay preeminencia de estilo de uno sobre el otro y también parece el track más finamente elaborado. Luego llega What About Us, la segunda pista que a comparación de la anterior, tiene un tempo mucho más relajado. Una canción de transición, más bien, cuya continuación se ve en los tres primeros minutos de This Song is not About a Girl: rápida pero monótona, en la que hay una repetición constante, tanto lírica como musicalmente. Sin embargo, los últimos treinta segundos de la canción rompen en un sonido post-dubstep, que es un big bang neuronal para tu cerebro. Treinta segundos en el que te demuestra el climax de Lockjaw, ese momento culmine para el que te prepararon auditivamente en los doce minutos anteriores.

Si el mundo de la música no había quedado ya obnubilada por el australiano, en 2014, Faker lanzó su primer disco solista: Built on Glass. A lo largo del disco se revela un personaje complejo, que capa a capa se va desnudando. Las letras ofrecen una fascinación con el amor, la pérdida y la lujuria, temas que Faker sabe representar sonoramente muy bien. La clave de escuchar este disco es que en realidad está separado en dos partes por un track “/” – ese es el nombre -, en la que la voz hipnotizante de Murphy, con un acento australiano muy marcado, ordena a que te dejes llevar –y no te queda otra que hacerle caso -: “esa era la otra parte del disco / ahora relájate un poco más / dejate llevar un poco más profundo mientras escuchas”. El primero, según Murphy llamado pre-break up, más relajado y lento que el segundo, denominado post-break up, más experimental y profundo.

La primera parte empieza con Release Your Problems, una canción discreta que se enfoca en su confortable voz. Talk Is Cheap, el primer single del disco, tiene un beat optimista que hace imposible que no te guste. Melt, a dueto con la cantante estadounidense Kilo Kish en el que Faker se las maneja para darle ese distintivo sonido que lo caracteriza. Gold es para mí, la mejor canción del disco, demuestra el talento artístico del australiano en menos de cinco minutos.

La segunda parte, comienza con Blush que encuentra su continuidad en 1998, la más “bailable” del disco. Lesson In Patience se destaca por la voz de Faker marcando el ritmo, recordándote mucho a Retrograde de James Blake. Y el último track, Dead Body, termina con un solo de guitarra que se va desvaneciendo de a poco.

Built on Glass es un álbum para escuchar repetidas veces, sin saltear ni una sola canción, ya que todas juegan un papel importante en el conjunto final. En Junio, lanzó Bend como single, que originalmente iba a formar parte del disco. Chet Faker es un artista al que hay que prestarle atención en los próximos años. Tranquilos, críticos de música, terminen con esa mirada apocalíptica y nihilista de que la música contemporánea es un producto hecho para las masas. Talentos como Chet Faker de a poco se están abriendo paso para adentrarse en los oídos mainstreams, dejando atrás los círculos elitistas y snobs. Por eso te invito a que, sea cual sea tu género de preferencia, escuches a este genio australiano. No te vas a arrepentir.

Tracks favoritos: Left Alone (con Flume), Gold y Melt.

Iara Tevez Nesteruk

El fuego como filosofía de vida, es mejor arder que apagarse lentamente. Le gusta hablar de música, política y películas. Sueña con viajar y conocer todos los rincones del mundo; también dejar ese mundo, un poquito mejor de lo que lo encontró. Estudiante de Relaciones Internacionales.