Libros

Ecuador en la Feria del Libro, entrevista a Alfredo Noriega

Por Victoria Agulla Tagle

Con motivo de la Feria del Libro de Córdoba, el escritor ecuatoriano Alfredo Noriega fue invitado al ciclo Narrar la muerte en la Literatura y el Cine negro en el Auditorio del Pabellón Venezuela de la Ciudad Universitaria, para dar su opinión sobre la novela negra.

Alfredo Noriega nació en Quito pero estudió en Francia, en donde vive desde hace 25 años. Es licenciado en Lingüística por la Sorbonne Nouvelle Paris III. Ha escrito poemas, obras de teatro y novelas adaptadas cinematográficamente; C’est dur de mourir au Printemps fue una de ellas.

“A primera hora de la mañana, Eulalia, descubre la desaparición de su joven hijo. Comienza una carrera contra el reloj durante la cual el lector descubre Quito, ciudad donde la violencia es cotidiana, Quito, protagonista de esta novela coral que bate al ritmo de las vidas que chocan.” es la sinopsis de Es difícil morir en Primavera.

¿Por qué elegió ese título? ¿Cómo surgió la historia?

El título es de un poema de J.L. Borges, de su libro La Rosa Profunda, creo que Borges se interroga, mejor que yo, claro, sobre lo poco que sabemos de nosotros mismos y de nuestro destino.

La historia fue surgiendo de a poco, primero fueron imágenes de una pareja en un sótano, de un hombre recorriendo las calles de Quito, sin identidad hasta que ocurrió el primer asesinato. este hecho me dio el empujón que necesitaba para avanzar.

¿Cuánto de su vida personal hay en la novela?

Nada y mucho. Alguien que quisiera descubrir en el libro algo de mi vida se lo tendría muy complicado. El personaje principal es un médico legista, profesión que no ejerzo, en cuanto a los otros, igual, no he sido nunca taxista, no soy una mujer, no he matado a nadie, etcétera. Sin embargo, en la novela hay una cantidad de emociones y de sensaciones con las que me identifico como persona; y hay, ante todo, mi memoria de Quito.

¿A grandes rasgos, en qué se diferencia la literatura europea con la latina?

Es muy difícil en pocas líneas responder a esta pregunta; supongo que los académicos tienen ahí cosas por decir; creo que de los dos lados del atlántico a los autores nos une la necesidad (el placer) de contar historias, de darles la fuerza y la validez necesarias, no solamente por ser testigos de nuestra época sino también por formar parte de la literatura de nuestros países. Encuentro que en europa la cuestión del género, de alguna manera de la especialización, es más fuerte, está más predeterminada. Se lo puede observar a través del trabajo de las editoriales. El género negro y policíaco tiene un desarrollo mayor en Europa, prueba de ello es la cantidad de ferias especializadas y el número de libros vendidos.

¿Qué le aportaron las ciudades de Quito, Bruselas y París a su vida profesional?

Vivo en Europa hace más de treinta años, y me he vuelto de allá y de acá; mi imaginario se ha transformado; mis experiencias, mis lecturas, mis valores también corresponden a esta dualidad de ser americano y europeo. Como escritor ha sido también importante la suma del francés a mi español, en francés somos menos barrocos, para decirlo brevemente, y eso me ha ayudado con la escritura.

¿Qué les diría a los jóvenes escritores latinoamericanos que están empezando?

Siempre he creído que las prácticas artísticas son muy personales, y que las recetas de unos no les sirven a los otros; podría, en efecto, aconsejarles leer, pero ellos ya lo saben; trabajar duro, también lo saben. El camino lo va haciendo uno, con las armas que tiene; nadie llega a esto sin pasar por enormes dificultades y dudas.

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Victoria Agulla Tagle

De sangre creativa e inquieta. Con una sensibilidad especial para la fotografía, descubre al mirar y narra al capturar. Lectora social con gran futuro periodístico.