Entrevistas Sociedad

Irrefrenables y de artes tomar

Por Luz Agüero

Mujeres adultas y jóvenes con escobas y pañuelos marchando al son de un redoblante. Sonrisas radiantes y algunos llantos. Y mucho violeta, -el color de las telas con las que, según dicen, estaban trabajando las empleadas de la fábrica Cotton cuando las prendieron fuego por declararse en huelga- que hoy es el color que alude al feminismo. Abrazos, gritos, celebración y reclamo. Son todos indicios de que las Mujeres de Artes Tomar (MAT) están estampando su artivismo en las arterias de Buenos Aires.

Este movimiento surgió impulsado por el grupo de teatro independiente Compañía Teatral Las Chicas de Blanco, quienes en 2011 abrazaron la lucha feminista y desde entonces generan intervenciones del espacio público. Generalmente compartiendo el escenario de las calles con la TummBanda (Tambores Urbanos en Manos de Mujeres Feministas) y Teatro por la Identidad.

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Sandra Posadino es la presidenta de MAT y junto con Claudia Quiroga -su socia fundadora-, se ocupan de la pata institucional manteniendo contacto con otras organizaciones, articulando actividades y todas las demás cuestiones burocráticas. Estas infatigables mujeres siempre están orquestando el trabajo de tres áreas: artística, pedagógica y de intervención de espacios. Han dado charlas para el gremio docente (Suteba), organizando un ciclo llamado “Mujeres y Derechos” compartiendo la coordinación con la Diplomatura en Género, Políticas y Participación en la Universidad de General Sarmiento. Y tienen en vista una jornada de charlas con la Comisión Mujer de la Asociación de Abogados de Buenos Aires.

En total son 400 las mujeres que están activamente participando en las acciones de MAT, gestionadas por Sandra y tres compañeras del rubro de las artes escénicas. Además, en el campo virtual están en contacto con más de cinco mil adherentes de otros lugares del país y el exterior. Incluso existe una réplica del movimiento en Venado Tuerto, Santa Fe.

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Charlamos con Sandra acerca de MAT y de las distintas preocupaciones que aquejan al feminismo.

¿Por qué eligieron presentar esta problemática a través del arte? ¿Crees que de esta manera la gente entiende mejor el mensaje?

Estamos convencidas de que el arte es una verdadera y valiosísima herramienta de transformación personal y social. Creemos que la transformación empieza en cada persona y desde ahí se irradia hacia lo grupal y hacia lo social. Confiamos en la expansión de la acción. Y además porque el arte posibilita aproximar temáticas que pueden ser a veces más duras o desconocidas para personas que no tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre ellas. O que justamente por su dureza generen cierta resistencia. Y el arte acerca, facilita. También, para las personas que participan, es una experiencia de empoderamiento donde se conectan con su propio decir, con su capacidad creativa, con la posibilidad de decir en lo individual y lo colectivo. Es una experiencia gratificante y de mucha plenitud. 

Nosotras nos proponemos con nuestras acciones artivistas celebrar nuestra existencia y que la sociedad pueda construirse en un paradigma de equidad y libre de toda violencia.

¿Cómo considerás las coberturas que los medios hacen de los casos de violencia de género?

Creo que hay un movimiento irrefrenable en este sentido. Algunos medios eligen acompañar y poner estos temas en difusión, mucho más que hace un tiempo atrás. Para esto colaboraron mucho las convocatorias de Ni Una Menos. El tema es qué se quiere decir sobre estos temas. Porque hay medios que eligen seguir cosificando a las mujeres, seguir minimizando la violencia, justificándola. Y el cambio es cultural, por eso celebramos que haya cada vez más colectivas artísticas utilizando la herramienta del arte para que este mensaje se multiplique. Además quienes vamos participando vamos generando una ola de difusión. Fijate que las marchas cada vez son más masivas y el deseo de transformación tiene una raíz profunda. Hay medios que acompañan y medios que suelen tener una visión muy patriarcal de la mujer. Los más masivos son los más reticentes, pero desde el pie crece.

