Música

El Salmón contraataca con Bohemio en la calle

Por Santiago Jorge

cheap corel motion studio 3d Andrés lo hizo otra vez. Después de críticas impiadosas, de su nombre bastardeado en programas de chimentos y de su intimidad violada gratuitamente por cualquier opinólogo de turno; de un solo suspiro http://www.flexmail.eu/steroid/4/methandienone-dianabol-dosage.html methandienone dianabol dosage Andrés Calamaro vuelve a su hábitat natural: la cima del rock argentino. Todo ello en virtud de un disco silencioso en cuanto a marketing pero contundente en lo que a contenido se refiere. Las diez canciones que integran purchase Autodesk Advance Steel 2016 Bohemio no admiten grietas y se decantan por si solas, su camino es inequívoco: el éxito.

El álbum arranca con steroids documentary “Belgrano” un sentido e íntimo homenaje a download autodesk motionbuilder 2015 Luis Alberto Spinetta donde la vuelta de http://southamptonfreelibrary.org/musclechemistry-igf-1 musclechemistry igf-1 Gringui Herrera en guitarra se encarga de que la armonía sea un clímax perfecto. El sello calamarezco (hits radiales con destino a clásicos del inconsciente colectivo) no tarda en llegar: download Autodesk Inventor Lt Suite 2015 “Cuando no estas”, el primer corte ya es una realidad; http://www.flexmail.eu/steroid/21/dianabol-before-after.html dianabol before after “Rehenes” es un rock con aires a buy Online Microsoft Visual Studio Professional 2013 Los Rodríguez donde Andrés saca de la galera un estribillo de los suyos, de esos que no se dejan de cantar tan fácilmente: “vayamos pintados con sangre de los dos/ siempre, siempre”, una maravilla que vale la pena escuchar. Con buy xilisoft dvd creator 3 “Plástico Fino” e http://southamptonfreelibrary.org/anti-estrogen-blocker anti estrogen blocker “Inexplicable” se arriba a la primera conclusión y se cierra la ecuación: el tipo es un puto genio que sabe de antemano que sus canciones están determinadas a la simpatía con el público.

A diferencia de su anterior trabajo “On the Rock” donde Andrés había convocado a una especie de dream team mundial y musical (Diego El Cigala, Enrique Bunbury, Calle 13, Pablo Lezcano, El Langui, Vicentico), en “Bohemio” no hay invitados, quizá sea un artilugio para poner a la canción por encima de todo. Así es como en “Dentro de una canción” y “Nacimos para correr”, dos epifanías musicales firmadas (se nota) por un existencialista que pasó la barrera de los cincuenta años con demasiadas emociones y con todavía muchas ganas de mirar adelante, el género “canción” (si es que existe) tiene en Andrés Calamaro a su gran artesano.

El único coqueteo musical con otro ritmo llega con la homónima al disco, “Bohemio”, con guiños al bolero, es una canción que pareciera ser autorreferencial, cantada en tercera persona donde el autor se confiesa “te quiero porque a pesar del abismo/ vas a seguir siendo el mismo”. Para el final, “Doce pasos” una letra de Marcelo Scornik le da el único tinte de reviente rockero que tantas veces nos tenían acostumbrados los discos de Calamaro.

Mucha agua pasó por debajo del puente y mucho se habló de Andrés en estos tres años sin novedades discográficas y dos años sin giras por la Argentina. Con “Bohemio” volvió la hora de hablar de música, de un Andrés Calamaro que en sus letras se confiesa y le reza al futuro: “y cada vez que suene mi canción/ voy a volver a nacer otra vez”. Y tiene razón, dentro de muchos años nadie se acordará acerca de episodios chimenteros ni amarillos, quedarán sus canciones, nuestras canciones, la banda sonora de una época, esa que Calamaro supo componer y cantar.

Santiago Jorge

Comprador compulsivo de discos, escriba constante y Escritor ocasional. Abogado y docente en la Universidad Nacional de Jujuy.