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Dopaje, el año de la mentira y la verdad

Por George Blanco

No han pasado 18 días de 2013 cuando Trenbolone acetate pct Lance Armstrong, en la más cruel de las comparecencias que pueden darse en su país (el showbizz) y frente a la reina del circo mediático, confiesa su mega dopaje, abandonando su figura de súper héroe para pasar a ser el deportista, probablemente, más odiado del planeta.

Los siete Masteron propionate trenbolone Tour de France que le han sacado, más el apoyo de http://peralees.com/anadrol-50mg-cena Anadrol 50mg cena Nike, Oakley, e incluso su renuncia obligada a Clomid when to take pregnancy test Livestrong, la fundación que creara en su lucha contra el cáncer (hoy con pocos fondos y en picada), son sólo anécdotas. Oprah propone el juego, la reina de los millones del primetime pone el tamaño de la vara que hará que http://www.gestiona.es/anadrol-jaw Anadrol jaw Armstrong pague frente a quienes acrecentaron su figura desmedida y ambiciosa como deportista, y que luego, durante su introspección, contrastarían con lo que el llama “el verdadero sentido de la vida”. El tópico tabú hasta éste año, con Lance se rompió para siempre. Que se entienda. No por odiado, Armstrong es menos popular y sí despierta mucho morbo.

Su caso ha escalado como un curioso espiral a la inversa, que ha llevado su figura, más por el repudio que por la oda, a fronteras insospechadas. Y ha puesto en la mesa un recurso tan ponderado y abrazable por los atletas como desmentido -y sobre protegido- por los organismos oficiales, las empresas y los gobiernos. La única verdad del doping -la triste verdad-, es cómo http://kenwoodliquors.com/boldenone-undecylenate-powder Boldenone undecylenate powder la intervención del cuerpo humano puede llevar a la ruina la mente, el corazón y hasta amenazar a la cordura. La muerte es el último escalafón de una carrera que incluye un camino tan frenético como irracional, tan peligroso como un 100m, un 10000, o una etapa del Tour.

2013, el tristemente célebre año del dopaje

El comienzo de la desgraciada historia comenzó en enero, pero tuvo diversos capítulos a lo largo de un año que será recordado más por las ausencias que por el brillo de los atletas. Si lo de Lance fue resonante, a menos de un mes del mundial de Moscú (atletismo), las confesiones de Winstrol anadrol cycle Tyson Gay y Sustanon 250 or test enanthate Asafa Powell no fueron menos estridentes. Uno por presente (Gay, el rey de los 100m en 2013), y otro por pasado (Powell, campeón de esa distancia, uno de los mejores atletas jamaiquinos de la historia), resultaron cómplices de declaraciones cruzadas. http://historyarticles.com/pro-testosterone-side-effects Pro testosterone side effects Tyson Gay dijo que alguien lo había engañado después de que una muestra orina diera positivo (no salió a la luz la sustancia), mientras que Asafa Powell desconoció haber hecho trampa a conciencia. Ambos, a diferencia de Armstrong, optaron por la redención frente a organismos como la http://festejossantairene.com/?top=symptoms-of-low-testosterone-in-males Symptoms of low testosterone in males USADA o el COI y prometieron “colaborar” en planes anti dopaje.

Así, y después de que otros atletas olímpicos confesaran (Gatlin, Blake, Montgomery), el único que parece estar a salvo es Usain Bolt, el mejor de todos los tiempos, que sin embargo es puesto en la lupa por muchos críticos. La catástrofe también alcanza a las mujeres. En junio, otra jamaiquina, Sherone Simpson, dio positivo por oxilofrene, un caso que recuerda al positivo de Shelly Ann-Fraser, la campeona en Londres 2012, que recibió una sanción de 6 meses por utilizar un analgésico prohibido.

