Entrevistas Sociedad

El arte como tratamiento para sanar el Parkinson

Por Augusto Dericia

Larisa Fanlo es una  Testosterone undecanoate bodybuilding ester weight bailarina profesional que, a pesar de haber recorrido parte del mundo para participar en ballets y concursos, encontró http://steroidsbesthgh.com/hgh-for-bodybuilding-for-sale_ki/ Hgh for bodybuilding for sale su vocación en la enseñanza de baile para adultos: se dedica a trabajar con personas que fueron diagnosticadas con la http://steroidsbesthgh.com/el-arimidex-afecta-las-articulaciones_7a/ El arimidex afecta las articulaciones enfermedad de Parkinson y con Where is testosterone produced adultos mayores que buscan prevenir daños en el sistema nervioso.

Larisa nació en Buenos Aires, donde empezó a bailar desde los seis años, asistiendo un total de ocho años al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Actualmente vive en Santa Fe y desde allí y, por su interés e involucramiento con los pacientes, se convirtió en la abanderada de http://steroidsbesthgh.com/when-to-do-pregnancy-blood-test_m7/ When to do pregnancy blood test América Latina en el programa internacional de EE.UU Dance for PD (Danza para la Enfermedad de Parkinson). El proyecto fue creado por profesionales de la danza de todo el mundo, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas que padecen Parkinson, y extenderlo a cuidadores y gente del entorno del paciente.

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¿Cómo empezaste a dar clases a personas mayores?

No fue una decisión, fue un camino. Empezó cuando le diagnosticaron Alzheimer a mi mamá y a medida que el tiempo transcurría, me fui dando cuenta que no alcanzaba con buena voluntad, que era necesario interiorizarse y así fue que decidí hacer un curso de acompañamiento terapéutico. Cuando la internaron a mi mamá, en mi rutina de interacción empecé a notar que tenía una muy buena afinidad con las personas mayores; estaba con mi mamá pero la visita se extendía siempre a otros residentes. Y por supuesto, siempre salía el tema de mi profesión de bailarina. Esto encendía una sonrisa en las personas y un interés en querer que les cuente dónde había bailado, con quién, y algunas veces me pedían una pequeña demostración.

Cuando su madre falleció, se desintegró todo ese mundo que era parte de su realidad. En la mudanza a Santa Fe, empezó a extrañar el contacto con los adultos mayores y con los residentes.

“Empecé a pensar en cómo unir todo aquello que había vivido para que no se perdiera en el tiempo: mi experiencia con mi mamá, mi experiencia con la danza, la afinidad con las personas mayores, la sensación tangible de estar brindando algo de mí que les hacía bien  y el invaluable cariño que me devolvían por ese momento compartido. Había que reformular todo aquello para transformarlo en algo nuevo”, comenta la docente.

Larisa investigó más profundamente en las temáticas de adultos mayores, participando en capacitaciones acerca del cuidado de ancianos, geriatría y gerontología. Además, también asistió a talleres locales de Danza Terapia para luego encontrar el programa internacional de Dance for PD.

Es la forma de honrar la memoria de mi mamá y mi profesión como bailarina

 

¿Qué aporta la danza que no tienen otras actividades como el gimnasio?

La danza es algo más, es una actividad que integra muchas funciones desde lo cognitivo, requiere de la participación y la atención de distintas partes de nuestro cerebro. Los bailarines debemos internalizar los movimientos como un todo, es decir, en cada secuencia todo nuestro cuerpo y sentimiento está involucrado, debemos pensar y ser conscientes de los movimientos que realizamos. En danza es necesario que todo mi ser este concentrado en lo que estoy efectuando. La actividad comprende fuertes conceptos de postura, de equilibrio, de orientación espacial (cómo me muevo en el espacio y cuál es mi capacidad de manejar ese espacio), de coordinación y de flexibilidad.

Larisa no duda en  señalar la utilidad que tiene para las personas que no son bailarines profesionales, ya que practicar los conceptos de la danza, se adquiere un mejor dominio de sus actividades diarias y reduce, por ejemplo, los riesgos de caída; algo frecuente en los adultos mayores. Del mismo modo el programa Dance for PD, declara que la información que posee un bailarín profesional es una gran herramienta para las personas que padecen Parkinson y para todas aquellos adultos que no lo padecen.

