Система микрокредитования физических лиц сформировалась и получила широкое распространение всего каких-то 5-6 лет назад. Что это дало обывателю? Например, на данный момент вы легко можете получить займ на карту мгновенно круглосуточно без отказа 50000, а это, согласитесь, является очень серьёзным показателем успешности работы системы микрозаймов. Никогда раньше деньги в долг нельзя было получить настолько просто.
Entrevistas Sociedad

De Argentina a Marte: «El cielo ya no es el límite»

Por Carola Cinto

Pablo de León nació en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires. Cañuelas era su mundo: allí estaba su familia, sus compañeros de escuela, sus amigos del barrio. El 20 de julio de 1969 Pablo, como todos los habitantes de nuestro planeta, se sentó en la tele del living con su familia para atestiguar uno de los momentos más importantes de la historia de la humanidad: la llegada del hombre a la luna. Si bien este evento significó una marca imborrable en la cronología humana, para Pablo sólo reafirmó su pasión por lo lejano y desconocido, por el «espacio». Su convicción estuvo desde siempre: «no recuerdo un momento donde no me interesara el tema espacial. Siempre fue algo que me pareció absolutamente apasionante».

«Desde chico me devoraba absolutamente todos los documentales que había del espacio y las películas de ciencia ficción. Todo lo que tenía que ver con lanzamiento de cohetes y entrenamiento de los astronautas, ese tipo de cosas. Asi que siempre en realidad me interesó  y me pareció diferente, distinto y a su vez, viniendo de un pueblo chico en la Provincia de Buenos Aires, esto me llamaba todavía más la atención. Los posibles destinos que vos tenías como un chico que había crecido en un pueblo tambero eran: o estar en un tambo ordeñando vacas o de repente, si tenías mucha suerte, entrar a trabajar a Mercedes Benz y hacer camiones. Fijate que de hecho, yo fui el primero de mi familia que se subió a un avión. Con lo cual era todo como un cambio.» A pesar de su experiencia personal, Pablo nos comenta que el entusiasmo que había en los años 60 acerca del tema espacial era muy fuerte. Luego del famoso Apolo 11 y de lo que ese hecho representaría para la humanidad, todos los programas de televisión, las revistas y los diarios eran un constante eco del impulso que la temática había adquirido.

Actualmente De León es ingeniero aeroespacial y hace 20 años que su sueño se comenzó a gestar. Se encuentra trabajando en la NASA, lugar que le permitió desarrollar variadas actividades como el diseño de trajes espaciales y que, actualmente lo ha premiado con la posibilidad de llevar adelante un proyecto más que ambicioso: la creación de un prototipo de hábitat que se utilizará en la primera expedición tripulada a Marte, prevista para el 2029. Las particularidades del planeta rojo hacen que el prototipo deba cubrir todas las necesidades de los astronautas durante su estadía allí, por lo que constarán con habitaciones, cocina, laboratorios y hasta vehículos para transportarse fuera del mismo.

¿Qué crees vos que hizo que puedas llegar a donde estás ahora?

En un principio tiene un poco que ver con el tema de la persistencia. Yo siempre digo que lo que yo logré no se lo debo a la capacidad sino a la persistencia. De puro cabeza dura no más.  Un amigo que conozco hace muchos años de los pagos de Magdalena, me dijo: «vos siempre fuiste un arriesgado«. Y un poco él me comparaba con su experiencia: él nunca había salido del pueblito, todos los días se dormía su siesta,  llevaba una vida cómoda. Yo más de una vez tuve la opción y quizás el deseo de decir: «para qué me estoy matando con estas cosas si yo podría vivir una vida cómoda, trabajar poquito, etc.» Pero esa pulsión por el interés de hacer algo que realmente te apasiona fue lo que me obligó, me forzó, a pasar de ser un paisano bonaerense a estar hoy trabajando en estos proyectos.»
A su vez, nos comenta: «en esa época la posibilidad de salir del país parecía una cosa absolutamente imposible. Primero porque no había mejor país que la Argentina. En ningún lado había un asado tan rico (risas). Y en definitiva no sabíamos que era lo que había afuera. La cantidad de información que llegaba de otros países era bastante poca. Entonces yo de hecho era bastante grande cuando me planteé la posibilidad de viajar fuera del país. Y te digo que hoy con 50 años todavía no estoy realmente convencido. Lo reviso todos los años.»

