Sociedad

Cuevana, derechos de autor y el desafío a Hollywood

Por Esteban Schiavi

En la segunda mitad de 2011,  buy instagram followers on app Cuevana se vio sacudida por diversas acciones legales en su contra que la acusaban de piratear contenidos audiovisuales que incluían material cinematográfico y series. Tal como ocurriera con Taringa en su momento, los responsables de este portal de kali muscle wiki películas y series online argumentaron que no había causas firmes en su contra y que todo se trataba de una campaña de desprestigio y censura a su producto.

Cabe aclarar que, a priori, la situación de bolo yeung now Cuevana se presenta bastante más compleja que la de buy likes to facebook Taringa dado que estos últimos esgrimieron como principal argumento en su defensa el hecho de que los responsables por los posteos son los usuarios autores de los mismos. Al mismo tiempo se valieron de lo que conocemos como un “área gris” legal para dejar en claro que los archivos con contenido pirateado ( películas, series de TV, títulos de videojuegos, libros, etc) se encuentran en servidores propios de portales que ofrecen servicios de almacenamiento online (sea el caso de Megaupload, RapidsearchFilefactory, entre otros).

Sin duda alguna, esta maniobra es audaz ya que la idea de trasladar las responsabilidades a su activo más importante (los usuarios) conlleva una cuota de riesgo sustancial. Sin embargo, permitiría a Taringa quedar libre de culpa y cargo para continuar operando con normalidad.

W Upload, el nuevo gestor de descargas que utiliza Cuevana. No habrá nunca como Megaupload

En contraposición a la situación de Taringa, como mencionamos anteriormente, el caso de Cuevana tiene una serie de complicaciones adicionales para el popular portal de Películas y Series de TV Online. Ocurre que Cuevana, si bien ofrece contenido que (vale aclararlo) reside en servidores ajenos a la empresa como en el caso de Taringa, le agrega funcionalidad y valor a los mismos, a través de subtítulos incluidos en el video (y calibrados con un ajuste perfecto al audio) sumado a la posibilidad de exhibir el material mientras se carga sin tener que bajarlo completamente a un archivo en el disco de la pc de los usuarios.

También es cierto que hay lucro en lo que respecta a la publicidad en el portal, más allá de que
desde la propia empresa se hayan encargado de aclarar que solo facturan lo necesario para mantener la plataforma online. Sea solo a los propósitos de mantener el producto en funcionamiento o no, el hecho objetivo es que hay un lucro específico a través de publicidad en un sitio en el que se promueve el consumo de contenido audiovisual que (se presume) es pirateado. No es sencillo defenderse con argumentos legales sólidos ante esta realidad.

Netflix, el servicio de alquiler de películas por internet, llegó a latinoamérica en noviembre pasado aunque aún no pudo repetir el éxito en Estados Unidos. Es entonces cuando el debate se hace más fuerte: ¿Vale la pena pagar por un servicio de alquiler virtual en Internet? ¿Cuevana es ilegal? ¿Hasta que punto? Por el momento, a la batalla la gana el segundo.

Sumado a este panorama que (de por sí) se presenta complejo, está el resonante antecedente del cierre de Megaupload por parte del FBI hace unos pocos días, algo que supone un duro golpe al intercambio de contenidos en internet en disonancia al ya generalizado repudio a las leyes SOPA y PIPA (que incluyen medidas algo extremas en pos de la protección de derechos de autor). Es importante recordar que dicho repudio de parte de organizaciones defensoras de la libertad de expresión, empresas de internet y usuarios de la red en todo el mundo (entre otros) llevó a la suspensión de la primera de estas leyes en lo que fue una suerte de “Stand By” en su recorrido a una eventual promulgación.

Lejos de pretender pronunciarme a favor o en contra de medidas judiciales que surgieron y que
pudieran surgir, hay que aclarar que hoy en día Cuevana es la respuesta natural a la pobre oferta y calidad de servicios de streaming online a nivel de material cinematográfico y de Series de TV. Está claro que, actualmente, NetFlix no cumple con las expectativas del público en cuanto a “novedades Hollywoodenses” pues su contenido es mayormente de películas con 2 años de antigüedad o más y, lo que es peor, dobladas al castellano sin una opción de acceder al contenido en su idioma de origen.

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La verdad sea dicha, prácticamente cualquier usuario asiduo de internet que guste de las películas y las series de TV ha ingresado a Cuevana un puñado de veces (cuanto menos) y ha consumido contenidos audiovisuales. Finalmente, y más allá del respeto ineludible por las leyes, es importante poner reparos a las acciones judiciales impulsadas por grandes monopolios de la industria audiovisual que no parecen tener autoridad moral para “señalar con el dedo” a otras empresas a la luz de la cantidad de abusos que cometen con sus propios clientes.

Esteban Schiavi

Licenciado en Sistemas del información, Se declara amante de la tecnología y la ciencia ficción, aunque el fútbol lo moviliza. Sus análisis en Negro&White son imperdibles.