Música

Elliott Smith: (Too) Good to go

Por Mily Yorke

|Por Milagros Amondaray @milyyorke

Hay pocos libros que llevo conmigo a todas partes. Uno de ellos es Just Kids, de Patti Smith. La razón es sencilla: lo que cuenta Patti allí es universal. Los viajes, las amistades, la libertad, los caminos que uno decide tomar, el amor por el arte, los vínculos más allá de la muerte son tópicos que, en mayor o en menor medida, hacen eco en alguien.

Pero la grandeza de Just Kids tiene relación con el modo en el que ella nos cuenta su historia sin pretensiones. La cuenta tal como la vivió. Sin eufemismos. Sin recursos literarios. Patti es honesta. Sin embargo, nadie más pudo haber volcado toda esa sucesión de hechos de esa manera y eso es lo que la vuelve única, lo que la convierte en continuo referente de otros artistas.

Elliott Smith tenía el mismo gen que Patti. Lo suyo era simple. Era una guitarra. Era un piano. Era la verdad más oscura puesta en palabras. La epifanía se produce en el momento en el que uno vive (sufriendo, disfrutando, padeciendo) y luego pone sus discos. En cuestión de segundos se evidencia qué es lo que hacía a Elliott diferente. En medio de su propio tormento, tradujo sensaciones de las que no podemos liberarnos, y lo hizo sin parecerse a nadie.

No era un clon de Buckley ni de Drake. Elliott podía pasar de una declaración de amor poética (“I’m in love with the world through the eyes of a girl”) hasta una auto análisis duro (“My feelings never change a bit, I always feel like shit”). Todo lo que escribió, sin embargo, y más allá de la sinceridad, estuvo siempre contaminado por una suerte de resignación ante situaciones que no podía cambiar, como la relación con su madre (plasmada en la brillante “Waltz #2”) o con la vertiginosa vida a la que no podía ponerle freno (“You never know what kind of fight is gonna appear”).

«Murió en 2003, a los 34 años, de dos puñaladas en el pecho aparentemente auto infligidas. Las circunstancias de su muerte no fueron totalmente esclarecidas en la autopsia», dice Wikipedia de él.

Lo que también hace que hoy, al escucharlo, dispare la recriminación “¿Por qué mierda te fuiste?” es esa dualidad de hombre autosuficiente que podía con todo, con el alcohol y la droga, con la hipocresía de la fama, con las noches de paranoia a la deriva; y a la vez de hombre que siempre estaba como de rodillas, ante el amor y ante una búsqueda de paz que jamás pareció encontrar. Por eso quizás sus canciones estén llenas de plegarias sin atender (“Drink up baby, forget the stars/stay up all night”) y de necesidades básicas pero complejas de satisfacer (“All I want is happiness for you and me”).

La famosa escena de Elliott parado con su guitarra y su traje blanco en la entrega de los Oscar lo termina de configurar. Él, en un ámbito ajeno, cantando “I know that you rathersee me gone that to see me the way that I am” ante gente que lo miraba preguntándose de dónde había salido ese hombre que no podía levantar los ojos del piso. Esa frase, tan triste, tan real, es Elliott siendo intransigente consigo mismo y es Elliott aceptando su condición de persona hipersensible que ruega por encontrar un espacio para mostrarse genuino. Lo encontró, sí. En su música.

“All I need is a safe place to bleed”, escribió en la profética “True Love”. Creo que todo se reduce a eso: a un hombre en un rincón, aguardando. ¿Aguardando qué? No lo sé. Porque en “Good to Go” (mi favorita personal) puso “I’m waiting for something that is not coming”. Something. Algo. Indefinido. Algo. Sin nombre. Elliott nunca le puso rótulo a su búsqueda, a su espera.

Quizás porque quiso que hoy, cuando algunos nos acostemos a escucharlo, podamos ponerle cara a nuestro propio vacío. Porque todos, en algún momento, algo queremos y de algo huimos y, como tan bien lo reflejó en “Going Nowhere”, compartimos un mismo miedo: el miedo al olvido.

Mily Yorke

Escribe sobre Cine en La Nación pero su creatividad a la hora de volar no tiene limites. Por eso amamos tenerla en Negro&White. Diferente, ama el brit pop y en especial a Thom Yorke. Hoy sueña desde Londres.