Libros

“El Conquistador”, la historia contada por el indio

Por Luciano Zahradnicek

Tomar la decisión de leer una novela escrita por un henry cavill height argentino que pone como protagonista a un buy 500 instagram followers fast habitante azteca del Imperio de Tenochtitlan, fue un verdadero punto de inflexión entre los prejuicios y la búsqueda de algo nuevo para alguien como yo, que se formó leyendo las fantásticas historias de J.R.R. Tolkien y J.K. Rowlin.

Con esa base literaria, era imposible imaginar que detrás de la tapa de anavar for women “El Conquistador”, Federico Andahazi podía hacerme sentir la compulsión por leer ese libro, que reversionaba  la historia del buy likes and followers for instagram descubrimiento de América.  

foto 1

12 de octubre de 1492 d.C. No es sólo una fecha. Es un hito en la historia de la humanidad que marcó la división del mundo en subordinantes y subordinados, los cultos y los incultos. Es el momento en la línea de tiempo, en que se produjo la división política del globo. Los blancos, católicos y cultos Europeos habían descubierto un nuevo continente repleto de bárbaros a los que debían salvar de su condición a través del adoctrinamiento de la cultura europea. De la mano de Cristóbal Colón, bajo el apoyo de los reyes Isabel y Fernando de Castilla y Aragón, comenzó la civilización de los pueblos americanos.  

¿Pero cómo hubiese sido el mundo si la historia fuera al revés? ¿Qué hubiera pasado si los mexicas hubiesen descubierto Europa bajo el apoyo del imperio de Tenochtitlan?

Federico Andahazi nos cuenta la historia con ojos latinoamericanos pensando en que antes de que Colón llegara  a América, fueron los mexicas quienes visitaron Europa. Este es el punto central de “El Conquistador” y es lo que la convierte en una novela apasionante.  

Quetza es un habitante del Imperio de Tenochtitlan, quien aprende de la mano de un sabio, las verdades y los misterios de la cultura de los mexicas. De niño se interesa por la teología politeísta, economía y política de la cultura. Y hasta aprende a confeccionar barcas para navegar las aguas.

Al haberse convertido en un hombre, las presiones sociales y el poder el imperio hacen que Quetza inicie una expedición para saber que hay más allá del horizonte. Así es como se enfrenta con un nuevo mundo, una cultura egoísta, que adora a un hombre que sufre en una cruz.  

 

5.0.2

Federico Andahazi

“El Conquistador” no es una novela más de la literatura precolombina. Federico Andahazi escribió la obra con tal sentido de realidad, que el lector siente que cada una de las proezas de Quetza, podrían haber sido parte de la historia real.  

Las 279 páginas que componen la obra se dividen en tres partes cronológicamente relacionadas. En el inicio, el autor nos sitúa en el corazón de la cultura azteca, mostrando la cotidianidad de la vida del protagonista desde que es niño hasta que se convierte en hombre. La segunda parte relata las anécdotas del viaje de Quetza hasta la nueva tierra: Europa. La última, es la etapa más apasionante de la historia, donde se produce el choque cultural entre los mexicas y los europeos. Con un final que entrelaza la ficción con la realidad, Andahazi mantiene la tensión hasta la última página y deja en el lector un sensación de vacío.

Este libro es un trabajo que, además de su función literaria, cumple como un didáctico manual para conocer más a fondo la cultura azteca y  el modo de vida de los que siempre habitaron América. Nos pone en el ejercicio de  reflexión,  para pensarnos a nosotros como habitantes de este continente, que concebimos a la historia de la humanidad tal como nos la contaron, con las creencias y con los valores que nos impusieron. Con la idea de que lo que había antes, era malo.  

Personalmente creo que ahí es donde reside el valor del trabajo de Andahazi, que con audacia y profesionalismo salió de los clichés del mercado literario y le ofreció al público latinoamericano un trabajo, con el que pudieran conectar con lo más profundo de la historia de su continente.

Luciano Zahradnicek

Curioso, inquieto y filosófico. Admirador del arte la música y el teatro. Me defino como un compulsivo lector. Periodista profesional.