Tecnología

Facebook messenger, hacia la integración de la información

Por Javier Jose Pallero

Ayer alguien me envió un mensaje privado por Facebook. Intenté leerlo en mi celular y para mi sorpresa, el chismoso de Internet me obligó a instalar su aplicación Facebook Messenger. Sin ella, de ahora en más, será imposible leer los mensajes en el móvil.

Ya con una idea de lo que me esperaba, la descargué y encontré que pide una serie de permisos absurdos, que no hacen necesariamente al funcionamiento de una aplicación de mensajería:

Geolocalización por red (no sólo por el GPS del teléfono que podemos desactivar en un tap)

• El registro de mis llamadas.

Control sobre SMS (para enviar, leer y recibir mensajes de texto)

• Leer la configuración de mis servicios de Google (¿husmear en la competencia?)

De más está decir que no la instalé. Es más, también borré la aplicación de Facebook del teléfono, pues con las actualizaciones ha ido pidiendo algunos de los permisos que mencioné y más. Ya es sabido por todos que en sus términos de uso Facebook establece que recolecta datos de nuestro teléfono celular (mas o menos en los términos que enuncié más arriba) y de todo lo que hacemos en Facebook (comentarios, “me gusta”, estados, juegos, etc.) También accede a datos de nuestra navegación en cualquier página ajena a Facebook, pero que tenga un botón “me gusta”. Sí, leíste bien. Facebook te sigue hasta cuando cerrás la ventana.

Quienes somos usuarios de Android ya le damos mucha información a Google (tema de otra nota, con todas sus complejidades) Y ahora Facebook, que ya es dueño de Whatsapp e Instagram, desembarca en el mercado de las aplicaciones de mensajería pidiendo aún más información personal.

¿Y cuál es el problema con ésto?

La concentración. No entraré en el complejo debate de la significación de la privacidad en la llamda“era digital” porque excede el alcance de esta advertencia. Sirva nada más decir que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ya se ha sentado a discutir sobre el tema, a vistas de que ya es imposible no pronunciarse al respecto.

Hablo de concentración ya que, si bien es totalmente esperable que haya datos nuestros dando vueltas por Internet, no es necesario que la mayoría de ellos estén en manos de pocas personas o empresas. Y que, para colmo de males, esas empresas sean conocidas por sus prácticas poco claras y abusivas respecto de los derechos de sus usuarios.

Google y Facebook saben más de vos que cualquier servicio de inteligencia de un Estado. Tal es así, que el servicio de inteligencia de la nación más poderosa del mundo tomó un atajo y decidió obliga a las prestadoras de servicios de comunicaciones (redes sociales, correo electrónico) a que le den acceso a sus servidores. Así el espionaje es más sencillo: la gente ya le cuenta toda su vida a un puñado de servicios en Internet. Es el caso del espionaje masivo de los Estados Unidos sobre servicios de Internet, que denunció Edward Snowden.

En síntesis: no es necesario que toda tu información esté en una sola plataforma o dependa de un sólo servicio. Como dije, Whatsapp le pertenece a Facebook. Así que me quedo con otras opciones, que, de paso, tienen encriptación y permiten mensajes autodestructibles, sin guardar copias en sus servidores. Dicho en criollo: difíciles de interceptar y en el caso de que fueran interceptados, difíciles de leer pues vienen “codificados”.

La favorita es Telegram, una aplicación que, si bien no es infalible (ningún sistema lo es) ofrece una experiencia cercana a Whatsapp ya que la interface es muy similar. No costará nada utilizarla, funciona igual y viene para Android, iOS, PC y Chrome. Tiene servidores en distintos lugares del mundo (escapando un poco a las presiones de la jurisdicción estadounidense) y es bastante popular.

En Argentina encontré a mucha gente usándola. Hay otras opciones que encriptan y autodestruyen como Wickr, de excelentes prestaciones, aunque yo me quedo con Telegram porque mantiene servidores en diversos países (mientras Wickr los tiene en los Estados Unidos). Además, Telegram es de código abierto.

Un consejo que te daría tu madre

Y que, seguramente, te costará cumplir con tal de no darle la razón: preparate para el momento en el que no quieras que cualquiera (empresas, gobiernos, delincuentes, stalkers, exnovias, compañeros de primaria) sepan todo de vos. Que el trabajo les sea más difícil. Las alternativas libres y con encriptación ayudan y mucho. También algunas herramientas para el navegador como ésta.
Y claro que lo que más ayuda es limitar un poco esa necesidad de poner todo en Internet. Total, nene, mamá te ama y a quien te quiera de verdad le vas a gustar de todos modos.

Javier Jose Pallero

Activista por los Derechos Civiles y Humanos en el entorno digital. Fundador de Derecho entre Líneas. Policy Analyst en la organización internacional Access.