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La ley 26.485 de protección integral a las mujeres, sancionada en 2009, contempla cinco tipos de violencias. Física, Psicológica, Sexual, Económica y Simbólica. La violencia simbólica se produce cuando a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos se reproduce o naturaliza la dominación de los hombres hacia las mujeres. Esta reglamentación también explica distintas modalidades en las que se manifiestan las violencias, entre las cuales figura la violencia mediática. A la misma la define como “aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como así también la utilización de mujeres, adolescentes y niñas en mensajes e imágenes pornográficas”. La ley también exige que existan datos oficiales y precisos sobre los casos de violencia de género, pero por el momento las únicas estadísticas son de la Oficina de Violencia Doméstica, dependiente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

En julio de 2016 Mauricio Macri presentó el plan nacional para la erradicación de la violencia de género, y la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, lo acompañó agregando que debía ser una política de estado. Pero poco de estos dichos se reflejó en los actos, ya que en 2017 el Gobierno  redujo el presupuesto destinado a este plan y al Consejo Nacional de las Mujeres, organización cuya principal línea estratégica es erradicar toda forma de violencia hacia mujeres y niñas. Frente al gran repudio social y mediático, el Gobierno dio marcha atrás con ese recorte.

Sin embargo, en julio de 2017, el anexo de la decisión administrativa 393 publicada en el Boletín Oficial anunció un acortamiento en el presupuesto del programa de Formulación e Implementación de Políticas Públicas de la Mujer. En los considerandos se advirtió que los fondos quitados serán destinados a incrementar los créditos de la Policía Federal Argentina.

Por otro lado, la derogación por decreto de la ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual y la consecuente disolución del AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual) también afectó a la causa de género. La Defensoría del Público de este ente, a cargo de Cynthia Ottaviano, era la entidad encargada de monitorear la violencia de género simbólica y mediática. Su fin de creación fue promover la eliminación de prejuicios y estereotipos negativos en radio y televisión, recibir y canalizar consultas y denuncias del público para que sus derechos sean respetados. Este organismo, que intervino en casos de publicidades sexistas o derechos vulnerados por los medios (por ejemplo, cuando Jorge Lanata se burló de la identidad de género de Florencia de la V.), hoy está muy debilitado.

La “Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, las Tecnologías de las Telecomunicaciones y la Digitalización” dispuso que la Defensoría del Público actúe con firma delegada. Esta fue una decisión temporal hasta que la misma Comisión Bicameral designe a la máxima autoridad del organismo. Pero esta situación deja sin mucho margen de acción a la Defensoría.

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¿Participaron las MAT de las manifestaciones por el caso de Higui de Jesús?

Sí. Estamos absolutamente felices por la medida de excarcelación de Higui, y ahora seguiremos batallando por su absolución. Es un caso emblemático que hemos acompañado desde las movidas virtuales, lo mismo con el de Milagro Sala. Con las diferencias que tienen ambos casos, pero coinciden en que se trata de mujeres que son puestas presas por su condición, por pertenecer a una clase social que no es la dominante. Y deberían estar esperando en libertad un juicio justo, esperando lo que determine la justicia sobre sus acciones pero de ningún modo estar presas.

Considerando que el feminismo es muy grande y diverso. ¿Cuales son las consignas centrales por las cuales ustedes participan de las marchas?

Tenemos un posicionamiento desde la celebración de nuestra existencia. Buscamos generar un nuevo paradigma anti patriarcal, anti colonialista y anti imperialista para una vida en equidad y libre de violencias. También anti clerical, creemos que las iglesias influyen negativamente para que las mujeres y feminidades podamos gozar de nuestros derechos. Interpelar el poder hegemónico es lo que nos convoca a participar activamente de las marchas.

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¿Estás de acuerdo con que se sumen banderas políticas en las manifestaciones de #NiUnaMenos?

