Sociedad

El sueño de los niños palestinos

Por Augusto Dericia

Conocer el Winstrol dosage oral mar es uno de los deseos más comunes de todos, más todavía si se vive en un lugar mediterráneo. Pero para los niños Http //buy-steroids.com.au/ review palestinos se trata de un Manque testostérone homme sueño, a pesar de encontrarse a pocos kilómetros de la http://lindasfinefoods.com/clenbuterol-walmart Clenbuterol walmart playa.

Los palestinos disponen de la http://festejossantairene.com/?top=proviron-over-the-counter Proviron over the counter costa de Gaza con salida al http://royalmaderavineyards.com/can-you-buy-steroids-legally-in-china Can you buy steroids legally in china Mar Mediterráneo. Pero entre la http://kokinetics.com/dhea-and-testosterone Dhea and testosterone Franja de Gaza y http://kenwoodliquors.com/test-e-boldenone-winstrol-cycle Test e boldenone winstrol cycle Cisjordania no hay conexión territorial e http://www.giftcards.sugarlandmall.com/testoterona Testoterona Israel -que controla la zona- no autoriza la entrada a Gaza de palestinos que no residan allí, salvo excepciones.

Por eso, los palestinos habitantes de Cisjordania se ven imposibilitados de conocer el mar. Pese al conflicto étnico, religioso y político; un grupo de Reductil fit 1 a mujeres israelíes son las encargadas de cumplir el sueño a los niños palestinos.

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Todo surgió cuando Tzvia invitó a su casa, en Israel, a dos familias palestinas para el cumpleaños de su nieta. Tras la fiesta, uno de los padres palestinos pidió llevar a sus hijos a la playa porque nunca habían visto el mar.

Así fue que Tzvia Shapira, Rachel Afek, Riki Shaked-Trainin y Amira Ityel crearon, en 2007, la ONG Min el Bahar (Del Mar, en árabe), con el objetivo de que los niños palestinos puedan vivir la experiencia de pisar arena, armar castillitos y nadar en el mar.

Ellas cuatro, 600 voluntarios y el aporte de donantes a través de su página web, hacen posible que 1400 niños, acompañados por sus madres, disfruten de un día de campamento de verano cada temporada.

“Es reconfortante la alegría de los niños cuando se encuentran con el mar, las olas y la arena”, señalan las encargadas del proyecto.

Además de conocer el mar, el campamento integra talleres de teatro, pintura, escultura en arcilla, narración de cuentos y otras actividades sociales, en un centro comunitario en Jaffa que abrió sus puertas para recibir a los invitados de Cisjordania.

Mientras los niños se entretienen, las madres forman un círculo para contar su vida cotidiana, compartir sus dificultades y esperanzas, así como sus pensamientos sobre la situación política y las perspectivas para el futuro del conflicto.

A las cinco de la tarde, los niños y sus madres terminan el largo día de verano con un paseo en lancha en el puerto de Jaffa.

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Las voluntarias comentan que el proyecto ganó un amplio reconocimiento en la comunidad palestina y que muchos niños que todavía no conocen el mar, esperan ansiosos su turno de verano. Además, agregan que los niños y las madres viven una experiencia única y renovadora, ya que salen esperanzados con respecto a una futura resolución del conflicto.

Tzvia asegura que los voluntarios también se encuentran con una experiencia particular: “estas visitas son lo mínimo que podemos hacer. Hay que acabar con la demonización que nuestro gobierno hace de los palestinos”. Rachel, otra de las fundadoras, agrega: “la lección más importante ha sido conocer a los palestinos. Tenemos estereotipos y miedos, hay que acabar con ellos. Cuando lo haces, te sientes como una persona nueva”.

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La sensación de pisar la playa y sentir la arena entre los dedos. Escuchar cuando se rompen las olas. Ver las gaviotas revoloteando. Tener al frente semejante charco de agua. Como toda primera vez, el miedo y las ganas de hacerlo. De a poquito apoyar un pie, sacarlo y luego los dos pies. Acostumbrarse a la temperatura del agua y zambullirse. Luego, disfrutar de un día de playa.

Porque el mar para los niños palestinos es más que agua: es cruzar la barrera de su zona de residencia, pisar la tierra del colonizador, romper el prejuicio contra los israelíes, concretar un acto político de manera pacífica y desafiar su vida y su destino.

Un último mensaje: mientras los políticos buscan mantener los conflictos, aumentar sus intereses y mantener separadas a dos naciones; existen personas muy diferentes que buscan unirse.

Augusto Dericia

Periodista profesional y por vocación. Divertido, curioso, inconformista y de espíritu crítico. La música, su cable a tierra. Sueña por un mundo más justo.