Система микрокредитования физических лиц сформировалась и получила широкое распространение всего каких-то 5-6 лет назад. Что это дало обывателю? Например, на данный момент вы легко можете получить займ на карту мгновенно круглосуточно без отказа 50000, а это, согласитесь, является очень серьёзным показателем успешности работы системы микрозаймов. Никогда раньше деньги в долг нельзя было получить настолько просто.
Libros

El Espantapájaros de Oliverio Girondo: ¡Fuera Cuervos!

Por Pao Gonzalez

¡Fuera convencionalismos dentro del Arte! ¡Fuera leyes esquemáticas de la narrativa que encuadran, limitando el pensamiento!

Siguiendo con las corrientes desplazadas que han sido vanguardia en otros tiempos, hoy me gustaría conversar sobre el “ultraísmo” y uno de sus primeros referentes en nuestra región: Oliverio Girondo.

Las principales líneas de esta forma literaria giraban en torno al uso de la metáfora como elemento principal, al mismo tiempo que la anulación de nexos y adjetivos. Se buscaba el predominio de la anécdota por sobre el sentimentalismo poético tradicional, rompiendo con la estructura lógica del discurso literario.

Nacido en agosto de 1891 en Buenos Aires, Oliverio Girondo era miembro de una familia bien posicionada, conoció el mundo desde joven como también las publicaciones precoces. Sus primeros escritos pueden encontrarse en revistas de la época como la “Martín Fierro” donde compartió páginas con Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal, entre otros. Fallece en 1967 en Buenos Aires.

Dueño de una poesía descontracturada, al punto de que las palabras eran organizadas de manera que formasen figuras y así lograr unir la plástica con la literatura, Girondo crea imágenes insuperables a través del humor, la ironía, el sarcasmo o la desesperación. Una de sus obras más conocidas, “El Espantapájaros” es “un libro admirable del que no ha hablado un solo crítico de las grandes publicaciones, y al que la envidia ha evitado toda alusión, está la enjundia del talento irrespetuoso que es lo mejor del argentino”, en palabras de Ramón Gómez de la Serna.

La exaltación de todos los sentidos es la herramienta privilegiada de Oliverio Girondo para transmitir sensaciones elevadas al límite, desde su amor hacia las mujeres que “saben volar” como la minuciosa descripción del suplicio que implica su personalidad múltiple y nerviosa.

Luego de leer la selección de poemas que conforman “El Espantapájaros” uno queda con el sabor extraño de que se vive en un mundo inútil y aburrido… pero no porque no ocurran en él cuestiones a rescatar, a experimentar con intensidad, sino porque somos nosotros los que envueltos en la rutina dejamos pasar la vida misma como si fuese un simple viaje con un destino inevitable.

Poema Nº 11

Si hubiera sospechado lo que se oye después de muerto, no me suicido.
Apenas se desvanece la musiquita que nos echó a perder los últimos momentos y cerramos los ojos para dormir la eternidad, empiezan las discusiones y las escenas de familia.
¡Qué desconocimiento de las formas! ¡Qué carencia absoluta de compostura! ¡Qué ignorancia de lo que es bien morir!
Ni un conventillo de calabreses malcasados, en plena catástrofe conyugal, daría una noción aproximada de las bataholas que se producen a cada instante.
Mientras algún vecino patalea dentro de su cajón, los de al lado se insultan como carreros, y al mismo tiempo que resuena un estruendo a mudanza, se oyen las carcajadas de los que habitan en la tumba de enfrente.
Cualquier cadáver se considera con el derecho de manifestar a gritos los deseos que había logrado reprimir durante toda su existencia de ciudadano, y no contento con enterarnos de sus mezquindades, de sus infamias, a los cinco minutos de hallarnos instalados en nuestro nicho, nos interioriza de lo que opinan sobre nosotros todos los habitantes del cementerio.
De nada sirve que nos tapemos las orejas. Los comentarios, las risitas irónicas, los cascotes que caen de no se sabe dónde, nos atormentan en tal forma los minutos del día y del insomnio, que nos dan ganas de suicidarnos nuevamente.
Aunque parezca mentira —esas humillaciones— ese continuo estruendo resulta mil veces preferible a los momentos de calma y de silencio.
Por lo común, éstos sobrevienen con una brusquedad de síncope. De pronto, sin el menor indicio, caemos en el vacío. Imposible asirse a alguna cosa, encontrar una asperosidad a que aferrarse. La caída no tiene término. El silencio hace sonar su diapasón. La atmósfera se rarifica cada vez más, y el menor ruidito: una uña, un cartílago que se cae, la falange de un dedo que se desprende, retumba, se amplifica, choca y rebota en los obstáculos que encuentra, se amalgama con todos los ecos que persisten; y cuando parece que ya se va a extinguir, y cerramos los ojos despacito para que no se oiga ni el roce de nuestros párpados, resuena un nuevo ruido que nos espanta el sueño para siempre.
¡Ah, si yo hubiera sabido que la muerte es un país donde no se puede vivir!

Oliverio Girondo.
El Espantapájaros.

Pao Gonzalez

Auténtica, justa, embalsamada de espíritu crítico y adoradora de los bellos momentos. Ama el cine, los libros y es abanderada de los derechos humanos. Periodista por vocación y profesión, sus letras son las de alguien que escribe desde el corazón.