Lo que hacemos, no sólo nosotras, sino todas las colectivas del movimiento de mujeres es un hecho político. Por lo cual nosotras hacemos política desde el arte y con nuestra acción cotidiana. No renegamos para nada de la política. Sí lo hacemos desde un lugar no partidario. Creo que nuestro hacer desde el arte convoca a una diversidad de personas que se reconocen en la potencia política de nuestra acción, más allá de las afinidades personales. En lo colectivo nos corremos de las banderas partidarias, no nos embanderamos desde ningún partido, sino que nos embanderamos en lo que es la lucha por nuestros derechos. Obviamente celebro que los partidos tengan movimientos de mujeres activas en su accionar, pero no es nuestra opción. Para lograr incluir a la mayor cantidad de personas que comulguen con la propuesta elegimos la vía de lo no partidario.

¿Qué pensás sobre los actos de vandalismo que dañan el patrimonio público?

No es nuestro modo de expresión y no lo apoyamos ni lo ejercemos. Pero también es una muestra más de la hipocresía de nuestra sociedad que se condene tan fuertemente una pintada mientras suceden los femicidios, las violaciones, las tremendas injusticias. La sociedad o parte de la sociedad reacciona condenando más una pintada o a un grupo de mujeres que interpela en la puerta de la catedral que a otro tipo de violencias que son institucionales y mucho más graves, como la pedofilia en las filas de la iglesia y tantas otras violencias que padecemos constantemente las mujeres y feminidades.  Lo que desafían las mujeres que hacen una pintada en la calle es el orden de los establecido, y es una reacción infinitamente menor en el grado de violencia a lo que surge cotidianamente. Porque no tenemos que dejar de ver que las mujeres -y especialmente las mujeres con una identificación o definición sexual diferente a la heteronormativa- reciben un nivel de agresión de la sociedad muy severo. La reacción aparece ante esa agresión.

¿Por qué crees que algunos sectores rechazan y condenan el feminismo, confundiéndolo con hembrismo?

Hay mucha desinformación, y los medios contribuyen a esa desinformación. Porque si bien hay muchas líneas dentro del feminismo, es un movimiento en constante evolución y que se piensa todo el tiempo. Es difícil escuchar a algún medio hablar del feminismo como un movimiento inclusivo. Se lo presenta como una contracara del machismo y eso genera mucha reacción. Por suerte hoy hay muchos varones que se sienten también llamados e incluidos, que piensan en sus privilegios y en dar la posibilidad de que esto vaya generando un nuevo pensamiento. Tenemos que formar a las nuevas generaciones con otros conceptos culturales porque sino va a seguir este mismo orden.

¿Qué le dirías a aquellas y aquellos que no se sienten identificados por el feminismo?

Los invitaría a que se informen un poco más acerca de lo que es el feminismo antes de apresurarse a tomar distancia, y que vean que es un movimiento que quiere incluir a las personas en esta transformación. De hecho, muchas de las mujeres feministas somos madres de hijos varones, tenemos compañeros de vida, padres, hermanos, amigos. El feminismo no es contra los varones, es a favor de todas las personas en un nivel de respeto y equidad. Lo que no queremos es el privilegio que tienen los varones.

Mujeres despertar

Algunos detractan al feminismo alegando que subestima las violencias sufridas por hombres, porque ignoran que el patriarcado también mata hombres. La violencia de género no es sólo del hombre contra la mujer, sino de lo masculino contra lo femenino. El machismo es la ideología de la superioridad de lo masculino, y ataca al rol pasivo que es asociado a la mujer y entendido como “lo femenino”. Discrimina a todo lo que es “no macho”. Por eso también hay hombres que son violados y acosados por otros hombres, o estigmatizados por ser “afeminados” o tener una tendencia sexual distinta a la heterosexual.