Además, Larisa advierte que la danza cuenta con otros dos grandes componentes que la diferencian:

La música: es el mentor, una guía, se aprende a escucharla, a entenderla y seguir su ritmo y a integrarla a las secuencias de movimientos. En danza la música jamás se utiliza como un elemento ambiental de fondo (como pasa en los gimnasios), en danza es un protagonista más.

La narrativa: en la danza siempre se cuenta una historia, en cada movimiento existe una representación, una intención; esto significa que hay un componente creativo involucrado, que será propio de cada participante. La imaginación es otro protagonista fundamental en la actividad, es una herramienta muy poderosa y es un sello, una huella digital de cada persona.

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La bailarina brinda clases a personas de 50 años en adelante en una institución gerontológica para un grupo de 15 residentes, con distintas clases de patologías (entre ellas Parkinson) y forma parte del equipo de salud de Neurociencias, un instituto modelo que trabaja con adultos mayores sanos desde la prevención, con un programa integral de entrenamiento cognitivo, para grupos de ocho a diez personas.

¿Cómo evolucionan los pacientes?

Para mí el resultado se perpetra cuando una persona, aunque sea por un instante, deja de ser un paciente luchando contra su realidad médica, o cuando una persona sana se olvida de su edad y se transforma en un artista expresándose desde sus posibilidades. Ese momento para mí es glorioso y es un regalo porque yo veo la transformación delante de mis ojos.

¿Se puede decir que la danza “cura”?

Ojalá pudiera decir que la danza “cura”, es una palabra muy grande. La danza es proceso de aprendizaje, pero por sobre todas las cosas es una actividad de alegría, es para disfrutar. Yo no vi aún ninguna persona danzar seria. Sí hay concentración y atención en el momento de aprendizaje, pero cuando llega el momento de danzar las sonrisas se encienden en los rostros de las personas. Si danzar es alegría, sin duda estamos contribuyendo a un proceso positivo.

El programa Dance for PD brinda una visión de lo que es el Parkinson a fin de que los instructores comprendan la enfermedad e instruyan en cómo aplicar los conocimientos de danza a este tipo de clases. El gran desafío es lograr que personas con diferentes habilidades y capacidades se sientan bienvenidas y disfruten del trabajo en la clase.

La beca que obtuvo Larisa  tiene una duración de dos años. Durante este tiempo es miembro del programa (Dance for PD) con acceso a todas las actividades e informaciones que los miembros comparten. La beca tiene varias instancias, una parte de capacitación online y otro workshop intensivos en vivo, en el que estará una semana completa en New York.

¿Cómo son las clases?

Las clases son las mismas ya que no tienen que ver específicamente con la enfermedad. Con el programa tenemos el objetivo de encontrar una actividad que llevará a los pacientes de Parkinson a no estar pensando todo el tiempo en su condición médica y que a su vez pudiera nutrirlos de información que los bailarines tienen, y que brinda estrategias de movimiento que ayudan a las personas con esta condición. En las clases no se habla de Parkinson y no se pretende solucionar problemas relacionados con lo médico. Busco focalizar en cuáles son nuestras capacidades, nuestras habilidades y qué podemos hacer juntos como grupo.

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Larisa señala que algunos pacientes practican parados, otros sentados, también agarrados de la barra, pero que su trabajo es generar una comunidad artística donde todos se sientan parte de ella.

¿Imaginaste esta carrera profesional?

Sinceramente nunca imaginé este camino, sin embargo tuve algunas intuiciones a lo largo de mi vida. Me interesé por la Musicoterapia, en cómo la música resulta beneficiosa para la salud de las personas. Bailar profesionalmente fue maravilloso, la retribución del público es algo único y difícil de expresar en palabras. Y la docencia, el dar clases es una experiencia que vivo con muchísima felicidad, que disfruto mucho, porque hay un ida y vuelta constante con los participantes y esto te enriquece todo el tiempo, además de ser un desafío cognitivo para mí, es algo maravilloso poder compartir una forma de arte.

Es la fuerza de todo bailarín que se expresa con el alma. Cuando no sale la coreografía es intentarlo una y otra vez. No se cansan. Es el inconformismo, es el espíritu de querer mejorar. Y Larisa tiene el espíritu de aliviarles la vida a esas personas a través de su propia pasión. Es el placer de ambas partes. Es la satisfacción de transmitir el amor por el arte.

Augusto Dericia

Periodista profesional y por vocación. Divertido, curioso, inconformista y de espíritu crítico. La música, su cable a tierra. Sueña por un mundo más justo.