¿Crees que cuesta más llegar a esos lugares desde nuestro ser Argentino, Latinoamericano?

Cuesta más por que vos estás lejos, porque tenés otra cultura, porque tenés que aprender otro idioma desde cero. Yo siempre digo que uno es mucho más estúpido en un segundo lenguaje que en el primero, ¿no?. Con lo cual, si tu coeficiente intelectual en tu primer idioma es de «x» en el segundo idioma va a ser mucho menos. Con lo cual, tenés que de alguna manera remar contra la corriente para poder sobrellevar esas diferencias de cultura. Pero por otro lado, lo que yo he observado en los argentinos y en los latinoamericanos, que están trabajando en Estados Unidos y en Europa, es que nuestro medio nos preparó de una manera maravillosa para afrontar los obstáculos y los inconvenientes. Yo lo veo acá. Y tengo un montón de estudiantes graduados, que están terminando su máster y su PhD, su doctorado en Ciencias del Espacio, y ellos no tienen la capacidad de resolución de los problemas. Nos sentamos en una mesa y yo les expongo un problema, les digo :»miren tenemos este inconveniente: ¿cómo lo resolverían?«. Y todas son soluciones donde el ingenio y la máxima utilización de los recursos aparecen poco. Porque justamente ellos no están acostumbrados a pelear con los elementos,por así decirlo, al punto que estamos acostumbrados nosotros. Para nosotros todo es una aventura. Un científico, un ingeniero en Argentina cuando tiene que presentar una propuesta tiene 10 millones de trabas burocráticas. A último momento quizás tiene que salir a que le recarguen la tinta del cartucho de la impresora, etc. Y acá todas esas cosas son automáticas. O sea yo necesito un equipo hoy y yo mañana a la mañana tengo una caja de Federal Express en la puerta de mi oficina. Es decir, no tengo que pensar en una cantidad de cosas que, en Argentina y Latinoamérica, son una odisea. Entonces lo que te pasa es que cuando vos venís a un medio ambiente como éste, florecés de una manera muy especial. Ya que podés poner toda tu capacidad, incluyendo toda aquella que ponías para resolver problemas tontos al proyecto.»

Elegir una profesión o una forma de vida es algo a lo que cualquier joven de diesisiete años se enfrenta. Y los interrogantes aparecen a borbotones: ¿qué es lo que realmente me gusta?, ¿qué posibilidades de conseguir trabajo existen?, ¿es rentable?. Y en muchos casos, las cuestiones económicas ganan la partida: «Yo creo que eso es muy de las generaciones de ahora. Nosotros teníamos otras ideas. Para darte un ejemplo muy concreto: yo de muy chico -más o menos desde los 14 o 13 años- empecé a ir a la Biblioteca Nacional Aeronáutica en Capital, en Buenos Aires. Cuando yo iba a veces tenía que esperar una hora a que se desocupara una silla para poder sentarme y pedir los libros que me interesaban del espacio. Lo que te quiero significar con esto es que, en ese entonces, el tema que te interesaba o lo que te apasionaba era quizás más importante que la plata que te dejara. Por eso había mucha gente que estudiaba carreras de repente humanísticas o que no te iban a dar un gran futuro laboral. Pero eran pasiones. No digo que hoy en día no haya jóvenes que piensan de la misma manera. Pero sin ir más lejos: yo hoy sigo yendo a la Biblioteca Nacional Aeronáutica y no hay nadie. Entonces a veces me pongo a pensar que antes quizás la parte de: qué ibas a hacer después, no era tan importante como hacer algo que realmente te apasionara. Realmente desconozco cuáles son las razones de esto. Quizá tiene que ver con que en este siglo XXI vivimos en una sociedad bastante más dependiente de lo material de lo que eran generaciones anteriores. Y también tenemos un mayor deseo por adquirir cosas que quizás antes nos parecían que no eran tan importantes. A la hora de poner en la balanza:

Trabajar de algo que te va a dar un montón de plata pero que, en realidad, no te interesa en lo más mínimo versus Hacer algo que es verdaderamente tu pasión. Yo no lo pensaría dos veces. Porque tenemos una sola vida y de repente, el tener un auto cero kilómetro versus a no tener ninguno o a tener uno viejo, no se compara a tener que trabajar toda tu vida en algo que no es lo que realmente querés hacer.