Sandra afirma que no hay inocencia en los detractores del feminismo. “Hay una manifestación que tiende a desprestigiar, ningunear, minimizar todo el movimiento social que se despertó a partir de esta necesidad de decir que las mujeres queremos derechos y que cada persona sea considerada en su diversidad con el mismo nivel de oportunidades para el desarrollo de su vida, y una vida que sea satisfactoria, plena, celebrante y con derecho a decidir sobre sus cuerpos y opciones de vida”.

Según un informe de las Naciones Unidas, el 90% de las personas que cometen homicidio en el planeta son hombres. Hay más hombres asesinos y la causa es cultural. Una profesora de Sociología de Harvard, Jocelyn Viterna, le explicó a la BBC que diversas investigaciones demuestran que los hombres son socialmente recompensados por ser físicamente fuertes y dominantes, y socialmente ridiculizados si se muestran débiles o sumisos. La diferencia en las tasas de homicidio por género tiene su origen en la socialización de género. A las mujeres se las educa para ser tranquilas, se celebra su sumisión. Por eso hay más hombres que mueren obligados a pelear en una guerra o se accidentan ejerciendo trabajos de alto riesgo. De ellos se espera la violencia, y viven (y matan) para cumplir esas expectativas.

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Sandra garantiza: “El 90% de los casos de violencia de género es de varones hacia mujeres o travestis/trans. No hay estadísticas en relación a que los varones pierdan la vida en manos de sus parejas o ex parejas, o vínculos cercanos, por el sólo hecho de ser varones, o de que alguna mujer considere a ese varón de su propiedad. Esa expresión de la violencia extrema es un delito de poder donde se pone en juego la necesidad de algunos varones de identificarse con el machismo extremo. Es un crimen de exhibición de poder. Muchas veces no se trata de crímenes basados en la excitación sexual, como en el caso de Micaela, sino en el exhibicionismo de poder frente a otros machos. La lucha del feminismo es contra el machismo, no contra los varones. Esto es lo que los medios no contribuyen en dar a conocer.”

Pero no sólo en la violencia física se cristaliza el patriarcado. Por ejemplo, en Argentina, según datos de CEPAL, un 42% de las mujeres tiene trabajo no remunerado. Mientras que entre los hombres, esto sólo le sucede al 17%. Nuestra entrevistada propone un ejercicio para visibilizar los tipos de violencia cotidiana: pensar alguna situación, ya sea de la publicidad o de lo cotidiano, y poner a un varón en el rol donde habitualmente está una mujer.

Para Sandra la solución está en el empoderamiento de las mujeres, para que puedan salir prontamente de los vínculos violentos. Necesitan fortalecerse en cuanto a su autonomía económica, en su confianza a ellas mismas y en los lazos que las sostienen en sororidad. Además se requiere trabajar desde la educación en la temática de género, que tiene que estar en las escuelas, universidades y en la formación profesional. Son todos cambios que deben ir en paralelo.

Los medios masivos en general siguen retratando al feminismo con videos de encapuchadas golpeando a un hombre o manifestantes tirando piedras. Imágenes penosas y reales, pero no representativas de todo el cuerpo que se manifiesta en paz. Por eso es esencial conocer testimonios de mujeres activistas como las de artes tomar, que nos muestran su voluntad y fiereza inquebrantable a la hora de plantarse frente a los edificios de gobierno para clamar por igualdad y por justicia para las que ya no están. Los que no quieren renunciar a sus privilegios, pueden patalear y negar la desigualdad coetánea, o paradójicamente tildar de “violenta” a una ideología anti violencia. Pero este movimiento es irrefrenable, se despertó una tromba que no tiene marcha atrás.

Luz Agüero

Cuando era chiquita y no sabía escribir me empecinaba en dibujar todo lo que creía digno de recordar. Luego me hice rata de biblioteca, y cuando se me acababan los libros agarraba el diario. Quizá por eso terminé siendo periodista y locutora. Y como no soy tan interesante, me dedico a contar historias de otros.