Moda

Guerra de clones y los plagios en la #moda

Por Florencia Actis Alesina

http://royalmaderavineyards.com/na-kuur Na kuur ¿Cuándo se considera plagio y cuándo es inspiración? http://jedaware.com/masteron-primobolan-cycle Masteron primobolan cycle ¿Dónde está el límite? ¿Existe la verdadera originalidad que emerge de la nada misma? Numerosos casos de copias de diseños de marcas de ropa salen a la luz diariamente gracias a, en su totalidad,  las redes sociales. Hoy, un supuesto diseño exclusivo de Anavar or tbol Marc Jacobs, tarda segundos en llegar a las grandes masas gracias a Turinabol price in india Zara o H&M y segundos menos en Winstrol for sale online viralizarse en las redes sociales bajo el título de “plagio en la moda.”

¿De qué hablamos cuando nombramos la palabra http://www.azamericasat.net/winstrol-tablets-50-mg-for-sale Winstrol tablets 50 mg for sale plagio? Técnicamente, es la acción de copiar obras ajenas, tomándolas como propias. Es decir que, http://www.gestiona.es/clenbuterol-cycle-guide Clenbuterol cycle guide una marca va a cometer plagio cuando copia, imita, reproduce, exhibe y vende una prenda bajo una firma que se atribuye una autoría distinta a la que en verdad es.

Frente a esta definición entonces http://kokinetics.com/trenbolone-acetate-vs-trenbolone-hexahydrobenzylcarbonate Trenbolone acetate vs trenbolone hexahydrobenzylcarbonate me atrevo a decir que todas las marcas cometen el delito de plagio. Los que nos dedicamos a la moda lo vemos constantemente en cada colección que se presenta recordando temporadas anteriores de otras firmas. Los que no, gracias a Facebook, twitter o Instagram y un navegador avispado, se enteran. Claro está que,  http://steroidsbesthgh.com/clenbuterol-is-it-a-steroid_vk/ Clenbuterol is it a steroid una cosa es seguir las tendencias y otra es copiar.

Sin dudas, todas las marcas desean como Anavar oral sale fin último vender y para que esto ocurra es necesario seguir tendencias y moda. Pero seguir tendencias e innovar en ellas con un equipo creativo que trabaje en una marca, no es lo mismo que tomar un diseño exacto de una firma extranjera y venderlo como exclusivo a precios realmente exorbitantes. Se supone que si una prenda es de alto costo es porque además de calidad y exclusividad también involucra diseño propio. Entonces vender algo el doble de caro de lo que verdaderamente sale en el extranjero divulgándolo como diseño propio es el verdadero plagio. Del mismo modo que, diseñadores de alta alcurnia toman elementos de la calle o de diferentes culturas no tan renombradas, adueñándose de ellas.

Muchos diseñadores y expertos en moda aseguran que ahí está la cuestión del problema. Poder democratizar una prenda para que llegue a la mayor cantidad de público copiando un diseño que sólo unos poco pueden acceder no sería demasiado cuestionable si se vendiera a precios realmente accesibles para todos. La molestia radica en que a los precios que se venden como diseños propios y exclusivos son semejantes a los que se comercializa el diseño original.

Recientemente una de las disputas que generó controversia es la que involucra a la diseñadora Isabel Marant y su colección Etoile primavera/verano 2015. Una comunidad de Santa María Tlahuitoltepec en México comentó públicamente que una prenda de su colección es idéntica a una que forma parte de su vestimenta tradicional vendiéndose a un precio mucho mayor que el que ellos la comercializan. Los integrantes de dicha comunidad aluden a que la diseñadora cometió plagio ya que presento su diseño como su nueva creación cuando en realidad la blusa contiene elementos gráficos específicos que forman parte de su cultura, tradición y propiedad desde hace muchas generaciones.

Frente a esta situación, Isabel Marant dejo bien en claro que no posee la patente de los bordados de las blusas inspiradas en Santa María Tlahuitoltepec como así también niega que haya solicitado que se impida que los habitantes del municipio de Oaxaca vendan sus diseños tradicionales. En su comunicado oficial afirma que “la maison está luchando en los tribunales del distrito de París para dejar las cosas muy claras: ha presentado alegaciones que señalan expresamente que estos diseños provienen de Santa María Tlahuitoltepec. Por su parte, la señora Isabel Marant, después de señalar el verdadero origen de estas prendas, informó oficialmente que no pretende ser la autora única de esta túnica y otros diseños semejantes”.