El ciclismo, sin embargo, no se reduce sólo a la confesión de Armstrong. La polvareda que levantó el tejano tuvo daños colaterales que a la luz inmediata resultarán irreparables. El despojo de sus siete Tour de France puso el ojo de la tormenta en la forma en que lo había hecho, y en quienes serían los ahora ganadores entre 1999 y 2005. La discusión se tornó oscura cuando desde la ASO (empresa organizadora del Tour) dijeron que los títulos quedarían vacantes, ya que tanto los segundos como los terceros de cada edición, también estaban implicados en casos de dopaje.

Uno de los que decidió seguir el ejemplo Armstrong (en una señal de complicidad con Lance) fue el campeón de la ronda gala en 1997 Jan Ullrich, rival de Armstrong durante tantos años, quien también estuvo implicado en la Operación Puerto, la mayor cruzada anti dopaje que permitió desenmascarar una impresionante red de dopaje con fondos españoles y conexiones internacionales, liderada por el Dr. Eufemiano Fuentes, y que tenía de clientes a futbolistas, tenistas y ciclistas; además del mencionado Ullrich, a Valverde, Basso y Contador (el primer gran nombre de la década en confesar, despojado de uno de sus dos Tour y de una Vuelta a España).

Según Philipp Spauschus, los deportistas de Alemania Occidental se doparon sistemáticamente por años en el marco de un programa avalado por el gobierno, desde 1950 hasta hoy. Un diario alemán, el Sueddeutsche Zeitung, publicó un informe de 800 páginas en el que afirmó que el estado financió experimentos con estimulantes, incluidos esteroides anabólicos, testosterona, estrógeno y EPO, por lo menos desde 1970.

2013 también es el año de las investigaciones (¿casualidad?) por parte de los gobiernos. A la mencionada Alemania, se suma Francia, el hogar del Tour, que durante 2013 destapó los dopajes en la competencia de 1998, que ganó Marco Pantani y que involucró a Jan Ullrich y Bobby Julich, que completaron aquel podio. Una comisión del Senado Francés tomó testimonio bajo juramento a 84 testigos, entre médicos, co-equipers y demás, para llegar a la conclusión de que aquel Tour de Francia fue un festival de EPO, comenzando por sus líderes. Tampoco el dopaje en 2013 es propiedad sólo del ciclismo o el atletismo. Hace pocas semanas atrás, el beisbolista más rico del mundo, el dominicano Alex Rodriguez, pelotero de los Yankees, fue suspendido hasta fines de 2014, por colaborar con la clínica Biogenesis, experta en materia de rejuvenecimiento, acusada de repartir sustancias prohibidas entre los deportistas (fueron suspendidos otros 50 peloteros).

El dopaje es tan mentiroso como real. Se escabulle desde tiempos antiguos, y ocupa a médicos profesionales, hematologos, enfermeros, deportologos, nutricionistas, financistas, banqueros, gobiernos que se nutren de ese dinero (nunca se sabrá la relación Sarkozy con la red Armstrong) y vaya a saber cuántos negocios más. La ambición desmedida de estos se confunde con la pretensión caprichosa, irracional del deportista por ganar a cualquier precio. Es precisamente ese síntoma el que lleva al atleta a recurrir a los métodos de dopaje. Las transfusiones de sangre, el EPO y los diuréticos son sólo las técnicas más populares. Los efectos colaterales achican el corazón en vez de agigantarlo (una ironía), evaden cualquier pensamiento noble de la mente y obligan a recurrir a la mentira para inmacularse como leyendas de papel que, tarde o temprano son desenmascaradas.

Asimismo, ni hace 50 años ni en el nuevo milenio los atletas son amparados por leyes o investigaciones que permitan que las reglas sean claras para todos. La USADA, la UCI y la IAAF en menor medida son complices históricos de la red de dopaje, ocultando, no-legislando y cediendo ante el negocio de patrocinadores que depositan millones en las competencias, y que también tienen su participación en la trama del dopaje, aportando dinero o callando e impulsando a los atletas a que ganen a cualquier costo. El periodismo oscila entre los dos bandos, como si se tratara de un partido de fútbol. Están los que adornan con tinta cualquier amenaza para la sociedad, y están quienes van más allá y buscan exponer la inocencia sobre valorada de los deportistas, como L’equipe con Armstrong.

