Riptropin hgh for sale

Sin categoría

Historias de vida. Cronicas de viaje

Por George Blanco

En la esquina, no hay nadie esperando. Todos desfilan por la ruta y nadie les presta atención. Como cuesta salir al sol, como cuesta afrontar que el pasado fue mejor. Como cuesta vivir hoy.
Nuestras caras no sonríen, están enojadas, tristes, es que no hay nadie en la esquina.
Se sientan a pensar, tal vez esperando que el cielo les de una seńal.

Es indudable, acá esta una parte de mi. Una historia de vida, como cualquiera de aquella esquina, pero en esta puedo participar. Escucho, simplemente. Les ofrezco esto, tal vez poco. Me reprocho no poder hacer mas por ellos, por sus miserias, por recuperarles la sonrisa.
Pero también pienso que este es el mejor homenaje, lo que estoy escribiendo, un asado, una charla pendiente. Mis oídos, un abrazo.
Hay fotos viejas, forman un conjunto de recuerdos en color sepia que hacen de ellas una reliquia poco comprobable para cualquiera. Momentos que han servido para moldear sus propias vidas y lo que podría haber sido. Cuanto amor, cuanta paz, cuanta inocencia colapsada, congelada en los años, como queriendo que no pasen.

Ocho hermanos, muchos que ya no están. Glorias pasadas, amistades desencontradas, hijos perdidos y orgullos heridos. Mis tíos, mis abuelos. Mi viejo, haciendo el asado mientras intenta unirlos en el discurso, construyendo un mensaje esperanzador. Los invita a casa, quiere ser un poco mas anfitrión.
Todos concluimos en que solos nos vamos, mas allá de la plata y de algunos logros personales. Mas allá del rencor, de los problemas, ahí somos todos iguales, como si hiciera falta la aclaración. Como si antes no lo fueramos.

Las calles de tierra llenas de chicos que miran con identidad. Una casa pequeña, muchas personas. Una ambulancia que que viene a hacer un chequeo de rutina, según me cuentan. Mas allá los robos, prometen que ahora y acá no van a tocarnos, que están ellos para defendernos. Un país duro, desigual, que arroja los peores vestigios al azar, sin remordimiento, mas una sociedad que parece haberlos olvidado por completo. Adentro, rezan todo tipo de oraciones. Unos titulos aparentemente universitarios cuelgan de la pared, que se termina de decorar con recuadros gastados y desprolijos.
Mi Tio me pregunta si en mi ciudad esta igual que siempre. Me pregunta por unas flores que el comía cuando era chico. A ambas preguntas le respondo que si. Se le llenan los ojos de lagrimas. Hablamos del Golf, de sus tiempos de Caddie. Del Pato y del Gato. Finaliza sugiriendo que algún día puedo volver a visitarlo. Yo lo invito a mi casa. A mi lugar, hoy. Dice que “le encantaría”. Los dos nos emocionamos.

En otro punto del lugar en donde estamos, el bebe, mi hermano. La pureza, la fuerza, las ganas de vivir. Las ilusioness y la fantasías desconocidas de un mundo mejor. El es el nexo, pienso. Es la conexión entre estas dos piezas de mi vida. Es la foto que nos sacaremos dentro de un rato. Es el mañana, la reunión familiar, el almuerzo, las historias, el brindis. Una foto que tendrá el lugar reservado solo para los acontecimientos de la memoria.
Inevitablemente lo dejare atrás, pero puedo estar tranquilo.
Ahora si, el asado esta listo.

Será hasta la próxima.

George Blanco

George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.