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Cristina Loza: el “revés” de una escritora

Por Luciano Zahradnicek

Una página en blanco, entre tantas, espera impaciente por ser la elegida. Temblorosa, alcanza la calma cuando reposa en las manos del artista, aquel con quién asumirá el compromiso aventurado de darle vida a una nueva historia que está por nacer.

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A pesar de que en la actualidad los dispositivos electrónicos nos permiten vivenciar experiencias increíbles, no capturan la magia que tiene el hecho romántico de sumergirse por entre las páginas de un libro. Lo que vemos no se mueve, está ahí, estático. Las palabras se ordenan en una prosa uniforme, no hay sonido, no hay sucesión de imágenes. Pareciera que lo que esas páginas albergan, no responde a las leyes del tiempo y del espacio. Pero ese mundo se vuelve dinámico y sorpresivo, cuando aquel que se aventura en la lectura, se deja seducir por el arte creativo de un gran escritor.  Y al final de la experiencia, le agradece por haberlo transformado.

Esta difícil tarea, la de transportarnos a dimensiones inimaginables, es la que desempeña la reconocida escritora cordobesa Cristina Loza. Autora de títulos como “Malasangre”, “El revés de las lágrimas”, “La hora del lobo” y “Adorado John”, Loza ocupa un lugar de prestigio y reconocimiento en el círculo literario local y nacional. Sus relatos, ambientados en escenarios y épocas que revalorizan la historia y cultura local, atraparon a miles de lectores al punto de volverlas un clásico de la literatura cordobesa.

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¿Qué significa para usted escribir una novela?

En una de mis novelas, “El oso de Karantania”, la dedicatoria dice: “Para Ana, que no pudo escapar de la locura. Yo tampoco, por eso escribo”. Es el resumen más cercano para contestar la pregunta. Al escribir, se acorralan los demonios, se ajustan cuentas con el pasado, ejercitando el don que me dieron, el de acomodar palabras con mis emociones, reflexiones, vivencias, y que luego, se encuentren con el que lee, para el cual uno es un espejo o un despertador. Escribir una novela es poder dar al que quiera recorrer las páginas, el mundo como lo percibo.

¿Dónde encuentra la inspiración que da origen a una nueva novela?

Creo que es algo misterioso, que intentamos explicar, pero en una frase, un día cualquiera, aparece la semilla, el embrión de algo que crecerá con el tiempo. Me ha pasado firmar contrato por una novela, y luego tener que cambiarlo, porque se cruzaba otro tema, y posponía esa escritura, y entregaba otra. Creo que el universo está lleno de información, del inconsciente colectivo, que los escritores canalizamos en literatura.

¿Cuál es la etapa que más disfruta del proceso de escritura?

Cuando encuentro ese verbo, el remate de un capítulo, el vuelo poético de la prosa. Disfruto cuando investigo, y cuando todas las piezas calzan en el delicado equilibrio de personajes; disfruto el resultado del esfuerzo.

Escribir una novela es poder dar al que quiera recorrer las páginas, el mundo como lo percibo

Loza se graduó de fisioterapeuta en la Universidad Nacional de Córdoba. Sin embargo, la escritura es su pasión. Cuando en 2002 publicó su obra prima “Malasangre” no tenía la certeza de que ese sería el comienzo de una carrera en el mercado literario: “Solo disfrutaba de lo nuevo, de la posibilidad de hacerlo”, recuerda.  

Pero fue después de la exitosa publicación de “El revés de las lágrimas”, novela que llegó a ser finalista del “Premio Planeta”, que tomó conciencia de la magnitud y la responsabilidad que tiene su labor. “Somos gerundios, vamos viviendo, y así se fue dando esta carrera. Un paso detrás del otro”.  

¿Cuál es la mayor satisfacción que le provoca su trabajo?

