Moda

El segmento silver: La (nueva) edad de oro

Por Cintia Alvarez

¿Alguien dijo “una segunda oportunidad”? De eso parece tratarse el fenómeno silver, silver pound o segmento plateado (en clara alusión a las canas). Una especie de renacimiento (cual ave fénix) de la mujer para convertirse en una mujer sin edad (que no significa negación).

No tenemos buenas noticias para aquellos que consideran a la juventud como sinónimo de inmadurez o sólo la asocian a cuestiones físicas. ¿De qué se trata esta segunda parte? Nada más alejado que verse ridículo y mucho menos tener una actitud infantil frente a la vida. Aquí, la edad no es un factor limitante. Es un bien preciado. Los años confieren seguridad y sabiduría. Hablamos de mujeres con personalidad, individualidad y actitud que gustan de todo lo relacionado con la moda y la belleza. Desandemos.

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Una vida que comienza (o recomienza) a los 50 – y la consecuente extensión de la expectativa- lo convierten en fenómeno atractivo. Por lo general, estas mujeres (la platea femenina lo “monopoliza”) ya se realizaron y van por una segunda vuelta. No estamos aquí para decretar qué significa realizarse. Cada cual lo definirá de acuerdo a sus propios términos. Para algunas tendrá que ver con su vida profesional (y desearán seguir haciéndolo). Para otras, quizá esté relacionado con su vida personal. Y para muchas con ambas. Pero, por sobre todo, son féminas con estilo. El estilo (algo que considero intrínseco) se pule en el tiempo. Y sí de paso de tiempo hablamos estas mujeres saben. Y mucho.

¿Por qué resulta tan interesante este nuevo consumidor para el mercado? Básicamente porque cuenta con el poder adquisitivo factor fundamental para que el negocio resulte (algo que no sucede con los adolescentes, principales destinatarios de la publicidad).  A su vez, comprenden que en la actualidad, salvo excepciones, no puede adquirirse un tapado o un par de zapatos con vocación de eternos. Esto se relaciona con el hecho de que crecieron (en su mayoría) en la época del fast fashion (sí, son asiduos compradores de cadenas como Zara, H&M, Topshop, etc). Saben de moda y buscan adaptar las tendencias a su estilo y a su cuerpo. Entienden que pocas prendas duran para toda la vida. Pero, mientras tanto, disfrutemos de la vida (y de la moda).

¿Cuál es el desafío del mercado frente a este suceso? Poder satisfacerlo como segmento. Es un grupo que invierte en la propia imagen y tienen placer por las compras inteligentes. Se visten “con onda” pero reconocen siempre su edad y no buscan aparentar algo que no son (casi un matiz filosófico). Para lograrlo las firmas y marcas deben lograr el (tan ansiado) poder de identificación. De una real identificación. Una persona que hoy transita los 50 0 60 años no es la misma que hace 30. Para muestra basta recorrer la historia (y la historia de la moda). No resulta azaroso que, en la actualidad, el grupo activo de consumo se haya extendido de los 15 a los 65 años.

No resulta raro que las campañas publicitarias y desfiles incorporen, progresivamente, este target. Un mayor  grado de identificación para la mujer promedio (en cuanto a su edad y a las múltiples actividades que realiza). Los creativos publicitarios apuntan a un público más real y menos ideal (otrora razón de ser de la publicidad). El fenómeno silver teje redes (por favor, sólo leerlo en clave metafórica) con firmas de indumentaria y de belleza. No podemos desconocer que el mercado defiende sus propios intereses pero, igualmente, celebramos esta nueva audiencia.

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Hablemos sobre algunas mujeres fabulosas (y conocidas) que incorpora la industria y que lo reflejan. Podemos mencionar a la estilista neoyorquina Linda Rodin, con sus 66 años, quien fuera cara de jeans J-Crew y, recientemente, la elegida para protagonizar la campaña de la marca de las gemelas Olsen. Iris Apfel, con sus 93 años, siempre es sinónimo de atención. Esta decoradora de interiores y diseñadora (de gafas, bolsos y zapatos), que alcanzó la fama a los 84 años, es inspiración permanente no sólo por su actitud hacia la vida sino para aquellas mujeres que quieren lucir el vintage (sus lecciones sobre este estilo son inigualables).

Otro ejemplo es Jane Fonda; la actriz y escritora es una de las caras de L’Oreal desde el 2006. O la mismísima Catherine Deneuve (con su misterio característico) se convirtió en  eterna musa de diseñadores como Yves Saint Laurent, su presencia en pasarelas,  editoriales de moda es eterna y campañas (por ejemplo Marc Jacobs para Louis Vuitton). ¿Quién puede negar el charme de Carmen Dell’Orefice? La denominada “Miss Vintage”, por Jean Paul Gaultier, con sus espléndidos 83 años luce como nadie; su belleza sin tiempo la convirtió en la cara de las perfumerías Rouge. Está claro, las firmas que quieran contar historias necesitan mujeres que sepan narrarlas.

Retomando a Jean Paul Gaultier basta mencionar su desfile despedida del prêt-à-porter con la participación de una desprejuiciada Rossy De Palma. O bien el caso del diseñador Rick Owens que, en su presentación en Paris Fashion Week, nos “contó” su otoño-invierno 2015 con las típicas modelos 90-60-90 y mujeres maduras.

La edad (acompañada por las experiencias de vida) inspiran. Y si de inspiración se trata no dudamos en mencionar  al fotógrafo y periodista Ari Seth Cohen y su blog advancedstyle.blogspot.com.ar, cuyo lema es toda una declaración de principios: “el estilo no tiene edad”.

Si bien es un fenómeno que ya pisa fuerte en el mundo, en nuestro país asoma tibiamente. Salvo contadas excepciones que, muchas veces, se traducen en pasarelas tipo shows, el modelaje en pasarela, aún, recae en jóvenes de veintitantos. A nivel indumentario, algunas firmas abrazan este segmento, entre ellas: Chocolate, Zito o Tramando. Quienes llevan la delantera parecen ser los avisos publicitarios relacionados con productos de belleza (en el inconsciente colectivo, seguramente, aparecerán algunas campañas televisivas sobre cremas, principalmente).

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Metafóricamente hablando, la mujer de más de 50 puede traspasar el muro. Si nos dan a elegir optamos por la vidriera que separa a Audrey Hepburn de los diamantes en Desayuno en Tiffany’s. En nuestra remake, lejos de contemplarla puede atravesarla. Por indumentaria y “modelos” que la reflejen. O por diamantes. Lo que desee. No juzgamos.

¿Fenómeno efímero? ¿Tendencia? No lo sabemos, mientras tanto parafraseando la canción…No sabemos si nos dejamos puesto el sombrero (es una cuestión de gusto) pero sí la madurez y la sabiduría que cuentan.

Cintia Alvarez

Licenciada en Comunicación Social y periodista de moda. Muy musical. Ama reír y leer. Adora los accesorios que hacen la diferencia, especialmente la personalidad y el humor.