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Dopaje y petrodólares, las manchas del atletismo en 2014

Por George Blanco

Cuando se hicieron las 17 hs del miércoles http://steroidsbesthgh.com/psi-and-phi-angles-peptides_lg/ Psi and phi angles peptides 20 de noviembre, en el Side effects of steriods Hotel Fairmont de http://steroidsbesthgh.com/does-exemestane-cause-weight-gain_p7/ Does exemestane cause weight gain Mónaco, las caras de los presentes en la asamblea de la Dosage of winstrol for woman IAAF encargada de elegir -entre otras cosas- el http://steroidsbesthgh.com/hgh-results-after-1-month_8z/ Hgh results after 1 month Mundial 2019, eran de pesimismo. Todas, excepto las de la federación catarí y delegados de ese país, que se llevaban para las tierras del presente surrealista, una nueva organización de un campeonato mundial.

Esta vez le tocó al atletismo. El Mundial de la disciplina, en 2019, se hará en Armour thyroid and cytomel Qatar. La crónica hacer ruido por lo irrisorio de pensar en el correcto desarrollo del deporte en condiciones extremas, pero sobre todo molesta porque una elección, que tenía serios candidatos (podemos discutir si la tradición y la plaza deportiva son suficientes para elegir una candidatura), termina decantándose por un estado que en sus pocos años de historia colecciona fraudes y escándalos de http://steroidsbesthgh.com/cancer-patients-on-arimidex-for-2-years_nk/ Cancer patients on arimidex for 2 years corrupción, se auto proclama machista, con denuncias de delitos graves y misóginos hacia la mujer. Otro de los motivos para considerar a Qatar una plaza cuanto menos polémica, es el financiamiento a organizaciones ilegales en oriente, como Hermanos Musulmanes, y entre las que según se investiga, podría estar el Estado Islámico. Pero además, Qatar es representado por un gobierno que ha sido denunciado y repudiado por organizaciones como Amnistía Internacional, por ser considerado misógino, xenófobo y la precarización del trabajo en los distintos estadios que albergarán la Copa del Mundo FIFA 2022, y que ahora además albergará el Mundial de Atletismo.

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El mundo y sus corporaciones, en este caso en algo con tanto potencial de cambio como el deporte, termina siendo cómplice de aquello por lo que se rasga las vestiduras. ¿Acaso hay algo más noble que el deporte para modificar la conciencia y dar transparencia a las instituciones? La pregunta, tan redundante y fácil de ejecutar, se ha convertido sin embargo en una retórica difícil de comprender. Le pasó a FIFA hace algunos años, cuando eligió a Qatar para el mundial 2022, le pasa también a la IAFF y hasta a clubes de fútbol con grandeza deportiva como Barcelona, que tiene como principal sponsor a Qatar Airways. Nadie dice nada, los negocios parecen justificarlo todo.

Que el mundial de atletismo 2019 se haga en Doha confirma la prepotencia y el poderío qatarí, que viene llevándose grandes eventos relegando tradición, transparencia y también infraestructura a razón de obras fastuosas e irreverentes, que sin embargo presentan denuncias por fraude y escándalos internos de lavado de dinero. A merced del negocio, está el deporte, cuando por supuesto, debería ser al revés. En un mundo paralelo con sentido precisamente del juego, deberían importar, por ejemplo, las condiciones climáticas en las que se realizan las disciplinas. El mundial de la IAAF 2019 se celebrará entre septiembre y octubre, ya que en esas fechas, sostienen, es cuando menos calor hace. Aún así, las temperaturas serán infernales, un condicionante que excede lo estadístico de las pruebas y que se vuelve todo un riesgo para la salud, sobre todo en las pruebas de fondo. Si bien Doha cuenta con una fecha de la Diamond League en mayo, durante ese mitin la prueba máxima es de 3000m, mientras que un Mundial posee, entre muchas pruebas de fondo, al maratón como prueba más representativa. Aunque las marcas bajas suenan descabelladas, lo que importa es la integridad del atleta por sobre un PB. A la polémica por el clima, la candidatura de Doha propuso realizar algunas pruebas, concretamente las de fondo, en horario nocturno, algo que la IAAF aceptó.

Como consecuencia colateral, muchos de los mejores atletas del mundo probablemente prescindirán del Mundial de Qatar. A los riesgos climáticos, se le suma el apretado calendario, que durante septiembre y octubre tiene como principal atracción las World Marathon Majors de Berlín, Chicago y Nueva York, con mayor peso que un mundial debido a la atracción, el dinero y la hazaña deportiva que suponen.

