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Libros

Eddy Bellegueule: el destino inevitable de ser gay

Por Fede Castello

Me gustaría comenzar a redactar la nota aclarando específicamente que esta no es una historia de amor homosexual. Si están con ánimos de leer una novela romántica, plagada de escenas de romanticismo intenso y páginas rebosantes de ternura y afecto, con un final feliz, pues entonces, este no es libro indicado para ustedes. Para acabar con Eddy Bellegueule es una historia cruda, donde el amor es un elemento ajeno a todo el libro; escrita por un autor que relata en primera persona y con una pluma realista y vacía de eufemismos, la tristeza y el sufrimiento que vivió durante su infancia y adolescencia.

El libro se sitúa en un pueblo rural del norte de Francia, a donde la globalización, las ideas de cambio, el vitalismo y las luchas por la igualdad parecen no haber llegado nunca. El paisaje descrito, austero hasta las últimas palabras, carece de estética y provoca la sensación de un invierno constante. La vergüenza, la marginalidad y la incomprensión de un niño que nació en el lugar equivocado, con la familia equivocada y rodeado de las personas equivocadas son las moléculas fundamentales que le dan consistencia a toda la novela.

 

Para acabar con Eddy Bellegueule es más bien un diario íntimo, sin recortes ni censuras, con páginas llenas de odio, asco y humillación; colmado de escenas crueles y frías, donde se puede percibir el padecimiento y la angustia de un joven homosexual que no puede aceptarse a sí mismo ni ser aceptado por su entorno. Lo habitual a su llegada al colegio era que sufriera humillaciones y golpes por parte de sus compañeros que le gritaban y escupían en la cara.

Édourd Louis redacta la historia en términos de una tragedia griega. Un niño gay que busca desconsoladamente no serlo, que hace todo lo posible para evitar sus pulsiones y no decepcionar a sus padres, que intenta encajar en la escuela, y que llega al límite de salir con una mujer para poder satisfacer a los demás, que desea con intensidad pertenecer, ser uno más, pero que jamás lo logra. Su destino está marcado, ser gay es algo inevitable, una especie de fuerza mayor que lo marca para siempre, y cual Edipo Rey, que siempre supo en su interior el final de la historia, lo deja todo y se marcha para siempre.

Salí corriendo de repente. Sólo me dio tiempo a oír a mi madre, que decía Pero ¿qué hace ese idiota? No quería estar con ellos, me negaba a compartir con ellos ese momento. Yo estaba ya lejos, había dejado de pertenecer a su mundo, la carta lo decía. Salí al campo y estuve andando gran parte de la noche: el ambiente fresco del norte, los caminos de tierra, el olor de la colza, muy intenso en esa época del año. Dediqué toda la noche a elaborar mi nueva vida, lejos de allí.

El personaje experimenta la amargura desde su llegada al mundo. No sólo su condición sexual sino su inteligencia y potencial también se ven cercenados y reprimidos por un mundo que no lo comprende. Eddy representa la lucha contra lo cotidiano, lo preestablecido, contra los dogmas y los valores. Él no quiere repetir la historia de su hermano que repitió la historia de su padre que repitió la historia de su abuelo. Estamos en presencia de un joven que se cuestiona su existencia de manera constante, que no quiere vivir la vida que fue pensada para él; un niño que quiere repensar lo pensado. El libro pone en primera plana una lucha dialéctica hegeliana persistente entre la adaptación y la revelación.

El hecho de que me gustasen los chicos cambiaba toda mi sintonía con el mundo y me movía a identificarme con los valores que no eran los de mi familia.

Eddy dejó su casa a los 16 años, terminó definitivamente con su pasado y se cambió el nombre. La portada del libro lo muestra con claridad; Édouard Louis no es un seudónimo, es su verdadero nombre, el que representa su nueva vida. Mejor dicho, el que representa su vida: no experimentó el sentirse vivo hasta después de marcharse.

 

Fede Castello

Joven pop, amante de la moda y diversos estilos. Lector de tiempo completo y ácido cuando quiere. Generación Tumblr y espíritu de periodista.