Música

Everything not saved will be lost pt 1, cuando ser ellos mismos dejó de ser difícil

Por Gervasio Guiñazu

“…Cinco jóvenes se apoderan del Reino Unido, a los empujones…” Cada vez que escribo una reseña de un disco de Foals, no puedo evitar usar esa frase, que fue la primera que use alguna vez para describirlos.

Y a modo de introducción, podemos separar a la vida de la banda en dos etapas, pero atemporales así misma. En una, la primera, la mejor, la original y la que siempre quisimos que vuelva, está Antidotes, ese Foals que empuja, escupe y dice las cosas como quiere, esos que en su momento se decía habían inventado un nuevo género. La segunda, “Total Live Forever” (2010) “Holy Fire” (2013) y “What went Down” (2015) tres discos que los chicos de Oxford se esforzaron por dejar de ser ellos mismos para poder romper todo y empezar de vuelta, la clave de cualquier legado Postpunk que la Inglaterra post Thatcher les dejó.

Parece que cuatro años le sirvió y mucho a la banda. No solo la salida de su bajista Walter Gerves fue una piedra que tuvieron que superar, pero el hecho de que después de tres discos de experimentación plena debían buscar un camino. El anuncio llegó a principios de 2019 con la premisa de, dos discos, en un año, divididos en dos estaciones. Es así que hace unas semana llegó “Everything not saved will be lost Pt 1” y las dudas se disiparon. Foals no volvió a ser Foals, renacieron renovados.

No me importan los adelantos, no quiero escuchar canciones sueltas. Si hay algo que tiene Foals es que piensa los discos de manera integra. Un disco de ellos es una obra total y no separada en uno o dos hits. “Everythig…” Arranca con Moonlight en una especie de preludio, algo que ya habían hecho en Holy Fire. Y Yannis Philippakis nos canta desde su lado más esotérico. Pero lo lindo, y no se cómo describirlo sino, es cuando escuchamos ese beat dance punk de fondo. Foals cambia entonces su math rock, y se transforma casi en una electro industrial. En la manera en que no podían sonar en 2008. Solo les hace falta dos minutos para mostrar lo que el postpunk debería haber sido.

De los adelantos, Exits y On the Luna suenan a un renovado Foals. Pero Sunday, un melodrama dominguero para escucharlo a 30 km/h en el auto. Pero, que lindos los peros, para irse lejos de London Thunder, nos regala casi un minuto de House y cruces de voces para que no nos olvidemos que vinieron a salirse con la suya.

Apenas tuvimos el lanzamiento, también pudimos ver el video de “White onions” un galope progresivo, donde Phlippakis y compañía se imitan a ellos mismos, a los primeros. A los críticos que llamaron a Antidotes “Math Rock” a esto se referían, 11 años después este tema les dio la razón. Foals juega a mostrar que pueden seguir siendo radicales, sumando 11 años de experiencia a su locura.

Y a esta altura hablar de puntos altos, creo que está de más. Los temas de “relleno” que en What went down(2015) sonaban poperos o fuera del espectro Foals, aquí se envuelven en el aura experimental de ir más allá. In Degress o Café D’Anthens suenan a verdaderos himnos progresivos. Pero Syrups, mi preferida personal, ya suena a la verdadera conjunción de ideas dentro de esta primera parte. Siempre destaco que por disco hay un tema que aglutina todas las ideas que tenían a la hora de componer. Eso es Syrups, un viaje progresivo con un línea de bajo que parece una ametralladora y que va en creciendo para llevarnos a la nube Foals donde todos queremos estar.

Esta primera parte de la nueva etapa de Foals hace que pensemos que lo que viene, será para mejor. El título ya casi juega con eso, “Everything not saved will be lost” es como si Yannis Philippakis quisiera mostrarnos todo lo que cosecharon en estos 11 años antes de perder totalmente la cordura. Y sí, digo la cordura porque de alguna manera Foals es impulso puro. No solo su música, sino también su capacidad llevada al vivo, verlos nos significa una experiencia corporal desgastante. Atentos a quienes vayan a Lollapalooza 2019, marquen en sus agendas y déjense llevar por la última y verdadera joya del Postpunk inglés. SALUD.

Gervasio Guiñazu

Nada en el mundo es más lindo que encontrar a tu próxima banda favorita. No quiero ser tu amigo si no llorás al menos con tres de tus canciones preferidas. Si no hay Pink Floyd, que no haya nada.