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Para la elección del mundial de atletismo, las otras sedes que entraron en la recta final fueron Barcelona y Eugene (Oregon). La primera contaba con el aval de los J.J.O.O. de 1992, y con el prestigio de ser una institución dentro del deporte en general, además de su condición de gran ciudad y polo de atracción para el turismo. La segunda, en cambio, no contaba con esas características, aunque posee valores irrefutables dentro del atletismo mundial, además de tener en su estructura a la Universidad de Oregon, hogar de los Ducks, acaso el equipo más prestigioso de atletismo de ese país. Eugene, el pueblo nativo de Bill Bowerman y Steve Prefontaine; y lugar de nacimiento de las oficinas de Nike, es todo un hito para cualquier atleta. Allí se desarrollaron los J.J.O.O de la juventud en 2014, además de contar con una prueba de Diamond League a principio de año. Barcelona quedó afuera en la primera instancia de la votación de Mónaco, y las críticas, más allá de la elección de Qatar, no tardaron en aparecer. Su poca inversión en infraestructura fue determinante. Eugene entró en la recta final y, aunque desde la candidatura propusieron agrandar notablemente el Hayward Field, su poca capacidad hotelera influyó directamente en las posibilidades. Aunque estas ciudades han tenido sus fisuras, la elección de Doha evidencia el poco interés de los dirigentes de la IAFF, en detrimento del óptimo desarrollo del deporte. Dahlan El Hamad, presidente de la candidatura de la ciudad asiática, es vicepresidente de la Federación, lo que termina por cerrar el círculo de la lógica en torno a Doha 2019.

La IAAF no es la única institución que se ha visto seducida por los dólares qataríes, provenientes de las reservas de gas y petróleo. La FIFA, que representa al fútbol mundial, eligió hace algunos años a ese país como sede del Campeonato del Mundo 2022. La elección derivó en la misma queja por las condiciones climáticas, la falta de pruebas sobre los fondos que se utilizarán para un nivel de inversión soberbio, y la precarización del trabajo en Doha, donde 9 de los 13 estadios que exige la FIFA, se están construyendo desde cero. El mismo Joseph Blatter, el eterno presidente de la institución, reconoció que deberán jugar en enero o febrero por el calor. En el caso de IAAF, su presidente, Lamine Diack, poco se ha pronunciado al respecto, aunque su gobierno cesará pronto y el ex récord del mundo Sebastian Coe es uno de los aspirante a sucederlo.

Dopaje, otra vez el dopaje

Cuando parecía que 2014 terminaría siendo un año limpio en la dura lucha contra el dopaje, que en 2013 se cargó al ciclismo gracias a la confesión de Lance Armstrong, en noviembre estalló el escándalo de Rita Jeptoo, acaso la mejor fondista de los últimos tiempos (en esa lista podría entrar Mary Keitany). La doble ganadora de Boston y Chicago, en 2013 y 2014, dio positivo por EPO en una prueba que se le realizó de manera sorpresiva durante sus entrenamientos en Iten, Kenia, antes del maratón de Chicago de octubre. La noticia causó conmoción en el atletismo, puntualmente el de fondo, pero más aún generó sorpresa y desazón entre la prensa de Kenia e incluso los admiradores de los corredores del país que produce atletas de larga distancia a niveles estrafalarios. Que el doping venga de una atleta keniata causa estupor en primer lugar porque el país africano es un verdadero símbolo de esfuerzo y condiciones ideales para el desarrollo de cientos de corredores que desde niños forjan su propia historia mientras corren descalzos al colegio, pero ademas, significa un derrumbamiento parcial del mito que encierra el secreto por el cual los keniatas corren más fuerte que cualquier persona en el mundo.

Campeones históricos, verdaderas leyendas del deporte en ese país como Wanjiru, Makau y Tergat, no merecen un manto de sospecha en el legado que le dejaron a los Mutai, a Kipchoge o al mismísimo Kimetto, que un mes antes de la fatídica Chicago batió el récord mundial de maratón con un increíble 2:02:57. Tampoco lo merecen Priscah Jeptoo, las Dibaba o Keitany, pero lo cierto es que el doping de Rita Jeptoo ha manchado cuanto menos la actualidad de los atletas keniatas, además de disparar una serie de acusaciones que se presentan aberrantes, y que van desde la federación keniata a la IAAF, entrenadores, médicos y patrocinadores. De forma inmediata, surgieron las acusaciones cruzadas y varias figuras importantes del entorno de los fondistas africanos tuvieron que salir a aclarar la situación o a dar un pesame obligado. Todas las miradas de sospecha fueron para Claudio Berardelli, actual entrenador de Jeptoo, que se defendió de las acusaciones alegando que él no estaba al tanto.

