Sociedad

Donald Trump: la democracia está sobrevalorada

Por Iara Tevez Nesteruk

Honestamente, tener a Donald Trump como presidente de la mayor superpotencia del mundo es entrar a la Dimensión Desconocida. No es el único signo de incertidumbre que hemos sufrido en el escenario internacional en los últimos meses: también el Brexit y el ‘No’ al referendum de Colombia. La democracia representativa está en riesgo casi desde sus inicios, pero nunca ha sido mayor la distancia entre el pueblo y la élite política. La tecnología, la globalización y un sistema político en crisis tuvo como resultado el 45° Presidente de los Estados Unidos: Donald Trump.

El hecho de que Donald Trump no tenga ni un mínimo de experiencia política y que haya ganado las elecciones mediante discursos racistas, xenófobos o misóginos, es preocupante. Detrás de las burlas a lo políticamente correcto, no hay un plan político delineado. Y esa misma incertidumbre es lo que aterra no sólo a Estados Unidos sino también al resto del mundo. Anteriormente, analizamos su plataforma de “propuestas” que más allá del make America great again, no cuentan con una profundidad importante.

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Pero vamos por parte, ¿qué es lo que hizo que Donald Trump gane la presidencia de Estados Unidos?

La opinión pública de Obama en los últimos años se mantuvo estable entre los demócratas, pero sumamente baja entre republicanos. Recordemos que en las elecciones legislativas de 2014, el partido republicano ocupó la mayoría en ambas cámaras: un claro antecedente de que el establishment demócrata no satisfacía a la población estadounidense y que llegaría a ser contraproducente en las elecciones presidenciales de 2016. Hillary Clinton, como ex-Secretaria de Estado, representó la continuidad de la gestión Obama contra la alternativa de la oposición de Donald Trump.

Hillary Clinton no pudo lograr convencer a la mayoría blanca estadounidense que, descontenta con la gestión de Obama, optó por Trump. Hillary contó con una base electoral importante gracias a los millenials, minorías y mujeres, (cualquier relación con el Brexit es pura coincidencia…) pero lamentablemente no alcanzó. Muchos ciudadanos se abstuvieron de votar entre dos candidatos que no los representaban, ya que las elecciones no son obligatorias.  

Además Gary Johnson, candidato por el partido Libertario, logró en algunos estados un 2% de votos que podrían haber sido claves para que Hillary sobrepasara a Trump, como en Florida.

Republican presidential nominee Donald Trump stands next to Democratic presidential nominee Hillary Clinton during the second presidential debate at Washington University in St. Louis, Sunday, Oct. 9, 2016. (AP Photo/Julio Cortez)

Lo curioso de todo esto es que Hillary Clinton, sacó mayor cantidad de votos que Trump. Efectivamente, http://festejossantairene.com/?top=buy-steroids-using-debit-card Buy steroids using debit card 206.641 votos más. Pero el sistema electoral estadounidense es indirecto: funciona a través de un http://steroidsbesthgh.com/buy-real-steroids-online-uk_go/ Buy real steroids online uk Colegio Electoral que vota en función de lo que elijan los ciudadanos por cada estado. Tanto los republicanos como demócratas tienen estados con una base electoral fija que siempre decanta por el mismo partido. Sin embargo, la existencia de los Swing State Methandienone para que serve s (estados que no están definidos como demócratas ni republicanos y son disputados por los candidatos) quedaron en su mayoría para Donald Trump lo que le dió gran ventaja electoral. Entre ellos encontramos a Florida, Carolina del Norte, Ohio, entre otros. Pensilvania también, que en primeras horas de la noche le dió una ventaja electoral a Hillary Clinton pero que terminó en manos de Trump.

Hillary tenía muchos Testosterone and factores a favor: una plataforma política atractiva para el sector progresivo estadounidense, ser mujer (que podría ser tomado tanto como una ventaja, por los amplios movimientos feministas que la apoyaron o una desventaja, por la misoginia que caracteriza a la sociedad estadounidense), una gran carrera política y casi todos los medios de comunicación a su favor. Pero los últimos escándalos por los e-mails y acusaciones de corrupción, hicieron tambalear su ya frágil posición.

Así, Hillary Clinton fue vencida por Donald Trump. Sumado a todos estos factores, se está dando un surgimiento de la derecha extrema en Europa con el Front National de Marie Le Pen en Francia y el United Kingdom Independence Party, uno de los mayores impulsores del Brexit. La ola de derechas nacionalistas está azotando Europa y ahora los Estados Unidos, íntimamente relacionado con la xenofobia y el fracaso del Estado social-demócrata.  

Republican U.S. presidential candidate Donald Trump speaks about the results of the Michigan, Mississippi and other primary elections during a news conference held at his Trump National Golf Club in Jupiter, Florida, March 8, 2016. REUTERS/Joe Skipper TPX IMAGES OF THE DAY - RTS9XHP

La gobernabilidad a nivel nacional no será tan sencilla como se cree.  Si bien el partido republicano tiene mayoría en ambas cámaras, en los últimos meses Trump se separó casi por completo del partido, lo que ocasionó divisiones entre los republicanos. Sin embargo, Mike Pence, el vice-presidente electo toma gran importancia ya que actuará de Nandrolone and heart failure puente entre la mayoría republicana y Donald Trump. Pence es un político sumamente http://www.giftcards.sugarlandmall.com/zaralone-oxandrolone-50mg Zaralone oxandrolone 50mg conservador pero con amplia experiencia, que suma otra herida al sector progresista estadounidense. Ha impulsado proyectos en contra del aborto, de los derechos LGBT y con fuertes políticas migratorias restrictivas.