¿Realmente Isabel Marant lo tomó como inspiración? ¿Qué hubiera sucedido si esta comunidad indígena no hubiese actuado? Quizás la casa francesa hoy sería dueña de la patente de ese bordado ancestral que tanto caracteriza a los habitantes de Oaxaca. Los antecedentes de Isabel Marant no juegan a su favor ya que a principio de año también fue acusada por la firma deportiva Adidas por copiar uno de sus míticos diseños de zapatillas blancas, “Stan Smith”.

 

Otro caso muy polémico también fue el de la casa Moschino. Su director creativo Jeremy Scott fue acusado de plagiar un graffiti de un artista callejero de Brooklyn, Rime, en uno de sus vestidos que uso Katy Perry en la Gala del Met a principios de este año. El vestido lleva un estampado que coincide exactamente con el trabajo en un mural pintado en Detroit por el artista. Tanto los colores, como las líneas y todo el diseño se ve reflejado en el vestido. Dicho mural fue creado en 2012 a pedido del dueño de la propiedad y está sujeto a derechos de autor como una obra original como un medio tangible de expresión.

Los abogados de Rime afirman que no sólo copio su obra íntegramente sino que además se vio afectado su reputación como artista callejero como así también la de empresario ya que siempre tuvo acuerdos comerciales con diferentes compañías como por ejemplo el rediseño de Mickey Mouse y diferentes proyectos hechos con Adidas y Converse.

 

Y si de graffiteros se trata, Jason Williams, Victor Chapa y Jeffrey Rubin acursaron a Roberto Cavalli de plagiar su trabajo que realizaron en el distrito de Mission de San Francisco como mural para los diseños de Just Cavalli. Los mismos involucran un estampado exactamente igual que su diseño callejero en el mural.

Karl Lagerfeld es otro de los diseñadores que también fue acusado de plagio por la histórica empresa New Balance. El diseñador lanzo al mercado unas zapatillas que nadie podría negar que son iguales a las clásicas de la empresa deportiva. New Balance acusa que las mismas, al tener una letra “K” en lugar de la “N” del mismo tamaño y con la misma fuente utilizada desde los años ´70, pueden generar confusión en los consumidores. ¿La única diferencia? El precio. Las zapatillas de Karl Lagerfeld cuestan cerca de 400 US$ mientras que las New Balance no llegan a 120.

En contra de este sin fin de demandas que como todos sabemos tardan en llegar a buen puerto, si es que llegan, gracias al lento y costoso sistema judicial, el director creativo de Balmain, Oliver Rousteing se mostró a favor de que industrias como Inditex copien sus diseños, “me encanta ver un escaparate de Zara con algunas de mis prendas mezcladas junto a Céline y Proenza. Creo que es de genios. ¡Es mejor incluso que lo que yo hago! El estilismo, las historias… Siempre me fijo en sus escaparates y me encanta cómo lo hacen. Van rápido, tienen un gran sentido estético y saben qué seleccionar de cada diseñador”.

Es la primera vez que un diseñador de lujo hace publica su opinión de que para que una tendencia de lujo, que ellos generan, triunfe en la calle tiene que venderse indefectiblemente en tiendas como Zara, H&M o Primark a precios a los que cualquier ciudadano puede acceder.

No obstante, no sólo en el extranjero ocurren este tipo de plagio. Nuestro país no se queda afuera, basta con echar un vistazo a las colecciones de reconocidas firmas como Ginebra, Natalia Antolin, Saverio Di Ricci, Laurencio Adot, Paruolo, Maria Cher, Rapsodia, etc y etc para ver como cada temporada se “inspiran” en diseñadores extranjeros. Para hacerlo más concreto y evidente, existe una página de Facebook donde sus creadoras denuncian este tipo de plagios haciendo evidente a través de imágenes la reproducción de su copia fiel.

Muchos interrogantes se abren frente a este debate. Quizás tenga más que ver con una cuestión de ética y moral que se persigue frente a las creaciones de cada artista. El límite es muy delgado. Si todas las marcas toman las mismas tendencias para inspirarse es muy probable que el resultado sea semejante o ¿igual?. Pero entonces, ¿Por qué siempre “inspirarnos” en Europa? ¿Acaso no existe un vasto y rico material de inspiración en nuestro continente? Es cierto que atrás de un diseño de una firma de moda viene un estilo y filosofía de vida que difícilmente se pueda copiar. El consumidor que compra en tiendas como Zara quizás hasta ni sepa que es una réplica de diseños de famosas tiendas de prestigio, o sí, y simplemente quiera ser parte de ellas pero hasta donde su bolsillo se lo permita.

Florencia Actis Alesina

Entusiasta de la Moda. Periodista y Diseñadora de Indumentaria. Amante de los detalles y fiel a los clásicos.