Música

De la vieja a la nueva escuela, entrevista a Balthazar

Por Franca Garat

Su vida es rap. Balthazar fue propulsor de este género en la provincia de Córdoba al ser uno de los miembros de la primer banda de rap que se llamaba Locotes. Sus comienzos fueron difíciles ya que no contaban con una computadora por lo que hacían ‘rap’ con instrumentos. Al estilo de la vieja escuela a full. El primer contacto que este MC tiene con el género es mediante la canción “Bring the noice” de Anthrax con Public Enemy, ya que era baterista de una banda de hardcore. El tiempo pasó, distintos proyectos también.

Terminando el 2011, larga su primer álbum solista titulado “Carne y Utopía” que fue producido por el mismo y se puede descargar vía online. Cuenta con 11 tracks, donde en una de sus canciones , ‘Tengan Cuidao‘, canta con su hijo demostrando una muy buena conexión entre ambos y otra a destacar es ‘Testigos’, donde gracias a un contacto, rapea junto a dos palestinos Anan (We7) y Salaman, creando un sonido muy interesante para el oyente que no está acostumbrado a escuchar ese idioma.

Su carisma y gracia hicieron posible tener una excelente entrevista, en un bar muy tranquilo. Más tarde llegaba su hijo en bicicleta que justo andaba por el barrio. Pudimos repasar su historia, cómo ve el rap cordobés y hablar de su última y primer producción.

Después de Locotes ¿qué surgió?

Hubo una pausa entre Locotes y Locotes. En el 2004 nos separamos por primera vez y por el 2006 empecé a hacer música yo solo con poca prensa, muy under y me sume en un grupo de 4 MCs que eran la O.T.R.A. Los conocí en el ambiente y surgió porque un día me invitaron a hacer un tema con ellos, fui, grabamos y empezó a haber buena onda y así me fui metiendo fue con algunos scratchs de DJ MASH. Con ellos, en el 2007, sacamos una maqueta con 13 temas pero no era nada muy serio. Después al toque salió Locotes con “Nunca nos fuimos pero ahora volvimos” y en una época estuve con los dos proyectos, después la O.T.R.A. se separo y Locotes al poco tiempo también.

“Digamos que el rap es como que siempre lo hago o lo voy a hacer, o por lo menos siento que no sirvo para otra cosa.”

¿Qué es el rap para vos?

El rap es una forma de expresión que me gusta mucho porque es más directa la forma de decir las cosas, te queda más. Lo cantado creo que se pierde en la melodía. Para mí, rap es ritmo y poesía que es lo que significa y toda la movida del hip hop es aparte. No es que ande con eso encima, tampoco creo que sea un estilo de vida, no sé yo tengo un estilo de vida normal: trabajo, pago alquiler, los impuestos, voy al supermercado… no es que me junto en la esquina del barrio a rapear, tomar una coca con los pibes, ya tengo 32 años. Lo mío es hacer rap.

¿Cómo ves la escena local? ¿Notas una creciente evolución?

Sí, hay mucha. Los medios para hacer rap, para grabar y todo eso lo hacen mucho más simple y accesible, que en comparación a mi época, no había forma. El que tenía una computadora era muy burgués, era muy raro. Ahora se ha abierto mucho, he aprendido mucho también. En Argentina creo que estábamos como bastante más atrasados que la gente de Chile, yo creo que nos sacan como 10 años de cultura rapera. Argentina es muy rockera, cuesta luchar contra eso y con la velocidad en la que crece el rap. Yo ahora veo mucha gente y que le pone mucha de pila. Estamos en una movida muy joven, no hay que desesperarnos, todo llega y vamos por un buen camino.

¿Y las competencias?

Y, es todo un tema. Con la O.T.R.A. el mensaje que dábamos era la competencia y convengamos que es muy jodido, no genera cosas buenas. Por más que digas que es el estilo, hay que tomarlo como tal, pero siempre se genera mala onda y terminas siendo odiado por un montón de gente y querido por los que están de acuerdo. Así es como genera mucho choque, rupturas dentro de lo que se supone que tendría que ser unido y no está muy bueno. Pero lo sigo haciendo, no lo tomo como competencia, digo en realidad cosas que no me gustan, si hay algo que no me gusta, lo rapeo en forma de protesta. En realidad trato de no hacerlo mucho y de dejarlo un poco de lado, pero bueno…


¿Cuáles son tus influencias?

De todo tipo, escucho mucha música negra como el jazz, soul, funk, dentro del rap algunas cosas de Estados Unidos escucho pero no tanto, cuesta entender y más si van al palo. Vengo de una familia de músicos asique he consumido de todo un poco, supongo que todo eso influye. Puedo destacar: Public Enemy, Cypress Hill, House of Pain… soy noventero.

Escuchando rap de España es como me abrió otra perspectiva del rap que nunca había tenido en cuenta que es la cuestión poética; no es como acá que es mas callejero básico, allá juegan con la fonética, la retorica, todo. Al principio no lo podía asimilar, venia de escuchar rap yankee y por cuestión de fonética también y rapean con otro ritmo hasta que escuche y escuche y ahí ya gusto.


Las bases de Carne y Utopía son interesantes, ¿las hiciste vos?

Si las hago yo. No hace tanto empecé a hacer bases. Escucho mucha música, de todos los estilos, siempre que escuchaba algo me lo imaginaba sampleado. Una de las cosas por las que quería hacer algo solo, era por eso. Empecé a hacer beats, letras y listo… con el tiempo de menos de un año, salió Carne y Utopía.

¿Qué planes a futuro tenes?

Nada, esta noche me voy a un asado (risas)… Tengo bueno planes para marzo, quiero sacar otro disco, un EP, algo más. Estoy produciendo algunas cosas para el que rapea conmigo, Astal, que quiere sacar un EP. Estoy en eso y quiero meterle pilas a lo mío, como beatmaker y MC. Lo dejo que fluya en realidad tampoco estoy tan loco, me lo tomo con calma porque ya sufrí el vértigo de andar al palo con una banda. Ahora nadie me apura, no le debo nada a nadie.

Franca Garat

Es curiosa por la música, divertida y se deja llevar por lo que le gusta para escribir. Estudia periodismo y tiene un amor platónico con varios raperos.