Moda

Del show de la moda…¿A la moda del show?

Por Cintia Alvarez

¡1,2,3 wow! Estamos de acuerdo, las sorpresas (sobre todos las lindas) nos arrancan suspiros y más de una exclamación. Es probable que, en un primer momento, el factor que la desencadena nos deje perturbados pero, a su vez, somos parte de un clima colectivo y nos sumergimos en un mundo de aplausos y ovación.

Luego de que el diseñador haya saludado y se retire junto a sus modelos; o la música desciende hasta el silencio, llega la reflexión (particular y general). Casi como una duda existencial ¿Qué se privilegia? ¿En qué figura concreta de receptor y de emisor se piensa? ¿El show en detrimento de la moda o como su complemento?

A ver, no lo vamos a negar. Para aquellos que estamos formados en comunicación sabemos que los paradigmas (comunicacionales) cambian. En las condiciones actuales, el modelo lineal de Jakobson (fuente-mensaje en un código particular-destinatario) ha caducado. O está reformulado.

No es necesario viajar mucho en el tiempo para hablar de revoluciones comunicacionales (que no deben reducirse sólo a la palabra hablada o escrita; lo visual comunica y mucho). Podemos mirar a los 90 y la irrupción de internet; o acercarnos aún más, con la llegada de las redes sociales. Bienvenidos a la horizontalización de la comunicación. Bienvenidos al impacto.

Si de impacto hablamos, la moda no es ajena. Lejos parecen haber quedado los clásicos desfiles inmortalizados por Coco Chanel o Yves Saint Laurent. En ellos, el foco estaba puesto en las pasarelas y en su trabajo llevado al extremo. Seguramente, desencadenaban una especie de suspiros íntimos al verse interpelado por semejantes creaciones.

Actualmente pareciera ser que se responde a una nueva estructura con propias características. El show, en algunos casos, llega a su máxima expresión. En tiempos posmodernos contar una historia en pasarela sólo a través de la indumentaria pareciera demodé (¿o será que en la búsqueda inmediato no podemos ver más allá?). Estamos ávidos por instagramear el momento o resumir en 140 caracteres. Los smartphones se vuelven una extensión de nuestra propia mano.  Y quizás se pierda el momento de contemplación y disfrute que no requiere de ningún dispositivo electrónico. ¿Será que captar en tiempo real ha llevado a olvidarse de lo real?

Caroline_de_Maigret__André_Saraiva

En la esfera internacional, desde hace muchos años, Karl Lagerfeld, aka el káiser de la moda, apuesta por el show para Chanel. Quién de nosotros puede olvidarse del Grand Palais convertido en un supermercado de lujo para presentar su colección otoño-invierno 2014/2015. O su manifestación feminista, para su desfile primavera verano 2015, con pancartas y altavoces con mensajes contundentes portados por Cara Delevigne o Caroline de Maigret. Y lo más reciente, el casino de Chanel, para mostrar el otoño-invierno 2015/2016, donde celebrities como Julianne Moore o Kristen Stewart hacían sus apuestas. ¿Por el show o por el fashion?.

También, Valentino fue de la partida con la (¿inesperada?) visita de Zoolander y Hansel, obviamente, ataviados por la firma. Y como parte de la promoción de la segunda parte de la clásica comedia.

¿Es el impacto parte del mensaje? ¿La moda se sirve del show? ¿O el show de la moda? ¿Corre riesgos la industria? ¿Sólo es posible despertar un sinfín de emociones mediante un show? ¿Ya no es posible hacerlo a nivel indumentario?  ¿El trabajo y el esfuerzo durante tantos meses para armar una colección quedan reducidos a un segundo plano?

zoolander 2

Son los tiempos que corren y la viralidad se vuelve condición fundamental. La búsqueda del golpe de efecto pareciera ser indispensable ¿Asistimos a un desvío intencional de la atención? Seguramente frente a este tema las opiniones sean diversas y contradictorias y, quizás, sea el equilibrio sea la mejor opción. ¿Show must go on?

Cintia Alvarez

Licenciada en Comunicación Social y periodista de moda. Muy musical. Ama reír y leer. Adora los accesorios que hacen la diferencia, especialmente la personalidad y el humor.