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Cuando la cerveza artesanal se convierte en una experiencia multisensorial

Por María Victoria Centeno

Hoy en día hablar de cerveza artesanal pareciera que fuese una moda. Muchos nuevos bares de la Ciudad de Córdoba y de Argentina en general, abren el abanico de ofrecer su propia cerveza casera. Lo cierto es que este fenómeno tiene por detrás una industria que vuelve lo artesanal en algo comercial. Los productores se esfuerzan en posicionar este producto generando acciones promocionales, visitas a fábricas, talleres sobre el proceso productivo y hasta cursos de sommelier.

La realidad es que se ofrece un producto bueno y distinto. Un consumidor que se acostumbró a la calidad de la cerveza artesanal, difícilmente quiera cambiar o bajar ese nivel.

El pasado lunes 12 de junio se llevó a cabo la Experiencia Antares, un espacio destinado al aprendizaje en cerveza artesanal y maridajes. Eramos cuatro personas las privilegiadas en esta enseñanza del buen comer y del buen beber. Luis, un señor mayor oriundo de Buenos Aires dedicado al negocio de las inversiones, mi novio, yo y Diego, nuestro anfitrión.

Diego Fernández, mas conocido como Diego “Skull”, es un amable mozo, apasionado por la cerveza artesanal que nos fue guiado para vivir esta experiencia.

Experiencia Antares 2

“Imagino que en tiempos ancestrales, en alguna tribu, alguien dejó cereales al sol, y sin darse cuenta estos fermentaron dando origen a la cerveza”, junto con estas palabras introductorias comienza la charla mientras que nos traen a cada uno, una bandeja con cuatro medidas de distintos tipos de cerveza y diferentes maridajes.

Primero hablamos un poco de la cocción y de los ingredientes: el agua, la cebada y la malta, el lúpulo y la levadura, y de como cada uno de estos cuatro ingredientes le aporta características esenciales a la bebida.

Comenzamos probando Kölsch, una cerveza de origen alemán, dorada, suave, fresca y frutada. La misma estaba acompañada con unas brusquetas de pollo confitado, chucrut y pan de malta pilsen. “La suavidad de la cerveza acompaña los sabores agridulces”, nos explicaba Diego.

Experiencia Antares

Seguimos con una Scotch, de origen escocés, color rubí, rica en malta, con poco lúpulo y mucho cuerpo. La acompañamos con unos pinches de salchicha y panceta ahumada maridada en salsa caramelizada de Scotch. “El dulzor residual no se tapa al no ser tan amarga la cerveza”, decía Diego, quien luego entre risas y anécdotas nos contó la historia de San Arnoldo, Santo patrono de los cerveceros.

Hicimos una pausa con agua y proseguimos a probar la Barley Wine. Proveniente de Inglaterra, esta cerveza de color bronce tiene mucho alcohol y poco lúpulo. Es licorosa y brinda una sensación de calor al probarla. Muy corpulenta y el amargor que deja es obra del mismo alcohol. La misma fue acompañada con papas a la crema y una variedad de quesos. En este caso la cremosidad del maridaje se ve arrasada por la fuerza del alcohol, permitiendo que esta combinación exquisita no se vuelva algo empalagoso.

Para este punto nuestro anfitrión estaba muy apasionado contándonos acerca de las propiedades de la comida y la cerveza hecha con las manos. Nos invitó a explorar y explotar todos nuestros sentidos e ir mas allá en las experiencias sensoriales. Por la vista entra la primera impresión y se percata de los colores, luego a través del olfato entran los diferentes aromas. Aquí es necesario detenerse un rato y apreciar bien antes de beber. Por último con el gusto y gracias a nuestras papilas gustativas, podemos comprender todas las propiedades de los distintos sabores.

Antares 3

“Cada bocado y cada trago deben tener una particularidad”, “Los sabores deben hacer pelea en tu boca”, comenta Diego.

Para cerrar probamos una IPA (India Pale Ale) de color ámbar, frutada, cítrica y con un amargor refrescante. Como maridaje una empanadita de carne picante (muy picante) que va por contraste con el amargor refrescante de la cerveza.

La charla era muy amena entre nosotros cuatro, enfocados en explotar nuestros sentidos y conocer cosas nuevas. Llegamos a la conclusión de que siempre “nos vendieron” que la cerveza debe ser rubia y acompañada con pizza, sin embargo hay millones de combinaciones posibles y se puede hacer de la cerveza y los maridajes algo delicatessen.

Como sorpresa recibimos unos brownies de chocolate hechos con lúpulo acompañados de una Cream Stout. Aquí el amargor de esta cerveza bien espumosa contrasta con lo dulce del postre, convirtiendo el paladar en en algo placentero.

Luego de la degustación, la charla siguió por lo menos una hora más. Diego nos explicó el porqué de los nombres de las cervezas que son conocidas de esa manera mundialmente.

Antares Nueva Córdoba realiza este encuentro una vez al mes. Se trata de una experiencia para cultivarse acerca del buen comer y el buen beber. Altamente recomendado para aquellos que quieran abrirse a nuevas experiencias sensoriales.

María Victoria Centeno

Apasionada por el arte y la cultura. Me gusta cantar Jazz. Disfruto dejar momentos asentados en imágenes. Escribo como forma de comunicación para acercar mundos. Romántica incurable a punto de convertirse en Lic. en Relaciones Públicas e Institucionales.