Sociedad

Deforestación: todos somos responsables

Por Mariana Blanco

Viajando a Misiones (Argentina) me puse a pensar en los muebles de mi casa. Entrando a esta hermosa provincia, reconocida por tener una de las 7 maravillas del mundo (ver), comencé a notar que miles de hectáreas de la antigua selva eran ahora una muy planificada plantación de pino. Hacía más de 8 años que no transitaba la ruta 14, y ese terreno que la naturaleza perdió me generó un dolor que llevó a preguntarme si parte de esos árboles habían llegado a mí de alguna manera.

Días después, abrí mi mail y me encontré con los señores de Greenpeace anunciando una batalla ganada: el gobierno de la Provincia de Chaco (Argentina) reformó los requisitos que los ganaderos deben respetar si quieren utilizar bosques nativos para criar animales.

A partir de su sanción, esta normativa no autoriza a los inversores interesados el uso de más de 300 ha boscosas, obliga a dejar la mitad de la superficie forestal del predio como reserva y prohíbe el uso de topadoras, máquinas que fueron el símbolo de esta lucha entre los voluntarios de la ONG y el gobierno chaqueño. (Nota)

El desmonte en etapas elimina la vegetación nativa, deja a miles de especies animales y a pueblos originarios sin hogar y mata el sotobosque. La riqueza misma de la biodiversidad que la naturaleza tardó millones de años en construir… y una topadora puede destruir en minutos.

“Las nuevas restricciones a la ganadería intensiva son un gran avance en la defensa del Impenetrable, un valiosísimo ecosistema forestal que abarca cerca de 4 millones de hectáreas de la región chaqueña semiárida y que alberga especies seriamente amenazadas como el yaguareté, el tatú carreta, y el oso hormiguero. Vamos a seguir monitoreando la región para asegurar el cumplimiento de la Ley de Bosques”, afirmaron desde Greenpeace.

Muchos dirán que no es ganar la guerra. A lo que respondo: puede ser… pero a futuro se protegen miles de hectáreas de bosque nativo que nos permitan seguir viviendo.

¿Se cuidan los bosques y selvas en América?

Esta noticia me llevó a revisar otros países latinoamericanos que se encuentren con una situación similar de genocidio de bosques nativos. Como muchos harían, comencé por el pulmón del mundo, el Amazonas –o Amazonia, para los letrados-.

Investigando, encontré algunas cifras: entre agosto del 2010 y julio del 2011, 6.400 km2 de selva tropical fueron devorados por nosotros, los humanos, en Brasil. Para ponerlo gráfico y generar un poco de impacto, equivale a más de 4 veces México DF, la ciudad más grande de América.

La deforestación para agricultura, ganadería y el cambio climático amenaza fuertemente al pulmón del mundo. Considerado también como el ecosistema con más biodiversidad de la tierra, el Amazonas contiene 60.000 especies de plantas, 1.000 de pájaros, más de 300 de mamíferos y 2.000 especies de peces y mamíferos acuáticos; a lo que le tenemos que sumar las comunidades originarias cuyas raíces están en esas mismísimas tierras.

Navegando en la web, encontré la nota Una ley de la selva para la Amazonia donde se cuenta que la acción de deforestar no es sencilla de realizar. «En ocasiones tienen que quemar tres años el terreno y luego ir desbrozando y quemando todo a mano para que no queden ni las raíces, porque eso dañaría la maquinaria«, cuenta una integrante de Greenpeace.

De todos los países que disfrutan el tener una parte de la selva tropical en su territorio, Brasil y Perú son las naciones que cuentan con las porciones más grandes, y me intrigó saber cómo cuidan ambas este gran tesoro.

Luego de décadas de descuido, y de destinar gran parte de la selva al cultivo de soja y a la alimentación de ganado, Brasil había logrado en los últimos años ciertos triunfos sobre esta materia, convirtiéndose en un ejemplo en la región. ¿Por qué el tiempo pasado? Recientemente, el parlamento brasilero aprobó una controversial reforma de la Ley Forestal, acusada de ser insuficiente al momento de proteger la selva y de condenar a los que incurren en crímenes ambientales. Luego de varias semanas de manifestaciones públicas que pedían a la presidente Dilma Rousseff que vete ciertos cambios de la normativa, la mandataria reaccionó frenando 12 artículos. No obstante, tal acción es insuficiente para la protección de la tan necesaria selva tropical, ya que reduce la superficie destinada a reservas.

En Perú, la explotación minera… la fiebre del oro (Nota), es culpable de la contaminación de la selva y de las comunidades que se sirven de sus ríos –en este momento miro con recelo mi anillo de casada-. Este año, el gobierno emitió un decreto que prohíbe la minería informal y realizó ciertos controles en los ríos afectados, sumando más tarde la inspección de camiones y cisternas que transportan toneladas de combustibles e insumos químicos a las regiones donde la extracción ilegal actúa. Podemos decir que es un comienzo, pero la vida silvestre necesita un poco más que policías controlando caminos.

Cada año, el mundo deja de tener 13.000.000 de hectáreas de bosques nativos. Es como si Nicaragua desapareciera cada 12 meses. Que dilema, la contaminación del aire aumenta, y por diversos fines destruimos lo único que nos ayuda a sanearlo.

Para concluir, creo que alguien tenía razón al decir que Los árboles son más evolucionados que los hombres, ellos no nos necesitan para vivir, nosotros a ellos sí.

Mariana Blanco

Periodista y orgullosa docente. Contagia frescura y parece incansable. Confía en que su profesión puede aportar un poco de claridad y entendimiento a la sociedad. Hace mucho enamorada y hace poco casada. Se preocupa por cada ser vivo y es vegetariana.