Viajes

Hamburgo: sobre piratas, Beatles y millonarios

Por Mauri Llaver

El trayecto entre dos ciudades que a priori me interesaban más era bastante largo.

Paremos un par de días en Hamburgo.

le dije a mi compañero de viaje; en el peor de los casos significaría un poco de descanso en medio de un largo recorrido.

Descanso fue lo único que no hubo ni hay en la http://steroidsbesthgh.com/8-weeks-winstrol-women-10mg_sg/ 8 weeks winstrol women 10mg Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo. La mezcla vibrante y perfectamente armonizada de una espectacular cantidad de cosas para ver y hacer no deja tiempo más que para conocer y disfrutar. Ubicada al norte de Alemania –a unas 2 horas en tren desde Berlín– la ciudad de 1,7 millones de habitantes (segunda mayor del país y octava de la Unión Europea) rebalsa de vida y movimiento. Basta con pararse en la plaza principal, de cara al impresionante http://steroidsbesthgh.com/te-300-testosterone-enanthate_lx/ Te 300 testosterone enanthate Rathaus (casa de gobierno) y ver pasar cual desfile a los empresarios con sus maletines, los estudiantes con sus mochilas y los turistas con sus guías para darse cuenta de que en esta ciudad pasan cosas.

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Alrededor del mencionado Rathaus, ubicado sobre la http://steroidsbesthgh.com/letrozole-iui-low-amh-normal-afc-normal-fsh_dn/ Letrozole iui low amh normal afc normal fsh Adolphplatz, las atracciones principales son mayoritariamente iglesias con enorme carga histórica (ninguna sorpresa tratándose de una ciudad europea), incluyendo las ruinas remanentes de una destruida por uno de los tantos bombardeos que sufrió la ciudad durante la segunda guerra mundial. De particular interés es la Masteron vs testosterone cypionate St. Jacobi kirche, con su increíble órgano –de más de 4000 tubos– tocado, entre otros, por Johann Sebastian Bach en una audición. Cuenta la historia que, al no ser seleccionado por no contar con el dinero suficiente para acompañar su talento, el compositor irrumpió en una misa y, sin tapujos, anunció que aunque venga a cantar el ángel con la voz más dulce de todas, lo mandarían a volar si no tuviese dinero; humildad por sobre todas las cosas. A pocas cuadras, dos lugares de características diametralmente opuestas pero que pueden resultar interesantes: el http://steroidsbesthgh.com/dianabol-side-effects-for-women_mt/ Dianabol side effects for women museo del chocolate, con tour y degustación paso a paso de una fábrica, y el edificio donde se fabricaba el http://steroidsbesthgh.com/proviron-test-deca-and-dbol-cycle_hu/ Proviron test deca and dbol cycle Zyklon B, el gas utilizado por el régimen nazi en las cámaras de sus campos de exterminio. Reconocible únicamente por una pequeña placa en alemán, el lugar constituye un punto inquietantemente fundamental de la historia mundial contemporánea.

Tendiendo hacia huestes más pecaminosas, a apenas 1 km del centro uno se encuentra con uno de los lugares más reconocidos de la ciudad, la Us laboratories primobolan enanthate Reeperbahn, en el barrio de Winstrol oral or injection Saint Pauli (el cual también vale visitar la pena de día para disfrutar de la enorme cantidad de arte callejero). Ocupada desde el siglo XV por fábricas de sogas de amarre fue siempre uno de los lugares más frecuentados por marineros recién llegados al puerto (el segundo más grande de Europa, después del de Rotterdam). Esto generó una diversificación gradual de los servicios ofrecidos, primordialmente hacia, oh sorpresa, la prostitución y las apuestas. Hoy en día, tanto la Reeperbahn como una de sus perpendiculares, la Grosse Freiheit (gran libertad) brillan con luz propia. Bah, en realidad no es luz propia, es la luz de neón de la multitud de bares, cabarets y strip clubs que flanquean la calle, ofreciendo todo tipo de productos y servicios para locales o visitantes. Si sos hombre y mayor de 18 años, podés incluso ingresar a la tapiada Herbertstraβe: dos calles cerradas con una variedad de mujeres a disposición de la voluntad (y billetera) de aquel a quien le interese.

