Moda

Cuestión de piel(es)

Por Cintia Alvarez

Desde hace muchos años el debate está instalado con sus necesarios defensores y detractores. A fines de marzo numerosos portales se hicieron eco de la noticia: Armani no utilizará más pieles de animales a partir de su próxima colección otoño/invierno 2016. Hablamos más allá de una firma, hablamos de uno de los referentes de la industria. ¿Cómo repercutirá esta decisión en el futuro cercano? No podemos soslayar que se trata de una polémica que posee varias aristas, donde la cuestión indumentaria es sólo una de ellas y desde la cual nos centraremos en esta nota.

En un contexto de mayor conciencia ambiental, la industria de la moda busca aportar desde hace varias temporadas un sincero compromiso ético. ¿Cuánto avanzamos? ¿Retrocedimos algunos casilleros? ¿Podemos destacar logros tangibles? Si bien pueden tratarse de preguntas que no tienen respuestas o que aún no las tienen, no podemos desconocer que vivimos en un presente con las consecuencias irreversibles de un tiempo pasado que no siempre fue mejor. ¿Es posible un verdadero cambio de conciencia? ¿Quiénes deben actuar como agentes?

En retrospectiva, las pieles  nos remontan al tiempo de las cavernas y su uso para satisfacer una necesidad vital: la vestimenta. Hasta la actualidad ha corrido mucha agua bajo el puente ¿Es necesario insistir en las pieles naturales aún cuando los avances tecnológicos permiten una calidad igual o superior y evitan, según sus defensores, el maltrato animal?

Una de las pioneras  a nivel mundial de lo que llamamos moda ecológica – porque aún no existe un concepto o para ser sincera existen varios-  es Stella McCartney. No es un dato menor que su modelo de cartera Falabella sea uno de los más preciados objetos de deseo, según un gran número de mujeres. Y a su vez  imprime su filosofía a sus colecciones cápsulas, hace ya 10 años, para AdidasCalvin Klein, Tommy Hilfiger y Hugo Boss se suman a la lista.

Recordemos que hace un par de meses fue la famosísima Jane Birkin quien solicitó a la emblemática casa francesa Hermès que cambie el nombre de uno de sus bolsos icónicos – Birkin Bag- hasta que no se trasparente el proceso de fabricación. Lo de Jane no es un simple capricho de alguna it girl del momento sino que responde a su profundo activismo.

Por parte de los defensores del uso de pieles naturales firmas como Louis Vuitton manifiestan que siguen con la correspondiente legislación internacional para el correcto proceso de recolección. Además, argumentan que aún se desconoce si el uso de sus sustitutas sintéticas generan menos daños ambientales.

No resulta ajeno el auge de fluffy coats – o también conocidos como abrigos de peluche– Una de las firmas representante de esta tendencia es Shrimps. Las celebrities, que muchas veces se vuelven referentes, son fans confesas de los abrigos que propone la marca. Una marca que apuesta a la explosión de colores, al surrealismo y a acabados de lujo.

Lo que para nosotros pueden representar detalles encantadores como un cuello de piel de conejo o de plumas, para los animales, en muchos casos, es sinónimo de crueldad absoluta. Un informe de la organización Fur Free Alliance detalla cuestiones interesantes a tener en cuenta: al hacinamiento en criaderos se suma la gasificación y la electrocución anal que busca cuidar a toda costa las pieles sin importar el sufrimiento animal. El animal resulta ser un medio para lograr un determinado fin.

A lo largo de la historia de la moda las pieles muchas veces fueron sinónimo de sofisticación, status y lujo. Quizás en este nuevo siglo la sofisticación tenga que ver con un verdadero compromiso ético. Es momento de llevar nuestra propia piel.

 

Cintia Alvarez

Licenciada en Comunicación Social y periodista de moda. Muy musical. Ama reír y leer. Adora los accesorios que hacen la diferencia, especialmente la personalidad y el humor.