| Por Milly Bianchiman Sur

Sábado por la noche. Medianoche. Una calle desierta en un barrio industrial en las afueras de Los Ángeles. De repente, un ruido imponente. El aire se llena con el sonido de caballos de fuerza turbo-cargados, saliendo debajo de los motores de docenas de autos deportivos compactos Japoneses y Alemanes, los cuales rápidamente salen a las calles y crean un corredor de un cuarto de milla. Estos manipulados autos son conducidos por hombres y mujeres, en sus veinte y picos, representando a todas las razas y nacionalidades. Caminan alrededor y se admiran unos a otros antes de comenzar, para saber cuál de todos tiene el auto más rápido.

Este es el mundo de las carreras callejeras de autos importados. El mundo en el que se basan todas las películas de Rápido y Furioso. Una visión sobre la rica y viva subcultura de la juventud norteamericana que ha sido tendencia en los últimos 15 años y de la cual nadie sabía hasta hace 10 años atrás, cuando la primer película de la saga se veía.

La idea surgió cuando el director de Rápido y Furioso, Rob Cohen (XXX), leyó un artículo escrito por Ken Li para la revista Vibe. Cohen junto al productor Neal H. Moritz y los guionistas Gary Scott Thompson, Erik Bergquist y David Ayer se introducen a la escena de carreras de autos importados. Asistieron a ellas, las documentaron y convivieron con leyendas como R.J. De Vera y  Craig Liberman, director de la Asociación Nacional de Carreras de Autos Importados (NIRA).

Las películas expusieron que este tipo de carreras es un pasatiempo y un estilo de vida, multicultural, el cual se ha promovido de Los Ángeles al mundo entero, mediante revistas, sitios de internet, y deseos humanos de probar y quebrar los limites.

A diferencia de corredores callejeros clásicos en películas como ‘Rebelde Sin Causa’ y ‘American Graffiti’, quienes utilizaron técnicas clásicas para poner a punto los autos, esta nueva generación que fue marcada por Rápido y Furioso, se apoya en computadoras, inyectores, cargadores de oxido nitroso (NOS) y otros equipos de alta tecnología, para alcanzar velocidades de más de 240 km/h.

Con la mayor atención en los detalles, combinado con grandes autos y un elenco bastante rudo, Rápido y Furioso se hizo un gran lugar en la industria del cine y a gran velocidad. Ya pasaron 10 años desde la primera película, y con una quinta entrega, casi perfecta, seguimos aprendiendo y disfrutando de esta industria callejera que cuesta billones de dólares al año.

A pedido de la platea masculina y con mucho gusto les traigo las fotos de cada auto que se VE en Fast Five.

Ford GT40 1966

Porsche GT3 2002

Gurkha LAPV

De Tomaso Pantera GTS 1972