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Y si no te gusta la noche, tenés otra (ó 4 otras) razones para visitar la Reeperbahn: Los Beatles. Sí, antes de siquiera grabar sus primeros singles, tocaron –de forma no del todo continua– durante algo más de dos años en Hamburgo. Caminando dos cuadras por la Grosse Freiheit, un edificio muy poco llamativo es la sede del club Indra, donde los Fab Four (Con Stu Sutcliffe y Pete Best en lugar de Ringo) hicieron su debut fuera de Inglaterra, con shows de entre 6 y 8 horas por noche. Un poco más allá se encuentra el edificio del cine sobre el cual vivieron en su primera estadía y a un par de cuadras de distancia se encuentra lo que solía ser el Kaiserkeller (ahora renombrado Grosse Freiheit 36), donde tocaban como banda soporte de otras bandas inglesas más importantes en esa época. Por ahí nomás se encuentran otros lugares fundamentales para cualquier beatlemaníaco, como el edificio del club Top Ten, la Beatlesplatz, el piso donde grabaron su primer single (como sección musical de un cantante solista) o la peluquería donde nació el icónico corte. Como perlita, para los fanáticos más extremos, está la comisaría en la cual detuvieron a Paul McCartney y a Pete Best por provocar un pequeño incendio previo al fin de la primera estadía del grupo. Es un secreto a voces que por 50 euros los policías lo dejan a uno estar en la misma celda. El detalle: hay que quedar realmente detenido aparte de pagar para poder estar. Lo divertido: cuentan que hay mucha gente que se hace detener, a propósito, para vivir la experiencia.

Banda soporte.

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Si de comer se trata, las opciones sobran. Estando en una ciudad portuaria una elección inteligente es obviamente el pescado. Recomendación personal de comida local: el fischbröt, un sándwich de pescado crudo (arenque es el clásico) con lechuga, pepino y salsa. Para aquellos que van por algo más clásico, un buen currywurst con papas fritas callejero nunca puede fallar. Las variedades de sopas son infinitas y los puestos de pretzels están a la orden del día. Hambre no se puede pasar.

No olvidar el piloto y el paraguas, porque la lluvia es una parte integral de la vida hamburguesa (en algún momento había que decirlo). El verano lo distinguimos porque llueve caliente me contó una chica local cuando le pregunté sobre el clima. De cualquier manera, aún con poco sol, el nivel de vida en la ciudad parece ser bastante alto. Uno de los guías que conocí me contó que, gracias a ella, 1 de cada 36 personas en la ciudad es millonaria, principalmente gracias a la actividad portuaria. Esta, más allá de los euros que genera, es muy rica también en historias, entre ellas la de Klaus Störtebeker, un pirata del siglo XIV, que es prácticamente obligatoria en cualquier tour de la ciudad.

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Finalmente, uno de los puntos más impactantes es el ultra novedoso, polémico y aún incompleto edificio de la filarmónica de la ciudad, en el HafenCity, la zona más nueva de la ciudad, construida sobre y a base de antiguos galpones de empresas portuarias. La construcción es la primera en el mundo en contar con un salón suspendido del techo del edificio, para evitar las vibraciones generadas por los barcos del puerto. La fastuosa estructura del edificio el epítome de la ambición e impulso una ciudad que vale mucho la pena conocer; ya sea con planes culturales, festivos o en cualquier punto intermedio. ¿Descanso? Para otro momento; en Hamburgo siempre queda mucho para hacer.

Mauri Llaver

Estudiante de Doctorado en Química pero amante de la escritura. Lleva el periodismo en la sangre y los pelos al ritmo de su playlist rockero.