Saber que la vida tiene sentido, en lo que escribo, y en todo lo que hago. Tanto el taller de escritura como resiliencia, que ya tiene once años, como las conferencias, o encontrarme con lectores, que me devuelven una opinión, un elogio, sobre lo escrito, me dan plenitud.

¿Qué opina acerca del mercado literario en la Argentina? ¿Hay oportunidades para nuevos escritores?

Creo que han nacido muchas editoriales independientes, que brindan esas oportunidades. Cada caso es individual. Muchos desisten, otros siguen intentando, y al final, pienso que es una mezcla de talento, persistencia, trabajo y un poco de suerte.  

¿Qué consejos le daría a un joven que sueña con publicar un libro?  

No es mi costumbre aconsejar, cada quien debe hacer su propia experiencia, pero puedo sugerir que trabaje mucho, que corrija, que pula lenguaje pero sobre todo, que lea mucho. Y que valore su obra. A veces escucho que dicen: “Escribí una novelita” y yo les pregunto: ¿Es una novela de pocas páginas? Usan el diminutivo, menospreciando ellos mismos su trabajo. Más que presentación, parecen disculparse por su creación.

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Amante de los libros desde que era una niña “las historietas y novelas de aventuras, alimentaron mi imaginación”, asegura Loza. Su biblioteca personal está compuesta por obras de diversos campos como Literatura, Historia, Psiquiatría, Religión, Medicina, etc. Admiradora de John Berger, Cesare Pavese, García Márquez, Vargas Llosa, la autora también consume productos periodísticos como los trabajos de Oriana Fallacci y Leila Guerriero.

Insertada en el competitivo mercado de las novelas, Loza ve factible a la industria como medio de sustento económico, porque afirma que no solo se reduce a la publicación de un libro, sino que además hay diversas actividades que lo complementan como conferencias, talleres y seminarios.  

Las historias, muchas veces, llegan en momentos muy particulares en la vida del lector y lo ayudan a reflexionar sobre diversos aspectos de su persona. ¿Recuerda algún libro que impactó directamente en su vida?

Lo descubrí hace poco tiempo. Hablando en mi taller, sobre este tema, recordé un libro, leído en mi adolescencia: “Cuerpos y almas”, de Maxence Van der Meersch. Una bibliotecaria me lo obsequió, y ver esas viejas páginas, me dio la pauta que fue el origen de mi decisión de estudiar una carrera ligada a la Medicina, en contacto con el dolor humano. Y después, usar las palabras para reparar, para curar.  

“El club de la cicatriz” es el taller literario que dirige bajo la consigna de la resiliencia. ¿En este trabajo usted aborda a la literatura como una “terapia de escritura expresiva”?

Sí. Usamos la literatura como disparador de emociones para luego trasladarlas al papel, y acomodar lo que llamamos “El ropero emocional”.

¿Qué es para usted lo más enriquecedor de este espacio?

La confianza, la intimidad que se logra en ese refugio creado para quien lo necesite, y poder ser parte y testigo de procesos increíbles de maduración y de resolución de conflictos. Sentir la risa de los talleristas, que llegaron agobiados, es una epifanía.

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El próximo 25 de noviembre, Cristina Loza será una de las 13 oradoras de la edición 2017 de TEDxCórdoba. Si bien no puede dar detalles sobre qué tratará su ponencia, asume esta experiencia como un desafío. “Poder transmitir una idea, una experiencia, en pocos minutos, para que reverbere en corazones y a través de las maravillas de la comunicación, es un tremendo ejercicio de humildad, y de confianza en una experiencia de vida”.

Sin precisiones sobre su futuro laboral, la autora está expectante ante cualquier idea que dispare una historia merecedora de ser contada. “Solo mirar hacia adelante, con una curiosidad de niño, y hacer lo que hice siempre: como el surfista, esperar la mejor ola, y explorar playas desconocidas”.

Luciano Zahradnicek

Curioso, inquieto y filosófico. Admirador del arte la música y el teatro. Me defino como un compulsivo lector. Periodista profesional.