Música

Érica García con aroma a 2×4

Por Matías Montoya

Luego de un tiempo prolongado sin editar un disco, Érica García nos presenta Tangos Vampiros, obra netamente compuesta por ella. Si bien sabemos que los cimientos musicales de García fueron gracias al rock, por estos días nos brinda un álbum plenamente dedicado al concepto del dos por cuatro.

Atrás quedaron las épocas de Amorama, álbum que la catapultó al estrellato, y su estadía en Estados Unidos buscando el oficio como forma de vida (creó la New High Art, un espacio de arte vanguardista en el Chinatown de Los Ángeles). Hace ya varios años, fundó una academia que forma y educa la vocalización de sus alumnos, futuros músicos argentinos.

Lo fundamental es su cuarto disco

Los matices y firuletes que posee cada uno de los temas son un aporte que García logra con gran virtud. Los nueve temas son de su autoría. Quizá su voz no presenta la esencia de lo que el tango base pide, pero la conjunción entre letra y música hace que su voz quede relegada a un costado. Algo hecho a propósito o no, pero le da al disco una simpleza y a su vez una belleza inmaculada.

“Cuantos soles esperarte, cuantos truenos con tu nombre”, nos recita en Viento con una voz melodramática y con una tristeza sin remedio. Otro buen tema es 1, donde trasciende la picardía en el cuento que relata. “Vuelan dos pájaros negros, son nuestras almas mi amor” canta Érica mientras de fondo sus bandoneones explotan tocando con cierta crudeza lo que se va expresando.

El desamor también está presente en Cuervos “si te quise no me acuerdo, todos los hombres son cuervos”, canta con voz rabiosa y violenta. El tributo se hace presente en Me Besó Gardel. En forma de sueño, el tema va tomando color a medida que transcurre la narración, “el mejor amante, cantautor errante” grita sin tapujos. Buen tema en forma de homenaje. De 100 a 1000, La Valija de París, Paloma, Y Te Vas y Tangos Vampiros son buenos productos musicales, el bandoneón y la guitarra de fondo dan simpleza, pero a su vez, color tanguero. Para los jóvenes de esta época que quieran comenzar a incursionar en este estilo musical es una buena adquisición.

El gran hallazgo es la búsqueda de los instrumentos. Los bandoneones son muy interesantes y la ayuda del contrabajo y las guitarras criollas, hacen que García sólo dedique su tiempo a cantar. Tangos Vampiros es un disco que ilustra muy bien la manera y el pensamiento de los porteños y eso es esencial para cualquier músico que buceé en este estilo musical.

Para muchos críticos este nuevo trabajo puede ser un quiebre en su carrera, pero se trata de una vuelta de tuerca bien elaborada. Arriesgad0 quizá, pero bienvenido sea.

Matías Montoya

Periodista Deportivo. Secretario en @AACurling. Melómano. Fanático del Deporte. Colaborador en @AARevista. Redactor en @agrupaciondepor