 

La prensa keniata, en un intento por limpiar a su imperio de fondistas, acusa a los managers europeos, que funcionan como cazatalentos en Iten y el Valle del Rift, en campamentos montados para la preparación de las maratones en Estados Unidos y Europa, que luego servirán como “plataforma de lanzamiento” para los keniatas. Pero Berardelli, reconocido entrenador, no está solo en la mira de acusaciones. Federico Rosa, integrante del equipo de Rita Jeptoo hijo del médico deportivo italiano Gabrielle Rosa, es otro de los señalados por la prensa. A propósito, Renato Canova, acaso el mejor entrenador del mundo junto a Alberto Salazar y el Hermano Colm, contribuyó a expandir la bomba cuando afirmó que el atletismo en Kenia sufre el doping desde hace varios años, aunque defiende a Berardelli y Rosa, sus compatriotas italianos, y argumenta que “sólo el 5% de los atletas en Kenia se dopan, y que en realidad el EPO no tiene sentido en atletas que llevan toda la vida entrenando en altitud”. Canova, además, fue entrenador de Rita Jeptoo hasta 2011. En contraposición, la AMA (Asociación Mundial Antidopaje), defiende su teoría de que Kenia estaba limpia en 2012, cuando se hicieron pruebas de EPO en Eldoret.

En Kenia, los managers europeos y americanos reúnen el talento a cambio de grandes carreras con suculentos premios en dólares y euros que, claro está, los keniatas dominan sin mayor problema. Para deportistas que han tenido una infancia dura, y que han convivido con la pobreza durante toda su vida, el premio es tentador.

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El caso de Rita Jeptoo, que entre otras cosas perdió sus WMM de Chicago (pasarían a manos de Mare Dibaba) y Boston (sería Edna Kiplagat quien retendría ambos títulos), no es el único. El año 2014, como si formara parte de un cuento de terror, también tuvo otros capítulos de dopaje. Si 2013 fue el año del ocaso deportivo del ciclicmo gracias al destape de Armstong y las revelaciones de la Operación Puerto, el 2014 amenaza al atletismo con convertirse en un año que puede modificar la credibilidad de ese deporte. En diciembre, la televisión pública alemana publicó una investigación oculta que destapó el que puede ser el mayor escándalo de dopaje colectivo, y en el que, como sucediera con la mencionada Operación Puerto, están involucrados médicos, asociaciones y hasta existen sospechas de que el estado Ruso podría haber contribuido a la complicidad.

El viernes 19 de diciembre la IAAF finalmente confirmó el dopaje de Rita Jeptoo, después de que se le realizara un análisis B (contraanálisis). Los resultados A fueron difundidos el 31 de octubre en Nueva York, semanas después de que Jeptoo ganara su segundo maratón de Chicago de manera consecutiva.

“Secreto oficial dopaje. Cómo Rusia crea a sus ganadores”, una investigación de la televisión alemana, puso al descubierto cómo la Federación Rusa dopaba a sus atletas para mejorar su rendimiento. La maratonista Liliya Shobukhova, una de las mejores fondistas que ha dado Europa después de Paula Radcliffe, está en el centro de la tormenta, después de ser acusada de positivo, doping que habría sido encubierto por la Federación del país europeo, y que habría incluido acuerdos y sobornos con dirigentes del país que gobierna Putín, medios rusos y hasta el hijo del presidente del a IAAF, Lamine Diack.

La federación, siempre predispuesta a la polémica, protagonizó de manera indirecta un episodio con el lanzador Robert Harting, después de que el alemán decidiera bajarse de la precandidatura a atleta del año por estar en desacuerdo con la nominación de Justin Gatlin, quien recurrió al dopaje en el pasado. La tormenta recién comienza y ni el reemplazo de Diack al frente de la IAAF parece calmarla. Aunque estará en las antípodas del año olímpico, el 2015, con los panamericanos y juegos de europa, además de las fechas de Diamond League y el Mundial de Atletismo de Beijing, estará bajo la atenta mirada del mundo del atletismo.

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George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.