Tecnología

Dejando las cosas claras: Whatsapp sí recolectará tus datos

Por Javier Jose Pallero

La reciente compra de Whatsapp por parte de Facebook, levantó la voz de alarma en la comunidad de activistas por los derechos de los usuarios de Internet. La razón para eso, está en el triste historial de la empresa creada por Mark Zuckerberg, donde abundan cambios repentinos en las políticas de privacidad y prácticas de recolección de datos que dejan mucho que desear en términos de transparencia.

Facebook (junto a Google) son algunos de los servicios en línea que se sirven de nuestra información personal para ganar dinero mediante la publicidad dirigida y la generación de estadísticas. Desde la aparición de los servicios de mensajería, Facebook quiso meter mano en el asunto y hacerse también de ese mercado. Creó la aplicación “Facebook Messenger” para mensajería instantánea llegando a tener una buena cantidad de descargas y recientemente adquirió Whatsapp, uno de los servicios más utilizados en el rubro.

 

Pamplinas

El CEO de Whatsapp, Jan Koum, publicó en el blog de la empresa que la reciente adquisición por parte de Facebook no implica que Whatsapp compartirá los datos de los usuarios o los recolectará como lo hace el gigante de las redes sociales. Muy por el contrario, en su post, Jan Koum recuerda su infancia en Rusia y el espionaje de la KGB sobre sus ciudadanos, tentándonos a que se nos piante un lagrimón.

Va textual: “Por encima de todo, quiero que entendáis lo profundamente que valoro el principio de las comunicaciones privadas. Para mí, esto es algo muy personal. Nací en Ucrania y creí en la URSS de los 80s. Uno de los recuerdos que tengo grabados en lo más profundo es una frase que escuchaba a mi madre de cuando en cuando, mientras hablaba por teléfono: “Esto no es algo para hablar por teléfono. Mejor te lo cuento en persona”. El hecho de que no pudiéramos hablar tranquilamente sin el temor a que nuestras comunicaciones las monitorizase el KGB fue uno de los motivos para mudarnos a los Estados Unidos cuando era un adolescente.”

Ante semejante afirmación, me animo a responder categóricamente: “¡Pamplinas!” (sé que esa palabra suena teatral pero siempre quise decirla en el contexto de una nota. Jan me ha dado la mejor excusa posible). ¿Por qué no le creo a Jan Koum? Porque pienso que, aún en la mejor de sus intenciones, él no está en condiciones de afirmar que Facebook no utilizará el servicio para recolectar datos de usuarios. Sencillamente el ya no es el dueño, por más autonomía funcional que Whatsapp afirme tener. Nuestra privacidad a futuro depende del antojo de Mark Zuckerberg. Qué alivio. Compremos una ilusión.

En segundo lugar, Facebook tiene su domicilio fiscal en Estados Unidos, por lo que está bajo la jurisdicción del gobierno estadounidense y sus leyes sobre espionaje y terrorismo, que le permiten recolectar datos a granel con muy poco (o nulo) control de legalidad. Ya todos hemos oído de las revelaciones de Edward Snowden, el rol de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) y el papel que jugaron grandes empresas como Facebook. Por añadidura, Whatsapp está ahora sujeto a las mismas prácticas abusivas.

Descentralizar datos personales, una deuda pendiente

Como vemos, la mayoría de los servicios que utilizamos (dependientes de Google, Facebook, Microsoft y un largo etcétera) están manejados por empresas que caen bajo la órbita jurisdiccional de los Estados Unidos y sus leyes poco amigables con el respeto a los derechos humanos. En algunos casos, con tener el domicilio de la empresa en USA, alcanza para caer en su jurisdicción. En otros, alojar contenidos en servidores en su territorio, también será suficiente.

Una de las grandes deudas pendientes en cuanto al desarrollo de alternativas por parte del sector privado, es el incentivo y difusión de redes sociales distribuidas como Diáspora donde la información se almacena en servidores distribuidos en diversos lugares del mundo (hasta se puede sumar el propio). Servicios de mensajería de código abierto y con sistemas de encriptación y autodestrucción de mensajes como Telegram parecen haber llegado para quedarse.

Las nuevas redes y servicios sociales, pueden encontrar un interesante elemento de valor agregado estableciendo su domicilio en países con marcos de respeto a los derechos humanos más fuertes y confiables. En Latinoamérica, el sistema de protección de los derechos humanos surgido de la Convención Americana de Derechos Humanos (pacto de San José de Costa Rica) es, a mi humilde entender, uno de los mejores del mundo en cuanto a su alcance y aplicación.

La privacidad es un derecho inalienable y fundamental para la vida democrática. Preserva la opinión y el disenso y es una garantía imprescindible contra las invasiones por parte de otras personas, empresas o gobiernos.

Javier Jose Pallero

Activista por los Derechos Civiles y Humanos en el entorno digital. Fundador de Derecho entre Líneas. Policy Analyst en la organización internacional Access.