Música

Con Disclosure hay electrónica de culto

Por María Emilia Hernández

El diccionario pocket de inglés-español traduce disclosure como revelación, manifestación, divulgación. Ahora todo cierra, concuerda, no podían llamarse de otra forma. Año tras año los medios nos presentan a los artistas revelación, a la música del futuro, a todo aquel que reúna las condiciones para consagrarse como la nueva gran estrella. Pocos son los que sobreviven al primer disco o al hit, la presión y la expectativa suelen jugar en contra. Ya fuimos testigos de varios casos.

La música electrónica nos muestra su revelación con el dúo de hermanitos ingleses que está causando sensación en el Reino Unido y el mundo entero: Disclosure. Howard y Guy Lawrence, con sólo 22 y 24 años, son los favoritos de la crítica especializada y los paladares más exigentes del género electrónico. Con su primer y único álbum Settle (2013, Cherrytree Records) llegaron a los mejores escenarios, entre ellos Coachella y Glastonbury, donde se adueñaron del stage como pocos, mostrando el más refinado UK garaje, deep-house y synth pop.

Si bien comenzaron haciendo deep-house, los hermanos Lawrence se animaron a más y coquetearon con el pop en Latch, mega hitazo que grabaron junto al gran ganador de los Grammy’s, Sam Smith, que les permitió salir de la pista de baile para alcanzar el podio de todos los rankings mundiales e instalarse en el oído popular.

El proyecto comienza formalmente en el 2010 cuando lanzan su primer single: Street light chronicle, una composición sumamente futurista con aires de dubstep, increíblemente mezclado sólo con el estéreo del auto de Guy. El track tuvo mucho éxito en blogs y foros online, lo cual los llevó a decidir renunciar a sus empleos para dedicarse en un 100% a la música. Ah, y Howard consiguió que lo echaran de la universidad por su pésimo rendimiento.

Settle es uno de esos discos que no encontrás todos los días. Trece temas perfectamente logrados, con colaboraciones de lujo que van desde AlunaGeorge en el pegajoso White Noise hasta London Grammar en Help Me Lose My Mind, uno de los momentos quizás más pop-dance del álbum, al estilo Florence and The Machine. En F For You explota el house con la gran Mary J. Blidge en voces, tema de pasarela neoyorquina por excelencia. En fin, la lista sigue, los casi 60 minutos del disco no tienen desperdicio, bailar se vuelve una obligación.

Además de toda su genialidad musical (ya lo resalté?) presentan una propuesta artística en su estética. Las caras blancas son su sello personal, comenzó como un juego en el arte de tapa del single Carnival, y como no tenían el dinero suficiente para costear otro, siguieron utilizándolo en cada uno de sus lanzamientos. Hoy aparece en la portada del disco, en todos los videoclips e incluso se divierten agregándole estas caras blancas a personajes famosos en las redes sociales. Son su logo característico.

Actualmente Howard y Guy están en pleno proceso de grabación de lo que será su segundo material discográfico. Hasta ahora sólo se sabe que están trabajando con Jimmy Napes, productor que estuvo detrás de Latch, por lo que se espera una continuidad musical y varias colaboraciones, claro. La banda prevé que el álbum esté listo para finales de este año. Dicen que lo bueno se hace esperar, ¿no?

María Emilia Hernández

Periodista. Escribe desde la delgada línea entre el rock y el pop. En la cartera siempre lleva algún libro y rouge rojo. John Lennon, Salvador Dalí, Woody Allen.