Y yo lo veo acá en Estados Unidos con algunas profesiones en particular que generan un gran bienestar económico, como la medicina, pero te encontrás con un montón de médicos que no tienen vocación y que realmente vos ves que, independientemente de lo que ganan, no les interesa ni están verdaderamente felices. Entonces quizás el tema económico no es tan importante como parece.»

Algunas veces esa decisión también va acompañada por la desafiante experiencia de dejar nuestro pueblo, ciudad, provincia o país con el objetivo de seguir aquella pulsión que supone ser nuestro verdadero lugar de pertenencia.«Tenés que hacer siempre una elección y de repente, vos sabés que si  das determinados pasos quizás vas a estar lejos de tu familia, de tus amigos, de tus seres queridos, de tu cultura, y evidentemente eso es una elección que uno tiene que hacer. Cuando vos por un lado ganás, siempre perdés por el otro. Y de repente el tema de estar lejos de tu patria tiene otros costos. Entonces son esas cosas que vos a veces te planteás y que son un «trade off»: ganás algunas cosas por un lado, pero perdés otras. Y es de alguna manera el costo de estar lejos. Pero también llega un momento en que tu lugar te queda chico. Y el problema, y es algo que yo lo noto, cuando volvés a ese lugar uno cambió, y ya ese lugar no te llena tanto como te llenaba cuando no habías ido a ningún otro lado.» Una vez hecha la elección, la aventura en la que nos embarcamos puede tener logros y momentos felices, como así también fracasos que nos lleven a «boicotear» nuestras expectativas.

¿Alguna vez pensaste en abandonar por miedo al fracaso?

No. No pensé en abandonar y de hecho, muchas veces fracasás en proyectos y yo mismo he fracasado también. Para darte un ejemplo breve: a fines de los años 90 una fundación en los Estados Unidos crea un premio para el primer diseño de una nave espacial tripulada hecha en forma privada. Esto quiere decir fuera de la NASA, fuera de los organismos de gobierno convencionales. Yo fui parte del único equipo latinoamericano que concursó para este premio. Por supuesto, competíamos con gente de Estados Unidos, Europa, de Israel, un montón de países. Y perdimos. En el año 2004, un equipo norteamericano logró terminar el diseño y hacer el vuelo en forma exitosa con lo cual, se hicieron acreedores del premio. Y nuestro equipo perdió. Pero fue un aprendizaje importantísimo. Primero porque tuvimos la oportunidad de estar trabajando con un montón de gente de otros equipos del mundo que sabían un montón. A su vez, uno tenía la oportunidad de aprender y de que nuestras ideas fueran testeadas por los mejores equipos. Con lo cual a pesar de que desde el punto de vista práctico fue una derrota, yo no lo viví como tal por que te sirve para aprenderNietzsche una vez dijo dijo: «lo que no me mata me fortalece».

Y de alguna manera es así. Cada fracaso que podés llegar a tener, te enseña y te prepara mejor para el futuro. Yo creo que la condición más importante para hacer cualquier cosa en la vida no es quizás tanto la inteligencia, la belleza, sino la persistencia. Si vos tenés todas las otras condiciones pero no tenés persistencia, no vas a poder llegar nada. Y si vos tenés persistencia y te faltan las otras cualidades, igual de todas maneras vas a poder llegar a ser mucho.

Pablo de León es el ejemplo de que los límites no existen. Quizás el podría haber sido un tambero más de Cañuelas. Quizás nunca hubiese experimentado la sesación que da un avión al despegar. Quizás el interés que tenía de pequeño por los planetas, el espacio y las galaxias quedaba en eso, algo pequeño que pertenecía a su infancia dejada hace tiempo atrás. Sin embargo, el decidió ser el «arriesgado» y romper los límites no solo de lo conocido como era su pueblo, su familia, si no también de lo desconocido para él y para todos: el universo. De Cañuelas a la NASA, de la Tierra a Marte con sólo una valija cargada de persistencia y pasión, y un sello indeleble que reza: «el cielo ya no es el límite».

Carola Cinto

Algo que empezó como un pasatiempo, hoy ocupa la mayor parte de mi día. Me gusta escribir sobre Sociedad y disfruto de hacer Entrevistas. Soy Licenciada en Relaciones Internacionales