Música

El Mató a un Policía Motorizado y la Dinastía Scorpio

Por Santiago Jorge

Resulta difícil explicarle al paladar negro del rock y de la música en general, el fenómeno que se presenta con El Mato a un Policía Motorizado: su nuevo disco suena bastante parecido a sus antecesores y cualquiera podría decir, con razones ciertas, de que es más de lo mismo, que abusan de la progresión en la guitarra para pasar del indie al punk-trash y que sabido es que sus canciones pasarán de la calma al huracán y viceversa en pocos segundos.

Pero a no malinterpretar ni confundir, La Dinastía Scorpio no aburre ni se vuelve tedioso con su previsibilidad sino todo lo contrario, su repertorio está lleno de la energía típica del grupo, desborda de sonido propio, parece un clásico aún a la primera escucha y va encaminado a serlo en los conciertos motorizados.

Prueba de lo antedicho es que en las últimas presentaciones de la banda platense, ninguna canción del último álbum quedo afuera del set-list y la mayoría de ellas fue coreada con emoción por el público, lo que también viene a confirmar el gran momento y salto de calidad (cantidad) en cuanto a convocatoria que está atravesando El Mató.

En lo estrictamente musical, con La Dinastía Scorpio el grupo parece no querer renunciar a sus bases ni traicionarse a ellos mismos: sonido adolecente de garage a pesar de que ya empiezan a tener una trayectoria propia; guitarras distorsionadas y sucias, sin demasiado maquillaje digital que marcan el pulso y vida propia de las canciones; sumado a los potentes sintetizadores y teclados de Chatran Chatran que se encargan de darles el climax especial que cada una de ellas requiere.

En “Mujeres bellas y fuertes” y sobre todo en “Chica de oro”, joya del disco que ya era conocida por alguna que otra maqueta colgada en la red, Santiago Motorizado da cuenta de su tacto para mezclar melancolía y nostalgia con la efusividad de los anhelos en una simple canción. “Magnetismo”, que abre el álbum, con tan solo una guitarra y voz es el anzuelo perfecto para que los mal pensantes se quejen de lo facilista y de que bien podría haber sido compuesta por un principiante en un taller de composición y armonía, ¿pero eso a quien le importa si al final gusta y mucho?

Con “Nuevos discos” y “La cobra” llega la archi confirmación de que se puede expresar mucho sin necesidad de decir nada, pues la letras de ambas no suman juntas más de cuatro líneas, pero transmiten infinidad de sensaciones. Hay guiños al pop en “Yoni B” y “Mas o menos bien”, esta última un canto al optimismo que por fin viene a reemplazar a la ya viejita “Es solo una cuestión de actitud” para aquellos que quieran empezar una mañana sin recordar los pesares.

Para finalizar, y en este enredo por justificar la potencia de una banda simple pero original, que ha sido por mucho tiempo marginada de la atención de los especialistas; nada mejor que traer en cita al genial de Duke Ellington, que hace setenta años al ser consultado por una señora acerca de qué era el swing, le contestó: “Señora, si se lo tengo que explicar es porque no lo va a entender”.

Santiago Jorge

Comprador compulsivo de discos, escriba constante y Escritor ocasional. Abogado y docente en la Universidad Nacional de Jujuy.