Música

Indio Solari y los Redondos en Pajaritos, bravos muchachitos

Por Matías Montoya

Todos sabemos que Carlos Solari, más conocido como Indio, tiene en su prontuario musical un largo camino recorrido y bien llevado. Su legado con Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, lo siembra como uno de los artistas más prolíficos de la escena del rock en Argentina. Los primeros sonidos que nos regaló Solari junto con su gran compañero Skay Beillinson, fueron brillantes. Acordes y riff muy poco singulares que, junto a la voz del Indio, daban al oyente una panorámica entre el rock y la poesía. Combinaciones o ingredientes que pocos músicos pudieron lograr, pero que ellos lo hacían como si fuera la mejor cocina del mundo.

Ya para finales de la carrera musical de los Redondos, el sonido se presentó totalmente adverso. Sintetizadores, máquinas y sampleos eran moneda corriente entre las asonancias que al comienzo de los ochenta eran reemplazados por guitarras y baterías bien marcadas.

La voz singular del Indio, por momentos con rabia y dramática (en ciertos temas), seguía siendo la misma. Ya los arreglos entre el dúo eran distintos. Esa unión siempre estuvo, pero no de la misma forma como los conocimos en los ochenta. Luego de la ruptura, evidencialmente expuesta, que sufrieron los Redondos, el Indio Solari se dedicó a comenzar a crear su música con bases encriptadas. Con sus presentaciones oficiales, los tres primeros discos dieron por comenzada la nueva unión post Redondos con su público. El Indio, en su cuarto disco, nos devela sus desamores con la tecnología y el drama que genera el amor y la muerte. Siendo esto, pilares en su vida poético-musical.

“Pajaritos, bravos muchachitos” es, por momentos, indescifrable. Su base musical se centra entre las guitarras de Gaspar Benegas y Baltasar Comotto y su voz. Ellos hacen un trío perfecto que es la cuna y la raíz melódica donde se concentra la temática del disco.

El primer tema, A los pájaros que cantan sobre las selvas de Internet, da inicio en forma teatral y ruidos amenazantes. El viento y la voz procesada nos muestran el fastidio incondicional que tiene Solari respecto a las redes sociales. Más específicamente a Twitter. “Que novedoso son los pajaritos con sus dientes de brillo filoso”, canta el Indio con voz exageradamente forzada. Inmediatamente Beemedobleve nos catapulta a los riff ricoteros de los años ochenta. Sus bases son prolijas, donde la batería y el bajo hacen un buen trabajo y le dan a las guitarras y a la voz su cauce natural. El tema tiene mucho aire y luz que nos entrega una música bien lograda. Las mujeres con carácter lo es todo para Solari. Y esto puede dar fe en el tema A la luz de la luna. Su clásica voz, cuando le canta al amor, nos muestra una profunda tristeza pero, a su vez, esa fascinación sobre los amores con personalidad.

Cabe destacar que el sonido característico de los Redondos no fue precisamente el de los arreglos desmedidos en sus temas. Aquí pasa todo lo contrario. En Las supersticiones traen mala suerte es lo atípico que encontraremos en el sonido de Solari como solista. Es una canción que posee demasiados arreglos y un ritmo duro y avasallante, y que nos presenta una temática musical chata y sin brillo. Con Amok! Amok! hallamos el mejor tema del disco. Aquí podemos descomprimir todo lo anterior escuchado.

Nos da la pauta que los sonidos fríos y la voz que flota son una gran combinación, los viajes que ofrece el Indio son pocos dentro del álbum, pero sin lugar a dudas aquí podemos hacerlo. Por su parte, Chau mohicano nos pinta un paisaje ricotero del que el Indio no podrá salir jamás. Acordes y melodías con aire a Luzbelito, son un factor central que tiñe a la canción. Quizá sea por su voz tan lineal y los solos de guitarra que nuevamente terminan en fade out. Dioses nórdicos, sonidos rebuscados y mezclados entre bajo y guitarras, dan a Arca Monster un aire a canción de protesta.

El violín al final del tema nos hace bailar al ritmo del romanticismo celta. Con Cada pequeña muerte el saxo de Sergio Colombo y las guitarras de Comotto, nos muestra la pureza del tema. La voz de Solari es ideal para esta canción inspirada prácticamente al amor carnal. Babas del Diablo es puramente melodía ricotera. Su estribillo es lo mejor logrado. Nos hace bailar y nos transporta a Lobo Suelto, donde cada tema era hit y, este, también lo podría ser, pero sólo en ese disco. Las guitarras no son lo mejor del tema, pero la voz de Solari nos muestra esa dicción lunfarda que tanto nos inculcó. Los sutiles cambios de ritmo y tono son la melancolía ideal para el desapego y el amor en el tema Había una vez. ‘El Mundo sigue girando sin tu amor” le canta el Indio a esa mujer que le desgarró el corazón. Mucho rencor. Mucho odio hacia esa persona que Solari sabe dirigir sin decir quién es. La trompeta de Miguel Tallarita le suma desavenencia e hiere con su sonido.

Un par de fantasmas es el tema ideal para catalogar de rock bailable. Por último, el sonido gitano y lúdico, parodia y espíritu ricotero nos expresan tanto Solari como los ex Redondos Semilla Bucciarelli, Sergio Dawi y Walter Sidotti en el tema más festivo llamado Mi pajarita pechiblanca. Es una composición bien lograda.

Para finalizar, podemos decir que lo mejor que se destaca del disco son las guitarras y la voz de Solari. También, su arte de tapa (todos los dibujos hechos por él, en donde encontramos distintas clases de pájaros representando cada tema).En cuanto a lo que se refiere a la música, se mantiene en una métrica y bases prolijas, pero los cierres de la mayoría de las canciones no son un gran logro. Ese criterio de edición da al disco, en general, una mala lectura para oído musical.

Carlos Solari seguirá persistiendo y jugando con las mismas armonías que se escuchan hasta ahora, por tal motivo, se puede decir que no hay grandes cambios respecto a los trabajos anteriores. Sería una lástima que su próximo trabajo siga este camino, ya que le da poco prestigio a su labor como solista.

Matías Montoya

Periodista Deportivo. Secretario en @AACurling. Melómano. Fanático del Deporte. Colaborador en @AARevista. Redactor en @agrupaciondepor