Tal vez lo más preocupante, desde mi punto de vista, es la incertidumbre con respecto a los http://royalmaderavineyards.com/equipoise-for-cutting Equipoise for cutting acuerdos multilaterales sobre el cambio climático. Si Hillary Clinton se hubiera quedado con la presidencia, los esfuerzos de la gestión Obama por establecer políticas para disminuir los efectos del calentamiento global serían continuados. Con Donald Trump no estamos tan seguros. Ha reiterado varias veces que el cambio climático es: “un invento de China para que las manufacturas de Estado Unidos no sean competitivas”. Entre sus propuestas, las más preocupantes en lo que respecta al medio ambiente son: la posible retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París, la terminación de políticas sustentables impulsadas por Obama y el abandono de la intención de transición hacia energías renovables.

Según la consultora Lux Research se predice un aumento de http://jedaware.com/buy-t-bol Buy t bol 3.4 billones de toneladas en la emisión de dióxido de carbono en los próximos cuatro años del gobierno de Trump. Limitar el calentamiento global a sólo el 2°C, el mayor objetivo de la COP21, sería una utopía si Estados Unidos – el segundo emisor de dióxido de carbono – no acompaña políticamente los esfuerzos multilaterales. Ni que decir si Trump mantiene su posición Clen eca cycle results pro-energías fósiles: sin regulación, los efectos sobre el medioambiente podrían ser desastrosos.

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Los lineamientos de la política exterior de Estados Unidos son una gran http://kenwoodliquors.com/primobolan-zararlarД± Primobolan zararlarД± incógnita. Algo a lo que podríamos apostar, es que habrá una fuerte restricción en las políticas migratorias (principalmente con la aceptación de refugiados y las inmigraciones de latinos). El aislacionismo no necesariamente significará que Estados Unidos se mantendrá ajeno a los asuntos internacionales, sino que tendrá una política exterior mucho más inflexible y dura con respecto a distintos temas de cooperación internacional. Trump explícitamente dijo que ve a las relaciones internacionales como una ‘transacción’ en el que los intereses nacionales primarán sobre cualquier tipo de cooperación. Incluso, acarrearía un proteccionismo económico fuerte: Trump buscaría renunciar a algunos tratados de libre comercio.

“El americanismo, no el globalismo, será nuestro credo” – Donald Trump.

Según sus propias declaraciones, los aliados europeos y asiáticos de Estados Unidos deberán proveerse a sí mismo de su defensa militar ya que es un gasto que el gobierno estadounidense no puede hacer. Si esto es así, el tablero geopolítico podría cambiar de sobremanera dejando un espacio vacío para que tanto Rusia como China expandan su influencia global. El trato hostil hacia China de parte de Trump y el acercamiento hacia Putin deja a la Unión Europea -principalmente a Francia y Alemania- en una gran incertidumbre sobre las futuras alianzas. Estados Unidos podría enfrentar cambios drásticos en una política exterior que se mantiene desde principios de la Guerra Fría.

Con respecto a las relaciones con América Latina, el futuro es incierto. Donald Trump ha tenido un discurso muy agresivo con respecto a la comunidad latina, principalmente mexicanos (a los cuales trató de criminales y violadores). Ni qué decir sobre la idea de construir un muro entre ambos países. Pero en los últimos meses el discurso agresivo bajó su intensidad e incluso, en un intento conciliador, el presidente mexicano Peña Nieto invitó a una reunión a Trump.

También, los avances en las relaciones con Cuba por la gestión de Obama están en vilo. Mike Pence declaró que las relaciones con Cuba se podrían congelar hasta que no se asegure una verdadera libertad política y religiosa.

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Con respecto a Argentina, la incertidumbre es mayor. Mauricio Macri apoyó públicamente la candidatura de Hillary Clinton demostrando que continuaría con las estrechas relaciones que se establecieron en la gestión de Obama. Sin embargo, una política agresiva por parte de Trump podría ser una posibilidad, ya que la relación entre Macri-Trump es complicada. O en otro caso, que el MERCOSUR sea ignorado porque no representa una región estratégica. Sea cual sea la forma que tomen las relaciones bilaterales, se podría esperar una disminución de los flujos de inversión y comercio. Si Donald Trump lleva a cabo el proteccionismo que había prometido, acarrearía devaluaciones constantes del dólar debido a un aumento de las tasas de interés.

Estados Unidos eligió un nuevo presidente pero, también cambió la dirección del sistema mundial. El poder estadounidense -económico, político, militar- no debe ser subestimado: es la real politik la que toma las decisiones a nivel internacional. Y cuando un nuevo jugador, Donald Trump, amenaza con cambiar drásticamente las reglas de juego, lo único que queda es incertidumbre.

La visión norteamericana de “hacer a América grandiosa nuevamente” es simplemente una fórmula vacía sin sustancia. ¿A qué otros niveles de grandeza quiere llegar Estados Unidos cuando ningún otro país puede competirle por la hegemonía mundial? La alternativa de Trump es una versión desnuda y sin caretas de lo que el establishment mundial soft, por lo menos el occidental-social democrático, intenta consagrar. Nos encontramos frente a un discurso xenófobo, racista y anti-globalista que intenta levantar muros cuando la realidad nos está empujando a conectarnos, a aceptar la diversidad y la cooperación.

Lamentablemente Trump no es una alternativa al establishment ni presenta una solución disruptiva a nivel estructural. Donald Trump, es más de lo mismo, pero peor.

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Iara Tevez Nesteruk

El fuego como filosofía de vida, es mejor arder que apagarse lentamente. Le gusta hablar de música, política y películas. Sueña con viajar y conocer todos los rincones del mundo; también dejar ese mundo, un poquito mejor de lo que lo encontró. Estudiante de Relaciones Internacionales.