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El Currículum Vitae no va más

Por Nicolás Bargioni

Hasta hace aproximadamente diez años, ningún empleador de saco y corbata hubiera tolerado la audacia de cualquier postulante de presentarse a una entrevista de trabajo sin su Currículum Vitae; impreso en mano. Sin dudas, la situación hoy es diferente.

Estamos en plena época de transición (si no es que ya está terminando) donde el avance de la influencia de las redes sociales (encabezadas por Facebook y Twitter) está afectando nuestra imagen. Y lo está haciendo de formas que, todavía, algunas personas desconocen y, peor aún, dicen restarle importancia.

En su libro “Yo 2.0”, Dan Schawbel, “gurú de la marca personal” (según The New York Times), ofrece una guía para aprovechar todo el potencial de los nuevos medios de comunicación, siempre aplicado a la promoción del lector.  Con tres partes de no más de cuatro capítulos cada una, el autor propone de manera catedrática una suerte de pasos a seguir. Comienza por el “tanteo del terreno”, luego explica todo lo que refiere a la construcción de la marca personal (literalmente: personal branding), y finaliza con el broche de oro titulado “Ahora usted tiene las riendas”. Seductor, ¿verdad?

Probablemente nos hayamos encontrado con bibliografía similar y estemos en la disyuntiva de elegirlo debido a que:  “todo es lo mismo, pero con distintas palabras”. Bien, seamos capaces de escindir lo que atañe a la búsqueda de empleo, de lo que a redes sociales se refiere. Schawbel organizó un cosmos impensado a partir del caos que, en casi todos los casos, se genera al momento de actualizar y, peor aún, crear desde cero nuestro CV: el videocurrículum. Desde luego que en algunos casos será más o menos útil que en otros pero, definitivamente, servirá para distinguirnos de los demás cuando aspiremos a un puesto en ventas o marketing, por ejemplo.

El texto está dedicado a quien se encuentre en búsqueda de trabajo, a aquellos que quieran dar un giro de 180° a su carrera, a quien aspire un ascenso y, básicamente, a todos aquellos que entiendan – o quieran entender – la verdadera importancia de redes como Linked In, Facebook, Twitter, entre otras.

Es una buena oportunidad de abrir la mente tanto para empleados como para empleadores. El uso de las redes sociales trascendió. Ya no es lo mismo que hace ocho o nueve años cuando los de la Generación Y (o millennials):  “usurpábamos el Face», no nos despegábamos del PetSociety, o manteníamos eternas charlas en el muro de algún amigo; que hoy nos avergonzarían tanto o más que las fotos que subíamos de nuestras épocas de niños, y hasta bebés, vaya uno a saber con qué fin. Lo dejemos a nuestro criterio.

Palabras más, palabras menos, nuestro perfil de Facebook, de Twitter, de Linked In, etcétera, es literalmente eso:  un perfil. Somos nosotros mismos, pero en la red. Es lo que somos, pero también lo que fuimos, y lo que fuimos no siempre nos enorgullece. Por tal motivo, Dan Schawbel ofrece herramientas para que comencemos a mejorar – de atrás para adelante y viceversa – la imagen que damos a los demás a través de la web.

¿Por qué? Porque, aunque no lo creamos, hay grandes empresas para las cuáles pesa más nuestro Facebook que cualquier Currículum. Esto se da por el simple hecho de que:  “las empresas no buscan robots, buscan personas” (Dan Schawbel, sic.);  y las personas no son simples cartas de presentaciones y enumeraciones de experiencias previas. Las personas son historias, vivencias, sentimientos y emociones. ¿Cuántas veces publicamos en nuestros perfiles nuestro estado de ánimo? Los postulantes Juan y María tienen un perfil en su vida real y otro en su vida virtual, pero no por ello fingen ser otra persona; la historia comienza cuando el Señor Empleador quiere conocer más a los postulantes que están a un “OK” de conseguir el trabajo. ¿Y quién mejor que Don Facebook para presentárselos en cuerpo y alma?

 

Nicolás Bargioni

Conductor y productor de radio. Amante de las discusiones. Dentro de poco voy a tener un papel que dice que seré periodista. Rock y literatura.