El rol de la sociedad tampoco escapa a esa complicidad, aunque en menor medida. Los espectadores, lejos de indagar a los ídolos, ponemos en el tapete discusiones cómo “Cuánto será capaz de ganar”, o los transformamos en super hombres aplaudiendo cierto exitismo y equivocando el verdadero sentido del deporte.

Yo Opino por @FDGotelli

¿Algún día llegaremos a tiempo?

Parece que 2013 fue un año de quiebre en varios casos de dopaje la mayoría con muchos años de retraso como el tan promocionado caso de Lance Armstrong con confesión en lo de Oprah, los que denunció el senado francés que datan del Tour de Francia de 1998 y 1999, en donde cayeron diversos ciclistas como por ejemplo el ídolo francés, Richard Virenque ademas de investigaciones sobre el rugby de aquel país. A su vez el diario alemán Sueddeustche Zeitung denunció que la ex Alemania Occidental también produjo dopaje masivo en los años setenta.

Todos estos casos tuvieron como denominador común la cantidad de años con lo que los casos salieron a la luz, incluso con pruebas certificadas de varios años de anticipación como en el caso Armstrong –se sabía de 2005 que el estadounidense dio positivo– y recién ahora se procedieron las sanciones, aunque en algunos casos recién salieron a la luz. Una situación inadmisible.

Aunque también hubo casos con sanciones recientes, éstas dejan un sensación de urgencia/comodidad ante la complacencia de la mirada de la sociedad, auspiciantes, gobiernos y organismos deportivos, como las sucedidas en Turquía y Rusia donde se despacharon con nada más y nada menos que con 71 atletas en conjunto. Está claro, Turquía quiere ser olímpica en 2020 y Rusia tiene compromisos como el mundial de atletismo este año y los juegos de Invierno en 2014.  Lo del laboratorio Biogenesis en EEUU, puede ser un nuevo caso BALCO (caso explosivo donde quedaron pegados deportistas de la talla de Barry Bonds y Marion Jones) aunque ya se arreglaron la mayoría de las sanciones y si bien los 211 partidos a la figura Alex Rodriguez, puede sonar a ejemplar, el baseball es un deporte muy laxo con respecto al tema de dopaje.

El caso del atletismo, merece capítulo aparte. Si bien cayeron pesos pesados de los 100 m libres tanto en hombres como en mujeres, la figura Usain Bolt– nunca un no dopado le gana a un dopado, sino pregunten a Carl Lewis contra Ben Johnson en Seúl 1988- sigue intocable. Sumado a que se viene de un JJOO donde no hubo sanciones, está claro que los velocistas no correrán el Mundial de Moscú de atletismo. Una salida por demás conveniente, en un caso que pinta para ser mucho mas grande de lo que es ahora.

En el deporte y en especial en el tema del dopaje, siempre se dice que no importa lo que pase, siempre va a haber tramposos, porque las sustancias dopantes nuevas van por delante de los controles. Visto los casos en el ciclismo, los controles sirvieron de poco. Visto el caso de Biogenesis también. La mayoría de los casos que surgen como escándalos del dopaje no se encontraron en un control de antidoping -en competencia o fuera de ella- lo que da una perspectiva bastante sombría y en la cual se deberá cambiar el enfoque de la búsqueda de los tramposos.

Si bien llegar a la verdad aunque sea tarde es mejor que nunca, aunque no quisiera que en 2025 estemos hablando del dopaje de 2013, las lecciones se tienen que aprender. Cueste lo que cueste. No quiero formar parte de una generación de espectadores de deportes que ve como año a año exhibiciones monstruosas que luego serán tiradas abajo de forma inequívoca de descubrimientos tardíos. Posiblemente, tendremos que estar “curados de espanto” o simplemente no creer ciertas exhibiciones, o tan solo pedir y apoyar un sistema que castigue a los tramposos a tiempo. ¿Llegaremos?

George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.